Memoria, Verdad y Justicia

Decimos no a los retrocesos en Derechos Humanos, no a los presos políticos, no a la perdida de derechos adquiridos por y para toda la sociedad.

24 de marzo

Texto:


Cada 24 de marzo la ciudad y las ciudades se vuelven una marcha donde el dolor se instala y circula hermanado por los cuerpos que están, y los que volvemos a convocar sin tener todavía la certeza de su ubicación: hundidos en el mar, enterrados superpuestos a otros, incinerados, silenciados.

Memoria, Verdad y Justicia se entretejen para formar un solo paño que nos envuelve a todos y nos propone no bajar los brazos hasta hacerlas efectivamente realidad.

Si desde 2003 hasta 2015 los pasos de las Madres, Abuelas, Hijos y la sociedad que empatiza con lo justo fueron acompañados desde el gobierno para acercarse más a la justicia, desde que asumió Cambiemos los tackles a ese camino son espasmódicos pero permanentes, y de intención sistemática. Nuestros reflejos, intactos, han salido cada vez a frenar los avances con nuestra herramienta inquebrantable.

La ofensiva del poder gobernante no descansa ni nos deja descansar: este año la propuesta agresiva parece ser intentar que convivamos con genocidas en el barrio, en la ciudad, en la Patria, y aceptemos paralelamente tener presos políticos. Nuestra respuesta en ambos casos ha sido un rotundo no.

No aceptamos ningún retroceso en materia de derechos humanos. Ninguno. No aceptamos a Etchecolatz liberado en su domicilio. No aceptamos a Astiz ni la posibilidad de cruzarlo siquiera a través de una ventana de su casa que da a la calle. El consenso social sobre el peligro ético que implica aceptar esos criminales sueltos es gratificante.

No aceptamos presos políticos, luchadores detenidos injustamente, dirigentes perseguidos.

No es casual, entonces, que se nos haya otorgado esta madrugada el beneficio de la sonrisa y la piel de gallina en medio del dolor de todos los 24, al recibir los mensajes primero, y las noticias inmediatamente después, de la liberación de Carlos Zannini y Luis D´Elia, perseguidos política, judicial y mediáticamente para escarmentar al campo nacional y popular y a sus representantes políticos.

El “triunfo” en este terreno debería servirnos entonces para recordarnos, como nota mental, algunas cosas:

Estamos frente a una ofensiva brutal que socava, hasta convertir en vestigios si es posible, derechos conquistados.

Detener las afrentas no es tarea sencilla, ya que atacan en diferentes frentes a la vez, y los que conformamos este ejército de defensa somos los mismos. Somos muchos, pero somos el mismo grupo atacado, siempre, en todos los espacios en disputa. Eso hace que muchas veces tengamos que dividirnos para dar las batallas en los distintos campos, el mismo día, a la misma hora.

Los derechos humanos, algunos derechos sociales y los derechos de la mujeres, son una excepción porque tienen la propiedad de la transversalidad social y cultural.

Deberíamos estar en condiciones de elaborar nuestras propuestas y lustrar a nuestros mejores dirigentes para salir de la defensiva y proponer nuestra propia afrenta. Estamos comenzando. Todavía falta transversalidad.

Aunque todavía falte, sabernos portadores de esa fuerza es gran parte de la energía con la que contamos para avanzar hacia ese escenario más justo.

Esta mañana recuperamos una parte de la Justicia que nos había sido sustraída. Con esa potencia estaremos en la calle exigiendo la que nos falta.

Aunque nos falte, es grato saber que tenemos un no claro y contundente frente a los atropellos. Nos fortalece y nos nutre para lo que vendrá, que es la necesidad de un que nos permita reconstruír un país a la altura de nuestros sueños.

  • Facebook
  • Google Plus