#LulaValeALuta #LulaLivre

Crónica de un día histórico, donde la tristeza de un pueblo reposa en la fortaleza un líder indiscutido de la Patria Grande para enfrentar todas las mareas.

Día Triste

Texto:


Crónica de Pablo Telezón desde Brasil para Revista Hamartia

7-4-2018, día histórico para la política brasileña y latinoamericana. Día triste también.

Discurso de Lula en el sindicato de metalúrgicos en San Pablo, lugar que vio nacer políticamente a quien se convertiría años después en el mejor presidente de la historia del Brasil.

Salí de mi casa temprano, y durante el trayecto al sindicato, mi compañera Paula ( brasilera ), hacía memoria de su época de escuela primaria, en donde llegaba al aula y pegaba un póster de Lula. Él todavía era solamente un líder sindical, a la vez que se sentaban las bases de lo que vendría a ser el PT, Partido de los Trabajadores. Pegaba el póster un día, la maestra lo mandaba sacar para el día siguiente, volver a pegarlo, y la maestra volver a sacarlo. Ritual que se repitiría por semanas. Y yo a la vez narrándole por décima vez, los 3 días que hice de mayordomo personal de Lula, Chávez y Néstor, en el encuentro del Mercosur 2004, presenciando reuniones privadas de Lula y Chávez, o entrando a la suite presidencial con café, a la mesa de Néstor, Cristina, Alberto y Aníbal Fernández. Era la época de apogeo total en la unión de la izquierda latinoamericana.

Vuelvo al sábado. Llegamos 0940 hs, había bastante gente, y el escenario montado en un camión listo para recibir a distintos líderes, y a Lula. Un sentimiento en el aire de dolor, angustia, tristeza, en los ojos de los presentes, militantes de izquierda, personas que querían solidarizarse con Lula, con o sin partido.

Lula subió al escenario, pero antes de hablar, se lo veía triste, mirando al vacío;

El discurso fue lindo y Lula se encontró con la fuerza de siempre. La gente lloró, rió, cantó y gritó, pidiéndole que no se entregue. Cantamos Maria, Maria, de Milton Nascimento, y otras canciones , todas elegidas por Lula.

Se aproximaba el final y Lula, a eso de las 12 hs, anunció que se iba a entregar. Todos lloramos. Tantas cosas que este hombre hizo por su país…

Era una despedida, Lula nos miró a los ojos, como a cada uno de los presentes, agradeciendo con sus ojos húmedos, mientras todos llorábamos.

Lo cargaron en andas para despedirlo, al son de la canción de Chico Buarque “a pesar de você “, (prohibida durante la dictadura ), mientras volaban flores y ruegos para que no se vaya y no se entregue. Se perdió puerta adentro del sindicato.

Diez minutos después anunciaban que necesitaban de un médico porque Lula no se sentía bien. La injusticia duele.

Ahora le espera otra nueva batalla.

Imagenes captadas por Pablo Telezón

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