#NOalaReformaPrevisional

"Las respuestas no convencen a nadie y el precio a pagar es demasiado alto. Sus propios escribientes se lo hacen saber desde sus diarios, entre líneas e intentando centrar en los focos de “violentos” le dicen al gobierno que se pagó un excesivo precio para aprobar la reforma previsional, al punto de tener que patear para el año 2018 la reforma laboral"

Consumo extremo

Texto:


Desde que Cambiemos asumió el gobierno encabezado por Macri la economía no para de dar señales de caída. Todas sus variables caen sin escala, solo sube la inflación, la cotización del dólar y sobre todo el stock de Lebac, unos papelitos que parecen gustarle muchos a los inversores. De los Lebac no deja de crecer el volumen porque, claro, los atrae una tasa de interés de por lo menos diez puntos superior a la inflación real y como doce a la que presupuestó el gobierno en su Presupuesto, valga la redundancia, presentado a finales del 2016 para este año en curso, que ya languidece.

Si un lector distraído leyera solo el encabezamiento de esta editorial diría, y con justa razón: “Pero pibe (no tanto), ese título no tiene nada que ver con lo que escribiste abajo”. Pero me refiero a un consumo que la administración amarilla se comió en tan solo dos meses, y para ser mas exactos en unas breves dos semanas.

En la noche del 22 de octubre la Alianza gobernante festejaba un virtual triunfo en las elecciones de medio término. Un 40% de los votos nacionales lo acompañaba y lograba una victoria ajustada, pero victoria al fin en la provincia de Buenos Aires y casi todos los grandes distritos del país. No se hizo esperar una capitalización de esa victoria y Macri frente a un elenco de empresarios, funcionarios y una gran runfla de acólitos les hizo saber que se venían reformas. Definió esto como “reforma permanente”.

Me permito hacer un paréntesis. Cuando este tipo gobiernos de corte neoliberal y fuertemente influenciado por organismos internacionales, llámese Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial, llegan a manejar los destinos de la república, sus recetas no son nuevas. Traen las mismas carpetas con olor a rancio y amarillentas (vaya ironía). Esas nuevas viejas reformas son siempre las mismas y se enfocan en los trabajadores, en los jubilados y en los sectores mas desprotegidos. Pero no claro para ayudarlos sino todo lo contrario, para aplicarles el torniquete del ajuste, con las mismas excusas de presentes de crisis y futuros promisorios. Siempre es mejor el mañana que va a venir. Claro, nunca llega, el futuro es siempre futuro, aunque parezca una boludez siempre esta adelante y se corre a medida que nosotros vivimos el presente. Pero también coincide en que estos presentes y aquellos presentes tienen una misma minoría ganadora y “exitosa”. Podríamos definirlo como “políticas tornillo”, ajustan para abajo y aflojan para arriba, frase que por supuesto no es mia; “nada de lo que digo es original”, decía el gran Miles Davis.

Retomando la idea o eje central, aquello del consumo extremo, me refiero específicamente al capital político, algo que nos parecía a muchos algo cooptado y monopolizado por la Casa Rosada. Creo que en ellos también reinaba esa idea y sus voceros le hacían de coro afirmativo a esta situación.

Voy a deslizar sólo la anécdota que circula. En agosto Marcos Peña Brown nos hacía saber que no había en carpeta una reforma previsional. Lejos estaba en la cabeza del presidente dicha reforma, decía y lo afirmaba. Parece que si existía dicha idea, propia o no, porque subyace la información de que es algo que vino en otra carpeta (dale con las carpetas) que trajo la misión del FMI en febrero al país. Solo había que pasar las elecciones para presentarla. La frase casi magistral que resume esto es “si hubiese dicho lo que íbamos a hacer no me votaba nadie”.

Hay botones que a veces no se tienen que tocar o si se lo hace hay que pagar consecuencias. Ese botón hoy representa a los jubilados y apretarlo implica en este caso un recorte a sus haberes, tanto de los presentes y también de los futuros a jubilarse, además de los que reciben la AUH que también sufrirán la tijera. Dicen “pero no, no perderán…no perderán poder adquisitivo”. Y sin embargo habrá un ahorro de cientos de miles de millones que saldrán de esos bolsillos flacos… “Pero no van a perder”, no nos jodan, explíquenlo… ¡No pueden! Entonces llega el día menos pensado, por lo menos para muchos y me vuelvo a incluir, y no una sino dos gigantescas marchas le dicen NO. La respuesta es la misma a ambas: los gases, las balas de goma, las detenciones en forma de cacería, la represión, la militarización del Congreso. Y sigue ese día menos pensado, las protestas se hacen escuchar en la noche porteña con sonido a metal de cacerola y se vuelven a movilizar grandes sectores, me atrevería a decir de su electorado capitalino. Las respuestas no convencen a nadie y el precio a pagar es demasiado alto. Sus propios escribientes se lo hacen saber desde sus diarios, entre líneas e intentando centrar en los focos de “violentos” le dicen al gobierno que se pagó un excesivo precio para aprobar la reforma previsional, al punto de tener que patear para el año 2018 la reforma laboral.

En esta vorágine hubo juegos de leales y traidores. Esto en palabras del mismo presidente que tildó de esta forma a algunos gobernadores porque según su visión, y el número lo confirma, no hicieron bajar a todos sus diputados. Estos sabían que había un costo a pagar de una u otra manera, aun dejando en soledad a Cambiemos. La prueba es que su propio jefe de interbloque el radical Negri no pudo argumentar a favor de lo que votaban y el clima se sintió en el no aplauso de su bloque y aliados.

Este festival de detenciones ilegales, el vergonzoso video de Macri con jubilados en Casa Rosada también son muestras que el costo pagado es excesivo, hay que desviar la agenda, y hay que hacer creer que se explica. Entendamos ese calificativo de “excesivo” desde donde venimos. Las explicaciones no convencen ni a propios ni a extraños, hubo costo político que se pagó. ¿Será solo un instante y habrá recuperación? Solo la construcción colectiva de esta incipiente resistencia nos definirá ese futuro del que debemos ser protagonistas.

Fotografías de portada y plaza: Julián Andreu

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