HOLLOW KNIGHT: UNA EXPERIENCIA NARRATIVA DESDE LA SUTILEZA

Sin recurrir a narrativas explícitas ni a grandes despliegues técnicos, Hollow Knight propone un vínculo activo con el jugador, basado en la observación, la exploración y la reconstrucción de sentido.
Escribe: Juan Pablo Godoy Jiménez
Hollow Knight es uno de esos videojuegos que confirman que el medio digital puede construir experiencias complejas sin recurrir a la espectacularidad constante. Desarrollado por Team Cherry y lanzado en el 2017, el título se presenta como un metroidvania independiente de estética minimalista y jugabilidad exigente, pero detrás de esa superficie se despliega una obra de notable densidad narrativa, artística y conceptual.
Mi primer contacto con Hollow Knight estuvo marcado por una sensación de extrañeza. No soy especialmente familiar con el mundo de los juegos denominados metroidvania ni con aquellos que suelen ser catalogados como “difíciles”, categoría en la que Hollow Knight suele inscribirse. Pero desde sus primeros minutos me di cuenta que se propone un vínculo distinto con el jugador, basado en la exploración, la observación y la interpretación. No hay tutoriales extensos ni indicaciones evidentes. El mundo se abre de manera progresiva y obliga a construir sentido a partir de la experiencia directa. Esa decisión de diseño no es menor: establece desde el inicio una relación activa entre obra y jugador.
Hallownest, el reino subterráneo donde transcurre la historia, funciona como algo más que un escenario. Es un espacio atravesado por la decadencia, por los restos de una civilización que intentó sostenerse a cualquier costo. Cada zona presenta una fuerte identidad visual y sonora definida, pero también una lógica interna que dialoga con el estado del mundo. Greenpath, Ciudad de Lágrimas o Deepnest (lugares del juego) no solo se diferencian por su diseño, sino por el clima que transmiten y por la información narrativa que aportan.

El apartado artístico es uno de los pilares fundamentales del juego. La animación dibujada a mano, la paleta de colores contenida y el uso preciso de la iluminación construyen un universo coherente y reconocible. No hay excesos visuales: cada elemento cumple una función. La música compuesta por Christopher Larkin acompaña con la misma lógica. Las piezas musicales no buscan imponerse ante uno, sino reforzar el tono de cada espacio, aportando matices emocionales sin saturar la experiencia o desviar la atención.
En términos narrativos, se adopta una estructura fragmentaria y poco clara. La historia no se presenta de forma lineal ni explícita, sino que se reconstruye a partir de diálogos breves, descripciones de objetos y situaciones ambientales. Este enfoque exige atención y compromiso por parte del jugador, pero también habilita múltiples lecturas. El jugador toma un rol principal a la hora de descifrar cada fragmento de la historia, podes jugar buscando cada detalle secreto o ignorarlo completamente y seguir tu camino, todo es decisión tuya.

Nuestro protagonista, conocido como el Caballero, es una figura intencionalmente vacía. Su silencio y su falta de una identidad definida funcionan como un recurso narrativo que facilita la proyección del jugador, pero también refuerzan uno de los ejes centrales del juego: la idea del vacío como herramienta y como problema. A lo largo del recorrido, esa noción se complejiza y se pone en tensión a través de otros personajes y eventos.
Desde lo jugable, Hollow Knight se apoya en un sistema de combate simple pero preciso y en una estructura de exploración que recompensa la constante curiosidad. La dificultad es sostenida, pero responde a reglas claras. Cada enfrentamiento, cada pérdida y cada retroceso forman parte de una lógica interna que refuerza la coherencia del mundo. No se trata de castigar al jugador, sino de invitarlo a comprender el ritmo del entorno y los enemigos.

Al finalizar Hollow Knight, la sensación que permanece es la de haber atravesado una experiencia cuidadosamente diseñada. El juego no ofrece respuestas cerradas ni conclusiones definitivas, y esa ambigüedad es su fuerza.
Hollow Knight demuestra que un videojuego puede construir profundidad sin depender de grandes presupuestos ni de narrativas explícitas. A través de decisiones de diseño consistentes, una estética sólida y una narrativa ambiental bien integrada, Team Cherry logra una obra que dialoga con el jugador desde la sutileza y la confianza en su capacidad de interpretación.
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