El referéndum en Catalunya

España sufre hoy una crisis institucional que se fue agravando a medida que se acercó el 1 de octubre, fecha en que se proyectaba un Referéndum para que los catalanes decidieran SI o NO a la Independencia.

Cuéntame cómo ha ido el referéndum

Texto:


Hace unos años me enganché con una serie española que se llama “Cuéntame cómo pasó”. Es una serie interminable (van por la temporada 18) que relata los últimos años de Franco y el inicio de la democracia a través de los ojos de una familia de clase media o media baja.

Imanol Arias y Ana Duato encarnan al típico matrimonio que vive en un barrio obrero de Madrid y que dejó atrás un pasado de hambre, emigrando del pueblo –Sagrillas-, y de los recuerdos de una guerra que se nombra lo menos posible.

Marta, la novia universitaria de Tony, el hijo mayor, resulta ser el personaje desnaturalizante de la dictadura franquista, que le transmite al joven las inquietudes políticas que lo acompañarán durante el resto de las temporadas y que sacarán de la tibieza a sus padres, criados bajo el nacionalcatolicismo de Franco. Una familia que si fuera argentina sería la del “mejor no te metás”.

En líneas generales está muy bien narrado. Es cierto que, si se escarba un poco, se huele el tufillo de la Teoría de los dos Demonios, versión española. Se usan los mismos eufemismos que rigen hace 70 años. Nadie habla de un golpe. Nadie habla de dictadura. Se reproduce la idea de “dos bandos” -con sus excesos- y una sociedad víctima y ajena, que debe ocuparse de matar el hambre tanto de la guerra como de la posguerra.

Sin embargo, uno de los capítulos me chocó más que otros. Un catalán entra a la concesionaria de autos donde trabaja Antonio Alcántara, el personaje de Imanol Arias, y le habla en catalán. Un catalán que le habla en catalán a un madrileño en Madrid y que se niega a hablarle en español a pesar de que el personaje principal se lo pide.  De mínima es raro. No imposible, pero muy poco probable. Acá es donde reside el problema.

Gramsci, el marxista italiano que escribió desde la cárcel, desarrolló una teoría muy interesante sobre el concepto de hegemonía. El afirmó que la hegemonía no se logra sólo con la toma del poder. Se necesita trabajar sobre la ideología, que en las clases populares se traduce en el sentido común. Pero el arte está en hacerlo sin que se note. Para esto cumplen un papel fundamental los “intelectuales orgánicos”, que no son tipos con cara de nerds o que viven sólo puertas adentro de la academia. Son los tipos que te laburan la cabeza desde lugares aparentemente inocentes pero convenientemente efectivos. De tal manera que, mientras uno cree que se nutre de consumos y discursos que nada tienen que ver con la política, en cambio son blanco fácil de sus peores vicios.

España sufre hoy una crisis institucional que se fue agravando a medida que se acercó el 1 de octubre, fecha en que se proyectaba un Referéndum para que los catalanes decidieran SI o NO a la Independencia. No viene de ahora. Tampoco termina de ser del todo cierto que la disputa sea por la gallina de los huevos de oro. O por lo menos no se trata sólo de los recursos con que  Catalunya o el País Vasco justifican el PBI nacional (el 20 % lo aporta Catalunya). La cosa viene de unos siglos antes. cata

Catalunya nace en la Edad Media europea. En el siglo XIII ya se hablaba de los “Países catalanes”. En 1714, cuando cayó en poder de los Borbones, Felipe V prohibió el uso de su lengua y más tarde, incluso, su música. Derogando todas las leyes catalanas, los Borbones impusieron su derecho de conquista tras haber arrasado con la ciudad de Barcelona y sumó a Catalunya a su régimen de impuestos, asfixiándola fiscalmente. Por eso cada 11 de septiembre se conmemora “La Diada” y se cuelgan, más que nunca, banderas esteladas en los balcones. Lo que desde el resto de España se busca mostrar como un capricho no es más que la reafirmación de una identidad colectiva que sobrevivió al tiempo. Un valor que la globalización siempre busca diluir.

