#MuchoParaPocos

El Senado de la Nación aprobó el Presupuesto 2018 en una sesión exprés y pocas horas después los “estrategas de la economía argentina” anunciaron cambios en las metas fiscales e inflacionarias que impactan directamente en lo proyectado previamente.

El ajuste del Presupuesto del ajuste

Texto:


“Vamos a colaborar con lo que viene, no vamos a dejar nunca un gobierno sin presupuesto como me tocó a mí en 2010” exclamó Cristina Fernández de Kirchner en uno de sus últimos discursos como presidenta, a finales del 2015. Dos años más tarde, como Senadora, participó de la votación por el Presupuesto 2018.

Sectores de izquierda y parte del peronismo, incluyendo el Frente para la Victoria, lo denominan “presupuesto de ajuste”. Y los números del mismo presuponen justamente eso: un recorte en determinadas áreas de gobierno y un incremento de fondos para el pago de deuda y sectores financieros.

En líneas generales el Gobierno propone seguir con su política de gradualismo aumentando las tarifas, negociando paritarias algunos puntos por debajo de la inflación y llevando adelante reformas que aumenten la recaudación y disminuyan el gasto público. Entre los objetivos para el próximo año se propone alcanzar la meta fiscal del 3,2% de déficit (se estima un cierre del 2017 rondando el 4%) y una toma de deuda de 30.000 millones de dólares para su financiamiento.

Vale aclarar que ese déficit, el Fiscal, no tiene en cuenta el pago de los intereses de deuda, que acumulan el 2,1%del PBI. Estos dos conceptos acumulados representan el Déficit Financiero, calculado en 6,2% del PBI.

Axel Kicillof declaró que este presupuesto se presentó en septiembre y se terminó discutiendo y aprobando en Diputados recién en diciembre, habiendo en el medio una reforma previsional y un incremento en el dólar que termina el año más cerca de los $19 que de los $17, como se había proyectado. El presupuesto 2018 se diseñó con un dólar a $19,30, algo que incluso los empresarios descartan y confían en que superará los $20 en los próximos meses. El presupuesto fue aprobado en Diputados para darle lugar a Senadores.

El Senado discutió el presupuesto en el día miércoles, y además de los desfasajes por las reformas votadas en el tramo final del año, los ministros Luis Caputo y Nicolás Dujovne, el presidente del BCRA Federico Sturzenegger y el Jefe de Gabinete Marcos Peña, llevaron a cabo una conferencia de prensa pocas horas después de su aprobación. Así volvieron a quitarle seriedad a lo que según el Senador Rodríguez Saá fue un “trámite súper exprés, a medida”.

Noticias de ayer

Entre los anuncios en la mañana del jueves lo que se permite visualizar es la poca independencia del BCRA en materia económica y política anti-inflacionaria ya que el gobierno prioriza las decisiones políticas de la Jefatura de Gabinete, que maneja la economía con fines políticos y electorales, pensando en el 2019. Con las limitaciones que hoy tiene el BCRA, es por lo menos llamativo que Federico Sturzenegger siga en su cargo a la fecha y más lo sería que mantuviera su posición durante el 2018.

Bajar la inflación parecía algo sencillo para Mauricio Macri cuando hablaba en campaña y prometía llevarla a un dígito durante su mandato, pero en sus primeros dos años no pudo alcanzar las metas fijadas y el panorama para el 2018 no parece diferente, siendo el pronóstico más probable que jamás alcance esa promesa de terminar algún año de su gestión por debajo de los dos dígitos.

2016 fue un año récord y la inflación llegó al 41%, lejos del 25% propuesto. Este año debía cerrar en 17% pero superaría el 24%. Para el año próximo se fijó en 15,5% pero algunos especialistas ya pronostican un 5% para el primer trimestre y una inflación más cercana al 20% para el cierre del año. Este dato es vital para los trabajadores ya que el gobierno busca cerrar paritarias dependiendo la inflación, por lo que año a año se profundiza la pérdida del poder adquisitivo.

La dificultad en bajar la inflación radica en el objetivo de disminuir el déficit fiscal sin recortar abruptamente el gasto público, teniendo que acudir a la toma de deuda y a la emisión monetaria. Según Sturzenegger, presidente del Banco Central, las tasas de interés de las Lebacs se mantendrán altas durante el primer trimestre del año como mínimo.

En lo que respecta al presupuesto aprobado en el día de ayer el principal ajuste que presenta es el de los subsidios económicos con una reducción del 16,2%, lo que impactaría directamente en el bolsillo de los trabajadores con un nuevo incremento en las tarifas de los servicios, tanto de energía como de transporte. En este cierre de año los aumentos de luz y gas se fraccionaron para que no impacten en la inflación anual y buscar cerrarla por debajo del 25% (se estima un cierre en 24,5%), sumando una porción de ese incremento para febrero del año próximo.

En lo que respecta a transporte “los estrategas de la economía argentina” adelantaron en la conferencia de prensa que el boleto pasaría a $8 en febrero y gradualmente escalonaría hasta llegar a los $13. Sin embargo, puede haber sorpresas ya que recién la semana próxima el Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, dará una conferencia con el plan de aumentos definitivo.

Cambiamos futuro por pasado

“No lo pueden cumplir, nace muerto este presupuesto” agregó Kicillof en el recinto de Diputados en pleno debate, previo a que llegue al Senado. “Nace muerto porque no incluye las reformas que han aprobado”. El diputado simplificó lo que representan los números: “más endeudamiento, más tarifazo y menos obra pública”.

La búsqueda por bajar el déficit fiscal empieza por la reducción del gasto público y los primeros en sufrir este embate fueron los jubilados con la Reforma Previsional. Como bien tituló el diario Clarín, una semana después del triunfo de Cambiemos en Provincia de Buenos Aires, “los cambios en las jubilaciones implicarían un ahorro para el Estado de $ 100.000 millones”.

Ese “ahorro”, que no es otra cosa que recortar los fondos económicos para un determinado sector, se replicaría con diferentes reformas y ya se adelantan los despidos en el sector público que estima sufrir una baja del 20% del personal. Sobre el cierre del año ATE anunció el despido de 520 trabajadores en diferentes áreas de la Administración Pública.

De manera que si bien existe la mirada de que este es un “presupuesto de ajuste”, lo es, pero sigue teniendo la línea gradual, porque propone mantener la reducción del déficit fiscal de a un punto y no en forma de shock, lo que provocaría un violento recorte a los sectores que más necesitan del Estado, ya sea empleados públicos o demás trabajadores, sectores que dependen de subsidios.

Este presupuesto, que estará lejos de cumplirse porque sufrió modificaciones en los últimos meses y al día siguiente de haberse aprobado, ayuda muy poco a bajar la inflación (por la emisión) y a crecer en serio, pese al 3,5% que promete. El mismo está más pensado por el gobierno para seguir tapando los problemas de fondo, no perjudicar a los grandes grupos económicos del país, surfear el año de la mejor manera posible y llegar con fuerzas a las elecciones del 2019.

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