Escribe: Bruno Massare

Publicada originalmente el jueves 29 de febrero del 2024 por Agencia TSS

El organismo a cargo de la promoción y el financiamiento de gran parte de los proyectos científico-tecnológicos de la Argentina está paralizado desde hace más de dos meses porque el Gobierno sigue sin nombrar a un responsable. Mientras tanto, crecen los reclamos y se frenan proyectos de investigación, pese a que hay fondos disponibles. En el Congreso se presentó un pedido de informes sobre la situación de la Agencia.

A más de dos meses de la asunción del Gobierno de La Libertad Avanza, la Agencia I+D+i, el organismo responsable de la promoción y financiamiento de gran parte de los proyectos científico-tecnológicos de la Argentina, sigue sin tener responsable a cargo. Esta situación la mantiene en un estado de parálisis e incumpliendo con los compromisos asumidos tanto con quienes llevan adelante proyectos que han obtenido subsidios, como con organismos internacionales que le asignaron fondos a la Agencia por 225 millones de dólares para los próximos años pero que no se utilizan.

El estado de acefalía en este organismo autárquico creado en 1996 y que funciona en la órbita del exMinisterio de Ciencia, Tecnología e Innovación –hoy degradado a Secretaría y a cargo de un empresario del sector financiero, Alejandro Cosentino– es tal que, en la reunión que tuvieron el miércoles 28 de febrero un grupo de becarios con funcionarios de la Agencia, el mensaje fue que “dentro del organismo está todo bastante parado” y que “mientras no haya autoridad firmante, algunas cosas (como firmar los aumentos) no las pueden hacer porque es ilegal y podrían echar a toda la unidad administrativa”.

Frente a esta situación, la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (RAYCyT) impulsó esta semana un proyecto a ser tratado en el Congreso de la Nación para solicitar informes al Poder Ejecutivo Nacional, a través del Jefe de Gabinete de Ministros y el Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, que fue presentado por la diputada nacional  Danya Tavela (UCR), y que cuenta también con el aval de otros legisladores de ese espacio y del bloque de diputados de Unión por la Patria.

“No se ejecutan fondos que están disponibles, no es que no hay plata. Acá hay una decisión de no transferir los recursos y que está enmarcada en un solo objetivo, que es lograr el superávit mediante el incumplimiento de contratos”, le dijo a TSS Fernando Peirano, expresidente de la Agencia I+D+i.

Según Peirano, “El pago regular de contratos quedó intervenido por Cosentino y por Jefatura de Gabinete. Han frenado pagos a los PICT (Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica), a proyectos con empresas que estaban adquiriendo equipamiento, sueldos de personal de centros tecnológicos en el marco de programas de asistencia técnica y becarios que no han podido cobrar el total de la beca. Todo esto en un organismo como la Agencia, que tiene disponibles créditos del BID y del Banco Mundial, y que quedó con 5000 millones de pesos al final de nuestra gestión en diciembre”.

La diputada Tavela, que presentó el pedido de informes en el Congreso, le dijo a TSS: “La Agencia administra fondos que ni siquiera son propios, que son de los cientificos, los tiene retenidos y sin autorizacion para que puedan funcionar. Está todo frenado cuando lo único que hace falta es una firma, porque el subsidio ya está depositado pero sin la firma no se lo puede ejecutar. Y lo que está ocurriendo es que esos subsididos en general son para mantenimiento de investigaciones: si vos no recibís ese dinero no vas a poder comprar los tanques de nitrógeno o lo que sea que necesites, vas a terminar tirando investigaciones por el inodoro, para ser gráfica”.

Creada en 1996, la Agencia es un organismo autárquico responsable de la promoción y financiamiento de gran parte de los proyectos científico-tecnológicos de la Argentina.

«No sabemos con quién hablar»

Eloísa Arana es investigadora independiente del CONICET y directora del Laboratorio de Fisiopatología de linfocitos B del Instituto de Inmunología, Genética y Metabolismo (INIGEM), que funciona en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Arana le dijo a TSS que la parálisis en la Agencia se traslada a su trabajo diario, pese a tener dos PICT, que es lo máximo que puede tener en su posición.

“No tenemos interlocutor, no sabemos con quién hablar para reclamar”, explicó Arana. Y agregó: “Estamos trabajando en el día a día con cosas que me apuré a comprar en diciembre pasado y con lo poco que cobro de un subsidio del CONICET, pero no llegan los fondos de la Agencia, que son los más importantes, y en cuanto se me acaben algunos insumos no tengo cómo comprarlos, es desesperante. Si pagan los sueldos pero no hay recursos para investigar y hacer los experimentos, no tiene sentido esto”.

