Identidad de Género

Ella es sinónimo de perseverancia. Quimey pregona la lucha colectiva de la comunidad trans de la ciudad de La Plata. A pesar de la existencia de la Ley 26.743 una junta de reconocimiento médico le quiso negar la licencia laboral solicitada por una intervención quirurgica de "adecuación" de identidad de género auto percibida.

Quimey Ramos: “La lucha continúa”

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La violencia institucional contra el colectivo trans es moneda corriente y es por eso que es necesario levantar la voz. Quimey Ramos, docente trans de La Plata, sufrió ayer una situación de desigualdad de derechos al presentarse ante una junta de reconocimiento médico para obtener la licencia laboral de rigor. La empresa que presta este servicio para la Dirección de Educación Provincial se negó a otorgarle los días de reposo que solicitaba para recuperarse de la cirugía por considerar que se trata de una intervención estética en lugar de un derecho avalado por la Ley de Identidad de Género 26.743. Dicha ley tiene carácter nacional y es por eso que deben modificarse todas las normativas de salud provinciales.

Sin embargo, no todas las noticias son negativas, ya que Quimey respondió con lucha y perseverancia.  Luego de un reclamo con gran apoyo popular, logró obtener la licencia de la Dirección General de Escuelas. El resultado positivo fue consecuencia de una denuncia pública, exposición, y del acompañamiento del Observatorio de Violencia de Género. Ella hace por sí misma y por los demás. Ella no es sólo una individualidad, ella son todas. Cuando los derechos conquistados no se cumplen la calle es de ellas y de todos.

“Gracias a la lucha, conseguí mi licencia. Que se multiplique esta noticia con tanta fuerza como se multiplicó la denuncia. Porque es necesario que podamos ver que ante las injusticias, la organización colectiva será la respuesta vencedora”, aclaró Quimey.

“Ahora vamos a luchar para que sea igual para todxs. Que esto sea precedente. Que ninguna otra persona trans deba hacer de su caso una lucha, ni estar peleando en cada instancia para ser respetada. Si es necesario un protocolo para no estar recurriendo continuamente a evocar la Ley 26.743, entonces que se haga”.

“Más que nunca, sin demora, reconocimiento a la Ley de Identidad de Género. Es un  logro de la organización colectiva. No es un privilegio, sino un derecho. Esto es parte de que el colectivo trans es un sujeto político en la sociedad. Debemos visibilizarnos como parte de la sociedad que somos para que se respete y haga lugar a todas nuestras necesidades”, finalizó Quimey Ramos.

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