Una amplia mayoría aprobó una nueva fórmula para el ajuste de haberes previsionales en Diputados.

Escribe: Carlos Heller

Publicada originalmente el sábado 8 de junio del 2024 por Revista ACCIÓN

La media sanción en la Cámara de Diputados del proyecto de nueva fórmula para el ajuste de haberes previsionales es un paso muy importante, que además revaloriza el rol de la política. El Parlamento tiene una gran responsabilidad en que el Gobierno no siga avanzando con un esquema económico y social que resulta insostenible por donde se lo mire y que será muy difícil de revertir si se aprueban los proyectos de Ley Bases y el paquete fiscal.

Los 160 votos afirmativos que sumó la iniciativa muestran un acuerdo de magnitud impensada poco tiempo atrás. Es destacable, en estos tiempos en los que la política sufre duros embates, que se haya trabajado en la construcción de consensos, así como reivindicar el rol del Congreso como un ámbito deliberativo por excelencia, en representación de los intereses del conjunto de la sociedad.

Se requirió para ello una gran capacidad de trabajo, de coordinación y de búsqueda de acuerdos y metodologías para alcanzar los objetivos compartidos tras el debate en la plenaria de comisiones.

Lo primero que se sometió a votación fue el proyecto de Unión por la Patria (UxP), que no obtuvo los votos necesarios para su aprobación. Luego se trató el de la primera minoría, que terminó siendo aprobado con cambios en su contenido impulsados por UxP, bloque del que formo parte.

Los legisladores no aceptamos, por ejemplo, que las deudas de la Nación con las cajas previsionales provinciales y por los juicios con sentencia firme a favor de jubilados se salden con los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Se acordó, entonces, que la ANSES lo haría con recursos tributarios que cuentan con asignación específica. Si se termina sancionando, la iniciativa representará una mejora efectiva para los jubilados y las jubiladas.
Se establece un pago extra compensatorio del 8,1% a aplicarse desde el mes de abril, para alcanzar el 20,6% de la inflación de enero. El Gobierno había otorgado solo un 12,5%.

Mínimo
El proyecto estipula que el haber mínimo no podrá ser inferior al valor de una canasta básica total de adulto, multiplicada por 1,09. Si el Senado aprobara esta iniciativa (y se promulgara antes del 15 de junio), la jubilación mínima en julio podría ser algo mayor a $306.000.

La fórmula de movilidad seguirá ajustándose mensualmente por la inflación. A su vez, en marzo de cada año se aplicará un aumento del 50% de la variación anual de los salarios (RIPTE) por sobre la variación del IPC (Índice de Precios al Consumidor), siempre y cuando esta diferencia haya sido positiva. Los haberes recibirán así otro incremento ante una eventual mejora de los salarios reales.


Construcción. El sector registró una caída de actividad interanual del 37%. Foto: Atilio Orellana

La inmediata reacción del presidente Javier Milei fue «no voy a entregar el equilibrio fiscal de ningún modo. Defenderé la caja a veto puro si es necesario», lo cual es una potestad del Poder Ejecutivo, aunque tiene sus límites. Si se consiguen dos tercios de los votos, tanto en la Cámara de Diputados como en Senadores, el presidente tendrá que respetar la voluntad del Poder Legislativo.

Adelantándose a esta situación, funcionarios del Ejecutivo señalaron que «no hay ninguna posibilidad de que el Gobierno pueda cubrir el gasto que significa ese aumento, no tiene los recursos». Y advirtieron que, si se insiste con el proyecto, para mantener el equilibrio fiscal «habrá que recortar otras partidas presupuestarias».

Hay que tener en cuenta que la iniciativa implicaría una erogación adicional de entre 0,43 y 0,45 puntos del PBI. Puede compararse ese monto con la reducción de las alícuotas más altas (de modo gradual, hasta 0,61% en 2027), propiciada en el paquete fiscal para contribuyentes cumplidores de Bienes Personales, lo cual demuestra que no es cierto que no haya recursos, sino que existen otras prioridades.

Estadísticas

La intención oficial de consolidar los efectos regresivos del ajuste y de sostener una distribución de los ingresos más inequitativa solo se justifica en estos días con afirmaciones del tipo «lo peor ya pasó y ya estamos en franca recuperación», como dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, al intervenir en el Latam Economic Forum.

Lamentablemente, las estadísticas no le dan la razón. La actividad industrial durante el primer cuatrimestre tuvo un mal desempeño, al punto que el acumulado de ese periodo la sitúa en valores muy cercanos a los niveles de la pandemia.

El sector de la construcción, en tanto, sigue la misma tendencia. La fortísima caída interanual de abril (-37%) ubica al nivel acumulado de actividad del sector durante los primeros cuatro meses como el peor de la serie estadística, junto con el 2020, reflejado en la menor demanda de insumos relacionados con la obra pública (asfalto, hierro y acero).

En este marco, la recuperación real solo puede darse cuando mejore el poder adquisitivo de la mayor parte de la población, repunte la actividad de las pymes y el Estado recupere su capacidad de acción para invertir y motorizar la dinámica del mercado interno.


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