Opinión

Las salidas a veces no son las que buscamos, pero son al fin un escape. Nuevas viejas políticas conocidas que nos despiertan ese gen de la derrota dormido. Palabras, significantes, presente y futuro.

Salida

Texto:
Ilustración: Maite Larumbe


Hay momentos donde es muy complejo encontrar la salida, o por lo menos la que buscás, no la que te imponen desde algún lugar. A veces, encontrar una es solo el escape a un retroceso, pero es salida al fin.

Hoy por lo menos en lo personal no la veo y en lo general hay un escenario de tremendos retrocesos, donde cedemos derechos y naturalizamos los mas ignominioso. No nos quedamos callados, pero ese desgarro de nuestras bocas, como escribí en otras lineas que decía el gran poeta Blas de Otero, no se escuchan, son débiles o son gritos silenciosos en este tremendo ruido que nos imponen desde el poder. Ruidos que nos confunden y nos impiden ver con claridad. No vemos esa salida, se nos llevan compañeros, nos encarcelan, nos persiguen hasta siquiera por darnos besos.

Pido disculpa por mi debilidad.

Diría que esto es nada frente a lo que sufrieron compañeros: persecución, encarcelamientos, torturas, desapariciones, etcétera, etcétera. Insistentemente la arenga para poder sobrellevar este momento abyecto era “no nos tienen que quebrar”. Si no quebraron a los que pelearon frente a la sanguinaria dictadura, muchos menos a nosotros ahora, aunque no es fácil.

Hay un gen de la derrota que anidó en muchos de nuestra generación. Desde la traición con la “revolución productiva” y “salariazo”, con un “peronismo” travestido neoliberalizado de la segunda década infame de los 90, que tenía mucho de derecha rancia y poco de peronismo. Donde esas tres banderas fueron sepultadas abajo de los escombros de un país que transitaba las relaciones carnales y se negociaba la soberanía con ositos de peluche. Esas marcas indelebles en nuestra memoria son muy complejas de sobrellevar cuando la misma política vuelve a aflorar, mucho más agresiva, mucho más perfeccionada, mucho más perversa.

Doce años en sus madrigueras, escondidos, esperando otra vez la oportunidad, no son gratis. En esa oscuridad pergeñaron su vuelta, y ya no hablo de las marionetas que ocupan los cargos ejecutivos, hablo del verdadero poder, del que solo retrocede para tomar impulso y avanzar mostrando sus colmillos.

Las facturas llegan, y mierda si llegan. La justicia con su color de monarquía monolítica, desfila por la embajada y le sonríe, le rinde pleitesía, le lame la bota al patrón del norte, pide disculpas por el atraso y carga sobre los que intentaron levantar esa bandera preciada de la soberanía política, un guantazo en la cara de la soberbia militarizada.

Los medios aliados, o siendo parte interesada, juegan su partida. Otro poder impoluto, impenetrable coraza manchada de sangre, no voy adjetivar con lo básico, con que son antidemocráticos. Son algo peor: son antipopulares desde su raíz. No hablo de popular en el significante de masivo, que pueden o noserlo. Sí hablo desde la idea de popular, eje histórico que una y otra vez el poder real quiso desterrar, enterrar o desaparecer. Otra vez resuenan palabras, será que los contenidos que conllevan están siendo bastardeados y nos confunden. Caigo en contradicciones una y otra vez. Tal vez me excede este sentimiento. Quizás somos más, casi podría confirmarlo.
Estas lineas expresan mi hoy, todo futuro fue mejor…..

  • Facebook
  • Google Plus