Un monstruo insaciable

Un monstruo que va devorando conquistas históricas, nos deglute y terminamos siendo lo que sale en definitiva por el final del aparato digestivo.

Tracto anual

Texto:
Ilustración: Maite Larumbe


Tracto: Formación anatómica alargada o en forma de cordón

que realiza una función de conducción

entre dos lugares del organismo.

Usando una licencia semántica y de definición semiológica caprichosa, voy a definir “tracto” como una concatenación de actos que nos llevan de un lugar a otro. Si siguiera la idea de lo corpóreo, sería muy fácil pensar que lo que ingerimos como alimento termina, una vez que pasa por el sistema digestivo, en mierda.

Luego del hipotético triunfo de Cambiemos en la elecciones del 22 de octubre, su carro triunfalista de voracidad insaciable comenzó a tragar cuanto quiso y pudo. Como le pasaría a cualquier organismo, la saciedad en algún momento llega; no sería el caso de este monstruo gobernante que arrasa masticando derechos, tanto en lo que concierne a lo general como a lo individual.

Cuando hablo de lo general me refiero muy específicamente a una reforma laboral, prima hermana de la “Banelco” con los lineamientos casi exactos y recetas del FMI con el ya conocido “bajar el déficit”.

Todos sabemos quienes son los culpables del deficit (ironía, aclaro por si hay distraídos): los trabajadores. Y casi de regalo vienen los jubilados. Por eso hay que terminar con esta “peste” que supone que tiene que cobrar por lo que hace, ¿a quien se le ocurre semejante barbaridad? Y además cobrar “bien” y percibir aumentos según dicte la paritaria, otra pestilencia populista, la verdad una locura.

La otra parte sustancial y con gran culpabilidad son por supuesto los viejos. También una horda de sedentarios que presupone que por haber laburado toda su vida tiene derecho a una jubilación mensual y aún peor, que debe ser el Estado el que se la abone. Y también pretende dos aumentos anuales, sí, dos aumentos con la famosa fórmula de movilidad jubilatoria. Ni vale aclarar, otra herencia populista que nos dejó el gobierno que pretendía ser un derrochador de derechos y privilegios, que como es sabido solo le corresponden a las minorías que construyeron la Nación, algo que por suerte hoy ya esta cambiando con Cambiemos en el poder, valga la redundancia.

Gracias al esmero de la dirigencia sindical las cosas empiezan a volver a la normalidad. Claro, a la normalidad neoliberal, en sociedad con un Ministerio de Trabajo al servicio de sus dueños, los patrones, los privilegiados de ayer con el peronismo empiezan a volver a donde estuvieron casi toda la historia argentina, con excepciones como esas que vivieron desde el 1945 a 1955 y del 2003 al 2015. Esa clase mayoritaria trabajadora exigente de derechos, pone en riesgo todo el andamiaje económico construido por la verdadera hacedora de la Patria como son las minorías encumbradas, que muchas veces resignaron sus negocios para ponerse al servicio de La Nación, desterrando ese concepto rancio de justicia social para subordinarse al verdadero adalid mundial del sistema financiero, generador de riquezas extremas y que como todos ya vimos, derrochará para los de más abajo.

El Estado, como corresponde a las nuevas y modernas visiones, debe ser el mínimo obstáculo para el desarrollo pleno de esas fuerzas productivas financieras. Su achicamiento es casi vital para que fluyan los capitales a sus verdaderos dueños y no genere barreras distractorias y asfixiantes, ya vividas en años oscuros donde no le permitían desplegar sus alas y volar al Mundo, se los retenía y se los gravaba quitándole aire y vida de libertad plena liberal.

En definitiva, y siguiendo con derrotero gástrico del monstruo que nos gobierna, queda claro que ya fuimos deglutidos y estamos en una etapa de digestión lenta, pero segura que nos llevará, como natura lo dicta, a su intestino y por consiguiente seremos excretados en forma de materia fecal al exterior. Eso quedará de trabajadores, jubilados, niños y por sobre todo estratos medios y bajos, luego del pasaje de esta criatura amarilla que vino escondida dentro de un globo y muchos compraron.

El tránsito por ese tracto dejará de ser solo anual en cuestión de tiempo y será, en cuestión fisiológica, plenamente anal.

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