Escribe: Pablo Taranto

Fotos: Diana Martinez Llaser

Publicada originalmente el jueves 15 de febrero del 2024 por NEXciencia

La comunidad científica se movilizó a la sede del CONICET para reclamar la efectivización de todas las becas y promociones aprobadas en 2023 y la reincorporación del personal despedido, y contra el vaciamiento presupuestario del organismo. Absoluta incertidumbre por la situación laboral de 1.600 jóvenes científicos y científicas. La continuidad del sistema científico y tecnológico argentino, en riesgo.

La comunidad científica se movilizó este miércoles para exigir respuestas a las autoridades ante la inequívoca intención del gobierno de Javier Milei de desfinanciar el CONICET y avanzar hacia el desmantelamiento del sistema científico y tecnológico de la Argentina.

La importante manifestación en la explanada del Polo Científico y Tecnológico, replicada en institutos del CONICET de todo el país, fue convocada bajo la consigna “sin becas no hay ciencia” y a propósito de la reunión del Directorio del organismo, que el 16 de enero pasado había decidido postergar la publicación de los órdenes de mérito de la convocatoria a becas doctorales y de finalización de doctorado 2024.

A la decisión del gobierno de frenar los nuevos ingresos a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico y a la Carrera del Profesional y Técnico de Apoyo, ya notificados en 2023, y las promociones propuestas por los órganos evaluadores respectivos, se suman los despidos de 49 trabajadoras y trabajadores administrativos del CONICET, contratados bajo la modalidad del artículo 9.

La manifestación en la explanada del Polo Científico y Tecnológico, replicada en institutos del CONICET de todo el país, fue convocada bajo la consigna “sin becas no hay ciencia”.

El crítico escenario para la ciencia argentina se completa con el intento de vaciamiento del CONICET, mediante la prórroga para el año en curso del presupuesto 2023, con fondos claramente insuficientes, aun sin tener en cuenta aumentos salariales que, ante la magnitud del proceso inflacionario desatado en los últimos meses, se tornan impostergables.

Ante este ataque al sistema público de ciencia y técnica, y a través de la Resolución Nº 263/24, el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales –donde trabaja el 8% de los investigadores e investigadoras del CONICET– resolvió respaldar la jornada de protesta y reclamó al Directorio del organismo instrumentar las acciones necesarias para garantizar el inicio –pautado para el 1º de abril– de todas las becas doctorales, la efectivización de las promociones, la reincorporación del personal despedido, una actualización salarial y el giro de los fondos imprescindibles para el funcionamiento de los institutos.

Al cabo de varias horas de espera, los miembros del Directorio del CONICET y su nuevo presidente, Daniel Salamone, recibieron a referentes de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt) y de representantes de ATE CONICET y del colectivo Jóvenes Científicos Precarizados. No hubo respuestas concretas a los reclamos.

“No obtuvimos nada”, resumió Jorge Geffner, investigador superior del CONICET en el INBIRS (Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida), al salir de esa reunión. “Se plantearon una a una todas las cuestiones. No hubo precisiones sobre las becas, ni sobre los desvinculados, ni sobre los 1.200 precarizados cuyo contrato vence en marzo, tampoco sobre los fondos para los institutos. Miembros del Directorio coincidieron con nosotros en que estamos ante un proceso de ajuste brutal, peor al que se sufrió en otras épocas. La situación es crítica. Pero no nos dieron certezas sobre nada”.

Más tarde, el Directorio del CONICET dio a conocer una declaración, que da cuenta del congelamiento presupuestario decidido por el nuevo gobierno. El texto puntualiza que Salamone, designado al frente del organismo en la última semana de diciembre, “solicitó tiempo para poder realizar gestiones que destraben las limitaciones presupuestarias vigentes que impiden el funcionamiento de la institución”. Y recuerda que siguen vigentes las leyes Nº 27.614 de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y Nº 27.738 “Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030”.

“Hay instancias de diálogo, pero son absolutamente improductivas. Hay que seguir fortaleciendo el reclamo ante un gobierno que hace oídos sordos”.

Por mayoría simple, el Directorio finalmente resolvió que se publiquen los resultados de las evaluaciones de las Convocatorias de Becas Internas Doctorales y de Finalización de Doctorado 2023 antes de su próxima reunión –que será el 28 de febrero–, y volvió a apuntar a Salamone, entendiendo que es el presidente “propuesto por el Poder Ejecutivo Nacional quien debe compatibilizar las políticas académicas con las limitaciones generadas por el presupuesto vigente”.