Catalunya vuelve a respirar durante la República de 1931, cuando se acepta que tenga un gobierno autónomo, siempre y cuando siga dependiendo de España. El Estatuto de Autonomía se suspende cuando en 1936, LLuis Companys -presidente de la Generalitat – se rebela y declara el Estado de Catalunya después de que el Estado español frustre una ley para ayudar a mejorar las condiciones económicas y sociales de los campesinos. La respuesta fue una brutal represión y el encarcelamiento de los representantes políticos catalanes. Los años siguientes son historia conocida. Cuarenta años de franquismo, que tuvo especial tratamiento con los nacionalismos, que fueron fuertemente perseguidos.

Y volviendo al tema de “Cuéntame”, la escena sesgada de un catalán así presentado no es menor. Ahí anida todo el sentido común gramsciano que le sirve, en este caso, al poder central para transmitir su ideología. Se trata de que atrás de esa construcción demonizante del catalán, sigue funcionando la España “una, grande y libre” franquista para todos los espectadores. Se trata de seguir reproduciendo hegemonía antagonizando con una nación que fue víctima y no victimaria. Fue perseguida. Fue exiliada y asesinada. Discriminada y prohibida.

Barcelona sufrió hace un mes un atentado terrorista en una de las calles más típicas y concurridas de la ciudad. Llama la atención leer comentarios en las redes sociales donde algunos lo festejaron  “porque total eran catalanes”. A menos que ya uno advierta que la mayoría son consumidores de estos medios hegemonizantes. Vamos a disculpar por un momento a esos energúmenos llenos de odio e ignorancia. Vamos a centrarnos en el discurso oficial de aquellos días.

El portal web de RTVE –Televisión Pública española-  no escatimó en culpabilizar, directa o indirectamente, a los Mossos d’ Esquadra, la policía catalana, en cada  noticia que publicó sobre el atentado los días siguientes. El gobierno central, con su epicentro en Madrid, aprovechó para soltar su desprecio a esta nación de naciones que forman lo que nosotros conocemos como España. La excusa se trazó mediante la supuesta falta de coordinación entre las diferentes fuerzas de seguridad, o por la falta de pericia ante presuntos avisos que se dieron para alertar los hechos. Pero de lo que se trata, también, es de deslegitimar a los gobiernos que van contra la corriente, como el de Ada Colau, Alcaldesa de Barcelona. Sus medidas económicas heterodoxas, que desentonan con el ajuste generalizado que PSOE y PP aplicaron por indicaciones del establishment representado por Merkel, son el dolor de cabeza de la tradición bipartidista que impera desde la llamada Transición.

Pero no es sólo una cuestión económica. No hay que perder de vista que cada sociedad tiene una disputa por lo ideológico y que siempre, de fondo, está la lucha por la hegemonía. Lo que acá dimos en llamar “modelos de país”.

Catalunya está acostumbrada hace algunos siglos a otros atentados, de menor calibre, pero constantes. Atentados simbólicos que se traducen en españoles residentes hace dos o tres décadas y que se niegan a hablar en catalán, en extranjeros que sobreactúan ser víctimas de discriminación por no haber sido respondidos en castellano en una cafetería de barrio o con simples reproductores del sentido común anclados en la idea de que en España se habla español porque así lo dicen los libros y ya está.

Nada de esto sería posible sin una sociedad lobotomizada por la vigencia del fascismo que se cuela en formatos audiovisuales aparentemente asépticos. Y este fascismo tampoco daría más de sí si los medios de comunicación no siguieran siendo esa herramienta gramsciana de dominación hegemónica.

Días antes del referéndum, la historia, como siempre, se repite: 14 presos políticos, represión y censura.

A propósito de esto, vale la pena escuchar a la Portavoz Adjunta de Podemos, Noelia Vera, quien en plena sesión parlamentaria cuestionó al PP por impulsar la elección a dedo de las autoridades de la Televisión Pública.

Una nueva generación política que entendió a Gramsci y que sabe que la disputa también es en los medios y por el sentido común. Ojalá lo sigan leyendo para que España tenga el 1 de octubre URNAS GRANDES Y LIBRES.

cata2

  • Facebook
  • Google Plus