10 febrero, 2026
Sable corvo

La decisión del gobierno nacional de retirar el sable corvo del Museo Histórico Nacional ya no remite a San Martín, sino que es una acción orientada hacia San José 1111 que sirve al hábito del hostigamiento metódico que se condensa en la palabra “kuka”.

Escribe: Martín Kohan (*)

Publicada originalmente el jueves 5 de febrero del 2026 por La Tecl@ Ñ

Y así fue como el sable corvo de San Martín dejó de remitir a San Martín. Y la cuestión tan problemática de su donación casi postrera a don Juan Manuel de Rosas dejó de remitir incluso a don Juan Manuel de Rosas. El sable corvo ya no remite a las luchas de la independencia, ni ya tampoco al reconocimiento de la defensa de la soberanía nacional. Hay un texto de Domingo Faustino Sarmiento, escrito a partir de la visita que le hizo a San Martín en su casa de Grand Bourg, en el que se ocupó por primera vez de lidiar con el tan enojoso incordio que semejante legado ocasionaba para él y para los suyos, y por ende para la historia argentina (ya que esa historia empezaba a ser escrita en ese entonces por él y por los suyos). Pero también a Domingo Faustino Sarmiento ha dejado de remitir este tema.

Ni a San Martín, ni a Rosas, ni a Sarmiento; tampoco a Alberdi (que cuestionó igualmente lo ocurrido), tampoco a los revisionistas (que, en cambio, lo reivindicaron). El viejo asunto del sable corvo remite ahora a Cristina Fernández de Kirchner, o a los kirchneristas en general, o a ese objeto ampliado y difuso que sirve al hábito del hostigamiento metódico y que se condensa en la palabra “kuka”. Y es que hay unos cuantos que, ganados por una especie de fijación inmanejable y monocorde, remiten todo, absolutamente todo, todo lo que pase y todo lo que sea, a Cristina Fernández de Kirchner, a los kirchneristas en general, a esa entidad fetiche al que dieron el nombre de “kuka”. Y hasta pueden prescindir, por largo tiempo, de discutir verdaderamente sus ideas y sus políticas, porque cualquier cosa de que se trate (el fútbol local, los cantantes de folklore, el cine argentino, el covid 19, la Patagonia, Maradona y Messi, la dictadura militar, etc.) habrá de ser considerada, ante todo, y hasta exclusivamente, como un tema referido al kirchnerismo. De manera que, más que revisarla o debatirla en sus términos y por sí misma, la usarán para hostilizar a los “kukas”, la usarán para provocar a los “kukas”, la usarán para irritar a los “kukas” y luego quedar pendientes de si lo han conseguido o no. Nada escapa de ese encuadre, por eso es una fijación.

Y así también, en estos días, el famoso sable corvo. La decisión del gobierno nacional parece responder a un criterio tosco, elemental, rudimentario: como Cristina Fernández de Kirchner lo llevó al Museo Histórico Nacional en 2015, ahora resuelven sacarlo de ahí para poder así deshacer eso mismo que antes se hizo. No están pensando en San Lorenzo, en Maipú, en Boulogne Sur Mer; no están pensando en la Vuelta de Obligado, en Caseros o en Southampton. Están pensando (pensando no es la palabra exacta) en San José 1111. Siempre en eso. Más que nada en eso.

(*) Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.


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