Psicoanálisis

"La responsabilidad de pensar a qué sujetarse para que la libertad no resulte una farsa."

Cuando la servidumbre voluntaria se disfraza de libertad

Texto:
Ilustración: Maite Larumbe


Vivimos dentro de una maquinaria de poder y de producción de subjetividades que no solo  nos mantiene corriendo en la ruedita del hámster, sino que se encarga también de hacernos creer que esa rueda y la maquinaria que la hace girar, es natural. No dejan de proclamar al libre mercado como el destino del hombre, y esto, frente a nuestra ausencia de significante que pueda dar cuenta de una salida posible, hace estragos brindando la apariencia de que naturalmente se corre en la rueda. ¿Cuántas veces se ha de equiparar lo natural a lo cierto o a la verdad? Si el hombre no es natural desde que es atravesado por el lenguaje,¿porque la verdad habría de serlo?

Para sus fines, el neoliberalismo cuenta con varios aliados:

La ciencia aplicada a la salud no ha dejado de producir para la revolución de la alegría sus pastillitas quitapenas, no vaya a ser que nosotros también podamos detenernos a pensar y nos formulemos alguna pregunta o pongamos algún prejuicio en cuestión. Huxley, todo un profeta cuando escribió “un mundo feliz” donde la ley, como hace poco se propuso desde el gobierno, era ser feliz, y para ello todos debían tomar “soma”.  La psiquiatría, ostentando el lugar de “lo serio” que le otorga la ciencia a la que adscribe, se reserva el derecho de establecer los parámetros de la normalidad. En la historia de los DSM (manual de diagnóstico de los trastornos mentales), que no es más que una lista de patologías que enumera signos, síntomas y condiciones para clasificar o “encasillar” a la persona dentro de algún diagnóstico, se puede observar como en cada una de sus actualizaciones, crecen exponencialmente los cuadros clínicos o “casillas” donde colocar a las personas.

Y el aumento de estos casilleros no guarda relación con un supuesto aumento de patologías, guarda estricta relación con la evolución de la ciencia y de la fabricación de pastillas para acallar los síntomas. A más diagnósticos, más medicación y mayores ganancias. ¿Acaso que quien responda a esta lógica dentro del neoliberalismo va a detenerse? ¿Acasoquién se beneficia con el negocio de los medicamentos va a retroceder ante la posibilidad de estrechar el parámetro de la normalidad? ¿Alguienpuede creer entonces que el negocio de la autoayuda y las psicoterapias breves está hecho para curar? Y para no dejar nada por fuera de su alcance, porque los sujetos no dejan de sorprender a la hora de combinar sus padecimientos y la cosa nunca cierra con la listita.

El maravilloso DSM se reserva un nuevo casillero para todo aquel que parecía cuestionar sus fundamentos, el de los “no especificados”. Cada capítulo y clasificación finaliza con un casillero de “no especificado” donde encuadrar al que no da con ningún diagnóstico. De este modo, no solo nadie queda afuera, sino que Nada queda afuera, y muchos ya estamos advertidos de lo que sucede cuando no hay lugar para la Nada, y no hay soma que alcance para alegrarnos.

Los ataques de pánico, las depresiones, el horror por el vacío entre otras cuestiones, no deja de traer consultantes a las puertas de los psicoanalistas. Luego de haber probado con los retiros espirituales, la respiración, los coauchs, la autoayuda, la pnl, o la meditación entre tantas otras terapias llamadas alternativas, los síntomas se agudizan, el cuerpo  no calla y sigue intentando decir una verdad que le resulte propia, que le concierna.

El psicoanálisis apunta precisamente a lo singular, lo más propio de cada uno con lo que después el sujeto puede hacer lazos con otros y construir colectivos, y eso es ir a contrapelo de las leyes del mercado, el psicoanálisis subvierte el discurso capitalista.

¿Se imaginan un restaurante que no fuera a la carta, donde cada uno pudiera pedir un plato diferente, con una cocción diferente, una combinación de sabores diferentes, un aroma diferente, condimentos diferentes? ¿Cuántos chef serían necesarios, cuantos hornos a diferentes temperaturas? ¿Cuántos condimentos y saborizantes? Ese restaurante no daría ganancias. Mejor, hacer que la gente crea que todos quieren comer el mismo plato y preparado exactamente del mismo modo, y que el valor radique exactamente en eso, en que siempre salga igual, hagamos una franquicia y un manual de producto. Y así se agranda el ejércitode los degustadores insatisfechos en un mundo en que es obligatorio encontrar satisfacción en salir a comer afuera.

Pero mucho antes de que el sujeto se vea en el problema de sentir que sus papilas gustativas no dan con la talla, hubo un poder operando y produciendo subjetividad, estableciendo leyes de normalidad a las que adecuarse.

Fue el capitalismo el que coloco al sujeto en las góndolas y le exigió hacer la publicidad de si, hacer de su vida una empresa llena de metas y objetivos, le propuso visualizar su éxito y trazar los caminos para alcanzarlo. Allí desde las góndolas donde otros llamados a pensar igual también parecen querer lo mismo, allí no hay descanso, solo ocupación, no vaya a ser que otro tome mi lugar y me pierda la posibilidad de ser consumido. Debo hacer el Marketing de mí mismo, venderme bien!!!Mejor me formo, me capacito, me lleno de aplicaciones y utilidades, adapto mi imagen, mis palabras, mis gustos. ¿Qué diferencia hay entre la esclavitud y la servidumbre voluntaria de la que participamos?

