Opinión

"La palabra “desaparecido” es permanente, se hicieron cuerpo y cada día vuelven a ser, son siempre desaparecidos. Hoy vuelve a ser presente doloroso, hoy hay un desaparecido: se llama Santiago Maldonado".

¿Nos queda la palabra?

Texto:
Ilustración: Brian-Stauffer


Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero

¿Nos queda la palabra?, ¿cuáles son las palabras que nos quedan? ¿Verdad? Engloba un sin número de definiciones y siempre es subjetiva. La lente con que se la mide relativiza su significado. Hoy le pusieron un cepo y la bastardearon hasta hacer creer que no hay verdad. Ni subjetiva ni objetiva, ya ni siquiera existe.

¿Memoria? Creíamos haberla protegido de esos embates de los verdugos que durante años la quisieron cercenar, porque les era lesiva y penetrante. A nosotros nos interpelaba una y otra vez, pudimos reconstruirla y protegerla, mas no del todo. Si lo hubiésemos logrado no estaríamos en esta situación, algo no hicimos o no completamos. Nos debemos otra vez el debate.

El poema habla del rostro de la patria. Se refiere a España, ¿pero cuál es el rostro de nuestra Patria? ¿Es el de la que reivindica esa lucha de los que la forjaron y fueron exiliados y despreciados por la historia oficial? ¿La que sólo vio luz durante pocos de estos 200 años de historia?, ¿o esa que se muere y bosteza como decía Antonio Machado? Ahora hay una que bosteza y no se murió, pero va en camino al cementerio.

¿Nos desgarramos los labios diciendo lo que iba a venir? ¿Nos desgarramos los labios contando lo que la memoria nos traía? Creo que sí, pero ese desgarro no fue lo suficientemente grande para que el grito se escuchara. No nos dieron más los labios y no nos dio más la garganta. Incluso a algunos ni eso les permitieron. Hoy no están, hubieran sido los testigos vivos.

Pero por los resquicios algunas palabras taladran y penetran. No son sólo pasado, son presente. La palabra “desaparecido” es permanente, se hicieron cuerpo y cada día vuelven a ser, son siempre desaparecidos. Hoy vuelve a ser presente doloroso, hoy hay un desaparecido: se llama Santiago Maldonado. Y otra vez quisieron taparlo; lleva 50 días este presente y no pudieron, ni podrán hacernos “olvidar”, otra palabra que recorrió nuestra historia.

Memoria y olvido pujan otra vez en el escenario de la realidad argentina, con el peso de la historia. La memoria fue arrastrada desde un subsuelo a la que el olvido, siempre aliado del poder, llevó y quiso desterrar de manera sempiterna. No lo lograron, no del todo, y es presente.

Entonces, ¿nos queda la palabra? Sí creo que nos quedan muchas, sólo es necesario mantenerlas vivas con su sentido, y que olvido nunca le gane la puja a memoria.

¿Hay contradicción en estas lineas? Sí, mucha. Es el signo de estos tiempos.

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