Preparan, apuntan, reprimen

Todos los gobiernos eligen un modelo de seguridad en base a sus políticas. Un modelo de hambre y miseria indefectiblemente tiene que elegir un sistema represivo, donde solo se pueda entender el lenguaje del plomo.

Vigente

Texto:
Ilustración: Maite Larumbe


Lamentablemente hoy nuestra tapa vuelve a tomar vigencia. El “Preparan, apuntan, reprimen” se cobra una nueva víctima, el día que estaban velando los restos de Santiago Maldonado y las respuestas siguen sin llegar. Otra vez la Patagonia se mancha de sangre, otra vez una fuerza represiva del Gobierno Nacional asesinando en una protesta, durante el “desalojo” de una ruta, y otra vez los medios vuelven a mostrar su verdadera cara, la miserable que esconden detrás de la palabra “enfrentamiento”. Un asesinato, esta vez perpetrado por la Prefectura, ayer fue la Gendarmería y mañana será cualquiera de las fuerzas. Como alguien dijo por ahí, estas fuerzas son las mismas que hace dos años, solo hubo un cambio de política. Todos los gobiernos eligen un modelo de seguridad en base a sus políticas. Un modelo de hambre y miseria indefectiblemente tiene que elegir un sistema represivo, donde solo se pueda entender el lenguaje del plomo.

Esos despliegues en el sur son el globo de ensayo de lo que podría llegar a ser un procedimiento represivo en cualquier marcha o concentración multitudinaria por estas latitudes. También son un ensayo los lineamientos discursivos y gramaticales que muestran los medios oficialistas. Diría una refrescada mas que un ensayo, ya saben hacer el trabajo sucio de mostrar lo que no es, para lograr lo que conviene al gobierno, en este caso “democrático”. Antes lo hicieron en dictadura.

Cabe recordar que cuando se inauguró el gobierno de la Alianza que tenía a De la Rua como presidente, lo hizo con dos muertes en Corrientes, resultado de una represión. Todos sabemos como terminó ese gobierno tiñendo de sangre la Plaza de Mayo.

Frente a lo que viene, hablo de las reformas estructurales, previsional, tributaria y laboral (hoy parada), la administración de Mauricio Macri no pude mostrar debilidad a los que le exigen firmeza. Máxime cuando el voto le dio ese espaldarazo el 22 de octubre. Sólo un día bastó para poner en agenda lo que el poder real necesita y la Casa Rosada está dispuesta a dar.

El modus operandi se repite: ensuciar a la víctima y no hablar del victimario, no solo del que apreta el gatillo, también del que ordena la represión a plomo. Porque ya no nos comemos la del “loquito” aislado. Sacaron a la Gendarmería, fuerza que sigue sucia, envuelta en el asesinato de Santiago Maldonado. Ahora es la Prefectura la que por la espalda asesina. No me gusta la autoreferencia, pero en algunas líneas que escribí hace un tiempo expresé “les sacaron el bozal”. A los hechos me remito.

Volveremos a ver el circo dantesco de los justificadores, de las redes mostrando a un ejército de nadies ensuciando a Rafael Nahuel como lo hicieron con Santiago. Dirán que llevarán la investigación hasta las últimas consecuencias, que hay “guerra interna” contra alguien, contra todos.

La verdad es elocuente y veraz, valga la redundancia. Eligieron el camino represivo, les es más corto y efectivo. Pero la Historia es implacable y los gobiernos autoritarios, antipopulares que circularon por ese sendero terminaron también de manera rápida y abrupta. Que no sea esto una excepción.

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