En primer lugar, participamos de esa servidumbre sin saberlo, antiguamente , cuando aún existían los amos y los esclavos, había cierto orden que se podía revolucionar, los segundos podían aspirar a ocupar el lugar de los primeros y esto podía virar varias veces. Existía la disparidad y la asimetría que facilitaba un lazo social. Hoy no hay amo y se pretende la igualdad. La globalizacióntrae consigo precisamente eso, todos iguales y el para todos lo mismo. ¿Y desde ahí como generar aquello que nos destaque de entre los demás si no hay amo que establezca las preferencias?

La ausencia de un amo que ordenaba los lazo sociales es reemplazada con “el número”, “Todos los demás”, ahora no se lucha con capa y espada para desplazar a quien nos sometía, ahora el marketing de sí es lo que se practica para que cada uno se eleve sobre el resto y así conseguir un mayor número de seguidores. La autopromoción es eso, la apuesta por el número, las estadísticas. En donde se fuerza el “para todos lo mismo” gana el que se diferencia y sobresale entre todos los más que pueda. ¿Cómo se subvierte todo esto? El Psicoanálisis permite que un sujeto pueda encontrar eso propio de si desde lo cual construir colectivos de trabajo, porque el colectivo es sujeto delo individual, no al revés. Pero no se trata de mandar a todos al diván para hacer frente a un sistema tan voraz. Dejo planteada la pregunta porque realmente no encuentro la respuesta. Pero si es importante que estemos advertidos de que nada de lo que ocurre es sin nuestro consentimiento.

Las nuevas formas de servidumbre voluntaria vienen de la mano ese mundo virtual que se parece tanto a “Lo Inconsciente”, hay todo un saber no sabido en internet, y la ciencia ha encontrado la forma de acceder a mucho de ese saber, el Big data. El Big data es el gran volumen dinámico y complejo de información en forma de datos que se acumulan en internet y que recogen los buscadores, navegadores, aplicaciones, redes sociales, jueguitos y todo a cuanto hagamos clic, que usamos todo el tiempo, tanto en las computadoras como en los smartphones,  tablets, smartwath, smarttv etc…

La ciencia hoy crea algoritmos que entrecruzan esos datos tan complejos y pueden hacer inferencias y deducciones de preferencias, perfiles y hasta modalidades afectivas de los usuarios utilizando la gran variedad de Likes de Facebook por ejemplo. Y se trata de datos que sedemos voluntariamente. Datos que se compran y se venden y que pronto van a cotizar más que el oro.

Pero lo más delicado y peligroso, es que el ceder voluntariamente esa información sabe a libertad. Si, la mascarada de esta gran cantidad de usos que le damos a las distintas aplicaciones que se nos proveen “gratuitamente”, es que uno elige, que uno libremente elige ceder esa información, que tiene un precio de mercado. Es decir que nada es gratis, pagamos de otro modo sin saberlo. Y como dijimos al principio, el poder se ejerce verdaderamente cuando no notamos su ejercicio e influencias, cuando lo hace desde las sombras.

Se elevan valores como la responsabilidad de si, solo que se mide en éxitos. Todo aquello que no nos ocurre como quisiéramos es porque no hicimos lo suficiente, no nos esforzamos lo suficiente ni tuvimos la imagen necesaria para alcanzarlo, la meritocracia.

¿Cómo se logra algo como la meritocracia? Sobre todo como si todos hubiéramos nacido con las mismas oportunidades. Porque el poder para producir éste tipo de subjetividades ha conquistado el famoso Super Yo Freudiano, aquel que nos marca el paso, la conciencia moral, el que no deja de exigirnos: Goza! Encuentra la Felicidad!! Hazlo!! Introduce además la urgencia con la que finalmente nos acostumbramos a correr día a día. Esa urgencia obstaculiza el pensar y cualquier tipo de cuestión al orden establecido, por lo que finalmente la verdad deja de ser un asunto para el sujeto quedando solo de relieve que no da con la talla.

Pero ojo! Porque todo ese saber para el que ya no hay tiempo, sí es manipulado por el neoliberalismo, monopoliza el saber freudiano poniéndolo al servicio de sus propios fines. Mientras meditamos, aprendemos a respirar, o corremos contra reloj para formarnos y obtener esa falsa dignidad que nos da el “ser útiles”, mientras que la propuesta sigue siendo no pensar, el neoliberalismo avanza sobre las cuestiones sin hacerse eco de sus propios fallidos, sin preguntarse nada y mucho menos donde ira todo a parar, intentando una y otra vez tocar a ese sujeto que por suerte aún se escabulle.  ¿Podrá alguna vez un algoritmo capturar algo de eso que nos hace singulares y diferentes a cada uno? ¿Necesitamos ya un comité de “data-ética” que intente regular algo de la información que se acumula en el espacio  virtual? ¿Es esa información que cedemos sin saberlo equivalente al saber no sabido del inconsciente, y por consiguiente, capaz de producir formaciones tales como síntomas, actos fallidos o chistes?

Mientras exista La ocurrencia, El chiste y la agudeza habrá de lo inapropiable. Porque no hay algoritmo capaz de captar ese lugar donde más de una persona se encontraron comprendiendo un sentido diferente al literal y rieron al mismo tiempo al escuchar un mismo chiste.

*María Soledad Ré. Psicoanalista

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