7 agosto, 2026

ELECCIONES EN PERÚ: UN FRAUDE «EXTRANJERO»

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Keiko Fujimori

¿Qué ocurrió con el voto en el extranjero en la segunda vuelta electoral?

Escribe: Sergio Pascual

Publicada originalmente el 3 de julio del 2026 por CELAG

El domingo 7 de junio Perú celebró la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales. Los primeros momentos del conteo electoral de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) daba una ventaja ostensible a la candidata Keiko Fujimori. Estaban cargándose masivamente los resultados de los principales centros urbanos del país. La incorporación al conteo de los datos de las zonas rurales se demoró a lo largo de la jornada y hubo que esperar al 8 de junio para observar una tendencia esperable: el Perú más pobre, el más rural, había votado masivamente por Roberto Sánchez, y la brecha entre ambos candidatos empezaba a estrecharse de forma aparentemente irreversible.

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  • Sin embargo, muy pronto las cosas comenzaron a cambiar. Cerca del mediodía del 8 de junio, la ONPE anunció el inicio del conteo del voto de los peruanos residentes en el extranjero. Estos votos suponían sólo el 1,7% del total de asistentes a la elección, (327.910) y no parecían suficientes para revertir la tendencia del masivo apoyo a Sánchez del voto rural. Y, a pesar de ello, sucedió.

¿Qué ocurrió con el voto en el extranjero en la segunda vuelta electoral?

  • Para entender qué estaba ocurriendo tenemos que retroceder unas semanas, al 21 de abril de 2026, apenas 10 días después de la primera vuelta electoral. En esa fecha, Piero Corvetto, hasta entonces un respetado jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, dimitía sorpresivamente. La Junta Nacional de Justicia (JNJ) le acababa, ‘casualmente’, de abrir una investigación preliminar. ‘Casualmente’, los miembros de la Junta Nacional de Justicia que iniciaron el proceso habían sido elegidos para el periodo 2025-2030 por una comisión especial del Congreso controlada por Fuerza Popular (el fujimorismo) y sus aliados.
  • Solo dos días más tarde, en otro movimiento inesperado, se nombraba canciller a Carlos Pareja Ríos. Pareja es fujimorista y no lo oculta. En su página de Facebook tiene fotos con el principal asesor de Keiko Fujimori, Carlos Díaz-Rosillo. Pareja ocupó cargos de confianza durante el Gobierno de Alberto Fujimori (director de Asuntos Suramericanos, ministro consejero de la Embajada en Chile y asesor de la Vicecancillería). De hecho, fue Alberto Fujimori quien lo ascendió a embajador y lo envió a uno de los más prestigiosos destinos diplomáticos: la Embajada de Perú en España.
  • Así, apenas unos días después de la primera vuelta, dos personas clave para el control electoral habían sido sustituidas y reemplazadas en Perú. Tan solo unas semanas más tarde, el 29 de mayo, comenzaban a desvelarse las razones de estos cambios. La nueva dirección de la ONPE aprobó la Resolución Nº 000090-2026-JN/ONPE. La resolución, de título “Lineamientos para las Actividades Electorales en el Extranjero – Segunda Elección Presidencial 2026” establecía un cambio trascendental en el conteo del voto exterior.
  • Históricamente, las actas de escrutinio del voto exterior se elaboran por los miembros de las mesas de los consulados y se transmiten sus resultados durante la misma jornada electoral, en forma de actas de escrutinio digitalizadas (véase aquí la explicación en el propio canal de la ONPE: https://www.youtube.com/watch?v=Bu7EroEt1fM&t=197s). De hecho, en la práctica, en Perú el voto extranjero ha sido el primero en incorporarse al conteo, ya que las diferencias horarias con Europa y países con gran número de migrantes peruanos -como Argentina- les permitían terminar el conteo antes de que se cerraran las urnas en el país.
  • En la primera vuelta incluso se organizó un plan piloto para incorporar con mayor celeridad no solo las actas de escrutinio, sino toda la información completa -todos los votos escaneados- del voto exterior digitalizados desde las sedes remotas de los consulados.
  • Sin embargo, conocasión de la segunda vuelta de 2026 y por primera vez en la historia reciente del país, la ONPE decidió que esta vez no se conocería el conteo de los votos del exterior realizado en los consulados y no se enviarían las actas de escrutinio digitalizadas, como sucedía desde las elecciones presidenciales de 2011. Ahora, por el contrario, los cónsules trasladarían los votos a Lima en valija diplomática y allí se ‘contarían’. Por primera vez los votos del extranjero permanecerían inescrutados más de 24h después de la elección.
  • Tal y como se establece en la mencionada resolución, el organismo responsable de esta operación de traslado de votos sería precisamente la Cancillería de Carlos Pareja. Pareja, canciller de la República del Perú, sería el responsable de que las actas de escrutinio del voto exterior no se digitalizaran y se trasladaran al país.
  • Este cambio sustantivo en el método de cómputo de los votos, además de incomprensible en términos técnicos, organizativos y electorales, vulnera la intangibilidad normativa, que prohíbe cambiar normas electorales durante el año anterior a las elecciones.
  • Así fue cómo los votos de los peruanos en el exterior fueron introducidos en maletas, sacos y cajas, y cómo durante el nuevo y peculiar proceso de traslado de los votos se registraron numerosas irregularidades. Algunos de los cientos de miles de votos llegaron por valija diplomática, pero otros muchos lo hicieron en lo que parecían maletas comunes facturadas en distintas aerolíneas, rompiendo gravemente la cadena de custodia de los sufragios.
  • A partir de aquí los analistas de los medios proclives al fujimorismo – en la práctica la totalidad de los mass media peruanos- comenzaron a divulgar que el voto extranjero lo cambiaría todo. La que parecía una tendencia irreversible -según ellos- cambiaría y Keiko Fujimori se haría con la victoria porque -como luego se supo- en el extranjero Keiko Fujimori tenía un 63% de los votos (194.625) frente a los 37% (113.307) de Sánchez (81.318 más).
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  • Según dichos analistas, esto justificaría que el comportamiento de la curva electoral se pareciera a una curva logística en su fase final en lugar de a una curva cuadrática, como es habitual en procesos en los que el voto es dual entre zonas urbanas y rurales. Las curvas logísticas son típicas de momentos de consolidación de tendencia. En un conteo progresivo homogéneo, en el que ya todas las zonas se incorporan masivamente al conteo de forma relativamente simultánea y aleatoria, sin sesgos geográficos favorables y desfavorables a cada candidato, suele ocurrir en torno al 50%-60% del conteo. Es en este punto en el que todo conteo se estabiliza y el resultado comienza a ser predecible. Teóricamente, en Perú esto no llegaría a suceder, porque, como decíamos, el voto rural se comportaba de forma diferente al urbano y era el voto que masivamente faltaba por escrutar. Y, sin embargo, estaba sucediendo.
  • ‘Algo’ progresivamente ‘corregía’ la incorporación de votos rurales a favor de Sánchez. Según los fujimoristas, ese ‘algo’ era la incorporación tardía de los votos del exterior.
  • ¿Tenía sentido esta hipótesis? Una vez terminado el escrutinio resultaba sencillo simularla: bastaba con pretender que se habían contabilizado todos los votos de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en el exterior a priori, como si hubieran llegado en la primera fase del conteo -como sucedió en la primera vuelta-. Al simular que estos votos ya estaban computados, se descontaría su efecto en la fase final del conteo y -teóricamente- podría observarse cómo en esa fase final sólo quedaba el efecto del voto rural.
Perú