La especialista en Inmunología, que dirige su laboratorio hace diez años, dice que la situación es todavía peor para quienes se están formando. “A los becarios del PICT por ahora les han pagado el sueldo, pero hacia adelante no se sabe. A una becaria que trabaja conmigo le falta poco años para terminar el doctorado y no sabe cómo va a seguir. Y en el otro proyecto que tengo hay una beca vacante, pero, ¿cómo voy a entrevistar a gente sin poder decirle si va a cobrar después?”, se pregunta.

Parálisis

Frente a la ausencia de un responsable y la falta de diálogo con Cosentino –que, al igual que el titular del CONICET, Daniel Salamone, tiene como asesor al el exministro Lino Barañao–, el directorio de la Agencia I+D+i se autoconvocó a fines de enero para convalidar la evaluación de los PICT presentados el año pasado, para ordenar los 1500 proyectos mejor calificados sobre los 3200 recibidos. Pero, para formalizar y adjudicar esa nómina, es necesaria la firma de la presidencia, que no está. Como también se desconoce cómo se va a administrar el presupuesto de la Agencia, tampoco se pueden determinar los montos.

“Tenemos bloqueada la información, cualquier cosa que pedimos nos dicen ‘pídansela a Cosentino’, con quien no tenemos diálogo”, le dijo a TSS un miembro del directorio. “Los PICT 2023, que son los últimos que el directorio recomendó, están ahí a la espera. Vamos a pedir una reunión para mediados de marzo porque Cosentino dijo que se iba a tomar un mes para el nombramiento y ese plazo ya se agotó. Mientras tanto, creo que la política es matarnos por inanición y por inacción”, agregó.

«No solo hay incumplimientos con los proyectos, sino que este año ya hay reuniones científicas que no se podrán hacer», dijo Peirano.

De las cerca de 260 personas que trabajaban en la Agencia hacia finales de la gestión anterior, alrededor de 30 se desvincularon de diversas maneras, aunque algunas habrían sido reubicadas en otras áreas del Estado. Entre otros recortes, fue disuelto el departamento de asesoría legal de la Agencia y entre quienes trabajan en el organismo hay temor a nuevos despidos. “El CONICET es muy relevante, pero desde el punto de vista del funcionamiento de la ciencia el deterioro a la Agencia tiene un impacto muy importante en la producción científica del país”, sostuvo el miembro del directorio, que teme que un paso siguiente sea rechazar los fondos internacionales: “Tal vez prefieran pagar multas e intereses, y no ejecutarlos, porque a todo lo ven como un gasto”.

No es solo una demora

“Primero no querían nombrar a nadie para no convalidar la estructura de la Agencia. Pero se dieron cuenta que era muy difícil disolverla y convertirla en un programa de la Secretaría, que es lo que querían, sobre todo después de que no saliera la Ley Ómnibus, que les iba a permitir la intervención de organismos descentralizados. Entonces sí empezaron a buscar a una persona para que se hiciera cargo de la Agencia”, dijo Peirano.

Entre los varios nombres que circularon –entre ellos, el de Laura Toledo, la exdirectora del FONARSEC, uno de los fondos de la Agencia, que no habría aceptado convalidar los despidos que se le pedían–, actualmente se habla de una prestigiosa microbióloga de una muy extensa carrera, que podría ser nombrada durante el mes de marzo.

Mientras tanto, se multiplican las consecuencias de la parálisis. “El año pasado veníamos con un cronograma de una convocatoria por semana y nada de eso está activo hoy. No solo hay incumplimientos con los proyectos, sino que este año ya hay reuniones científicas que no se podrán hacer, hay congresos que exigen la coordinación con otros países con anticipación. No es solo una demora: lo que no se hizo ya no se puede hacer”, dijo Peirano. Otros efectos de la inacción en el organismo pueden ser legales, ya que se trata de contratos firmados tanto con entes de financiamiento como con instituciones de investigación, empresas y personas.

Tavela también advierte sobre el mensaje que da el Gobierno del presidente Javier Milei con estas políticas: “No hay una administración funcionando y no es chiste, porque se está escuchado en varios lugares esto de que ‘bueno, en realidad no queremos que funcione porque lo que queremos es destruir el Estado’. Lo que vas a terminar haciendo es destruir gran parte de todos los avances científicos que se han hecho en el país en los últimos 40 años”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *