LA POLICÍA DE LA CIUDAD LE DISPARÓ EN EL OJO A UN ADOLESCENTE DURANTE LOS FESTEJOS MUNDIALISTA EN EL OBELISCO

Se encontraba junto a sus amigos en la Avenida 9 de julio cuando comenzó el operativo policial, en la madrugada del sábado pasado.
Escribe: Gabriela Figueroa
Publicada el lunes 13 de julio del 2026 por Página/12
“Por suerte no tengo que lamentar que mi hijo haya sufrido algo irreversible pero como padre no me deja tranquilo saber que en esta ciudad hay policías que le tiran escopetazos a adolescentes y quedan impunes”, dice a Página/12 Nicolás Finoli. Durante la brutal represión de los festejos mundialistas del sábado pasado, ocurrida durante la madrugada en las inmediaciones del Obelisco, su hijo de 17 años recibió un disparo policial: una bala de goma impactó en su ojo derecho. Por la gravedad de los hechos, Nicolás decidió publicar una carta abierta. Al respecto, expresó: “el espiritu de la nota es alertar a la comunidad educativa porque esto le puede pasar a cualquiera, mi hijo salió a festejar el triunfo de la Selección y se encontró con el aparato represivo policial disparando a la gente”.
Según comentó, el adolescente se había reunido con sus amigos del Colegio Nacional Buenos Aires para ver el partido entre la Selección nacional contra Suiza y, tras la victoria –al igual que cientos de personas– decidió trasladar el festejo al Obelisco. Sin embargo, alrededor de las 4 de la madrugada, el clima festivo se enrareció. Un operativo policial desproporcionado comenzó a desplegarse en las inmediaciones con el objetivo de despejar la plaza, la avenida y sus alrededores. Cientos de efectivos de la Policía de la Ciudad comenzaron un despliegue táctico no solo a pie, también con motos y con camiones hidrantes, avasallando a los hinchas que aún celebraban y compartían el festejo. Los videos del avance represivo se viralizaron en las redes sociales y puede observarse que se lanzaron gases lacrimógenos, agua desde los camiones hidrantes, e incontables disparos de balas de goma, provenientes de los agentes de a pie y los motorizados.
“Él estaba con sus amigos sentado en la avenida 9 de julio y, de repente, se encuentra con el cuerpo de Infantería reprimiendo. Entonces salen caminando por 9 de julio entre Corrientes y Lavalle y cuando se levanta, lo alcanza una bala en la cara”, contó. En ese momento entró en shock y mientras sangraba, fue auxiliado por sus amigos, que lo refugiaron en un kiosco donde pudo ser revisado por una médica que también buscaba amparo ante la creciente represión. Alrededor de 20 minutos después fue atendido por una ambulancia del SAME, que lo trasladó al hospital. “Afortunadamente el perdigón de goma le pegó en la parte superior del párpado y no comprometió el ojo, pegó a un escaso centímetro del ojo”, contó respecto a la lesión. Acerca del estado actual de salud de su hijo, manifestó: “Él se está recuperando con crema de cicatrización y mucho dolor. Tiene el ojo muy hinchado, el golpe fue duro pero quedó fuera de cualquier tipo de peligro con respecto a la pérdida de visión. Eso lo pudimos constatar con la guardia oftalmológica y con el cirujano. Obviamente, le va a quedar una cicatriz de por vida en la cara”.

Criminalizar la alegría popular
La grave lesión sufrida por el adolescente fue repudiada por el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, donde estudia el joven. En un comunicado expresaron que “no es un hecho aislado; es la cara visible de un modelo de seguridad que criminaliza la alegría popular, que no duda en apuntar sus armas contra su pueblo cuando sale a festejar, del mismo modo que no duda en reprimir a nuestros abuelos cada miércoles en la lucha por sus jubilaciones, o en cargar contra estudiantes y docentes cada vez que nos movilizamos en defensa de la educación pública. La lógica es la misma: disuadir, castigar y sembrar miedo en quienes ocupan el espacio público”.
Los estudiantes secundarios apuntaron contra el aparato represivo del gobierno de Milei: “No vamos a naturalizar que nuestros compañeros, amigos y familiares sean blancos de la violencia estatal, sea en un festejo deportivo, en una plaza o frente a un Congreso”.
Asimismo, exigieron justicia para la víctima de la violencia policial y que se identifique y sancione a los responsables materiales e intelectuales de la represión. “Pero también exigimos políticas de seguridad que garanticen la vida y el libre ejercicio de nuestros derechos, no que los supriman a balazos”, apuntaron.
En el comunicado hicieron un llamado a la comunidad educativa “a no callar, pero especialmente a nosotros, los estudiantes, a hablar entre pares, a compartir esta información en los cursos y a mantenernos alertas. Porque hoy es nuestro compañero, pero mañana puede ser cualquiera de nosotros. La única manera de frenar esta escalada represiva es con organización estudiantil, memoria y lucha. No vamos a permitir que nos arrebaten la calle, la alegría ni la dignidad”, concluyeron.
La carta pública completa de Nicolás
“Queridas familias de la comunidad educativa: Quiero compartir con ustedes una situación alarmante que nos tocó vivir el último sábado y que nos obliga a estar más alertas que nunca. Durante las celebraciones pospartido de la Selección Argentina, mi hijo y sus amigos estaban sentados en la Av. 9 de Julio cuando la Policía de la Ciudad comenzó a reprimir de manera indiscriminada.
Producto de este violento accionar, Julián sufrió el impacto de una bala de goma en el párpado superior. Tuvo lesiones severas y, por un milagro, el proyectil no comprometió su ojo. Siento la responsabilidad de visibilizar ante toda la comunidad la brutalidad con la que se está actuando contra nuestros hijos menores de edad. Vivir en esta ciudad se está volviendo peligrosamente impredecible; pareciera que el simple hecho de salir a festejar hoy nos convierte en blancos de la policía.
Actualmente nos encontramos en proceso de radicar la denuncia formal ante el Ministerio Público Fiscal, firmes en el compromiso de que estos actos no queden impunes. Al mismo tiempo, les pido que hablemos con los chicos y tomemos todas las precauciones posibles para cuidarlos. Hoy nos toca a nosotros levantar la voz, porque la realidad demuestra que las fuerzas de seguridad no discriminan: solo apuntan y disparan.
Nicolás Finoli».
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