¿Tenía sentido esta hipótesis? Una vez terminado el escrutinio resultaba sencillo simularla: bastaba con pretender que se habían contabilizado todos los votos de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en el exterior a priori, como si hubieran llegado en la primera fase del conteo -como sucedió en la primera vuelta-. Al simular que estos votos ya estaban computados, se descontaría su efecto en la fase final del conteo y -teóricamente- podría observarse cómo en esa fase final sólo quedaba el efecto del voto rural.

Cuando realizamos ese ejercicio la tendencia seguía difiriendo de lo esperable. Efectivamente, Sánchez habría tardado más en revertir la distancia con Fujimori, pero al aproximarse al 98% de escrutinio, ya incorporada buena parte del Perú rural, habría conseguido revertir toda la desventaja, incluido el voto exterior.

Parece evidente que algo sucedió en el escrutinio peruano. ¿Por qué ‘casualmente’ las actas pendientes de revisión correspondían mayoritariamente a zonas donde el fujimorismo es mayoritario? ¿Por qué la JNJ forzó el cambio del jefe de la ONPE en un momento crítico como el intermedio entre primera y segunda vuelta? ¿Por qué el interés en dejar para ‘el final’ los votos en el exterior que siempre se contaron primero?

Muchas preguntas y muchos indicios de que algo más que los votos apoyaron a Keiko Fujimori en esta pasada elección en el Perú.

(*) Ingeniero de Telecomunicaciones y Antropólogo (España). Fue el primer secretario de organización de Podemos, cargo que dejó tras las elecciones del 20D de 2015. Fue diputado en el Congreso español durante las legislaturas XI y XII además de Presidente de la Comisión de Fomento de la Cámara.


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