Los miembros del Directorio revelaron que Salamone les aseguró que se efectivizarán las 300 becas de Finalización de Doctorado de acuerdo a lo previsto en la convocatoria, pero que sólo puede garantizar 600 Becas de Doctorado con fecha de inicio el 1º de agosto.

El dato revela la magnitud del ajuste que planifica el gobierno nacional en los ingresos a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico, mucho mayor al operado durante la gestión de Mauricio Macri. Vale recordar que el 17 de julio del año pasado se había abierto la postulación a 1.600 becas para graduadas y graduados cuyos proyectos de investigación deberían comenzar en abril de 2024 y que al día de hoy no saben cuál será su futuro laboral.

El recorrido académico y los proyectos de investigación de los postulantes ya fueron evaluados por expertos en cada disciplina, y se demora la publicación del orden de mérito, es decir, la selección de quienes obtuvieron los mejores puntajes. Como advierten desde Raicyt, sin los becarios y las becarias doctorales, que son “el semillero de la ciencia”, no hay continuidad del sistema científico ni se sostiene, en consecuencia, un proyecto de desarrollo productivo para el país que apueste por la innovación y por el agregado de valor tecnológico.

“Nunca vimos algo así. La continuidad del sistema científico tecnológico está en absoluto riesgo. Esto mata al sistema científico”.

Hubo, en rigor, otra propuesta de declaración del Directorio del CONICET, elevada por Jorge Aliaga, representante del Consejo de Universidades en el organismo, y apoyada por Mario Pecheny, representante del área de Ciencias Sociales y Humanidades. El texto de Aliaga advertía que “el CONICET se encuentra paralizado dado que, según se nos indica, no es posible avanzar con ningún trámite que no esté contemplado en el presupuesto vigente”, y proponía que la convocatoria de becas se efectivizara con los cupos y el cronograma ya aprobado en 2023. La parte resolutiva de la declaración finalmente aprobada por el resto del Directorio desechó estos argumentos, pasando a un cuarto intermedio hasta el miércoles 21.

Para los referentes de ATE que hablaron con los miembros del Directorio, “no quedan dudas de que la decisión del gobierno nacional es desfinanciar el CONICET”.

Geffner, que forma parte de la Raicyt,  bajó del Piso 11 del edificio de la calle Godoy Cruz con la misma impresión: “Estamos en el horno. Hay instancias de diálogo, pero son absolutamente improductivas. Hay que seguir fortaleciendo el reclamo ante un gobierno que hace oídos sordos, y cuya postura es ridícula, porque la Argentina invierte en los becarios del sistema público de ciencia y tecnología apenas el 0,008% del PBI. La inversión total no llega 0,5%. Estados Unidos o Israel, los países que admira Milei, destinan entre cinco y siete veces más. La única perspectiva de país a la que nos están llevando es la de exportar granos, sin industria, sin valor agregado, sin conocimiento, propiciando un nuevo éxodo de científicos.”En esos y otros países del llamado “primer mundo”, el financiamiento de la ciencia es una política de Estado, y es el Estado el principal inversor en proyectos de investigación científica y tecnológica. Sin políticas que sostengan esos proyectos, sobreviene la “fuga de cerebros”, y otra vez el país perderá científicos y científicas altamente calificados, capaces de generar ideas innovadoras para el desarrollo argentino.

“Nunca vimos algo así. La continuidad del sistema científico tecnológico está en absoluto riesgo –sostiene Valeria Levi, investigadora principal del CONICET y vicedecana de Exactas UBA–. Pretenden socavar los dos pilares de la ciencia: el financiamiento del día a día de la investigación y el ingreso a la Carrera de Investigador de jóvenes científicos que son el futuro de la ciencia argentina. Esto mata al sistema científico, desarmaría en pocos meses lo que tardamos décadas en construir. Puesto en términos termodinámicos, no es algo reversible. Recuperar la pérdida de recursos humanos valorados en todo el mundo, que van a terminar yéndose, va a llevar muchísimo tiempo. Y muchísima inversión, mucha más de la que creen que se están ahorrando con los centavos que pretenden recortar en becas. ¿Por qué lo hacen? No lo entendemos. En todo el mundo, gobiernos de ultraderecha, de derecha o de centro han apostado y apuestan a la ciencia y a la tecnología, no hay ahí una cuestión ideológica. Estamos ante un nivel de ignorancia tan brutal que va a terminar destruyendo el futuro del país”.

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