Un cuento de terror

¿Falta trabajo o sobra gente? Esa parece la cuestión planteada por el PRO-UCR y sus nuevas viejas fórmulas económicas

El Pacto Fiscal Nación / Provincias o el problema de Malthus y la Tortuga

Texto:


A pocos días de los resultados de las PASO el gobierno no pierde el tiempo. Es claro que la economía no es un eje de campaña, pero ello no quiere decir que los acontecimientos no sigan ocurriendo, ni mucho menos.

Por tal motivo es nuestra responsabilidad hacer visible aquello que ni el gobierno, ni los medios de comunicación dominantes quieren que se discuta. Aquí va una muestra de lo que la agenda del establishment nos oculta: el reciente pacto de Responsabilidad Fiscal que acaba de firmar el Gobierno Nacional con las provincias, no es otra cosa que una reversión del viejo y trágico pacto de Déficit Cero, que fuera la antesala a la crisis económica del año 2001.

En la ilustración la tortuga se encuentra a la liebre con la guardia baja. ¡Que no nos pase a nosotros!

Desde la visión neoliberal del gobierno de Cambiemos, el Estado es el responsable de la inflación vía emisión monetaria para financiar un déficit por encima de sus ingresos. De esta manera, siempre según la teoría neoliberal, el Estado solamente podría gastar hasta el punto en cual los gastos son equivalentes a los ingresos. Este apotegma desconoce que la contabilidad del Estado es exactamente al revés, primero se gasta y luego se recauda. En fin, imposible hacerle entender esto a los muchachos. ¿Pero esta discusión bizantina de economistas cómo impacta en tu vida diaria? El pacto de Responsabilidad Fiscal tiene 4 ejes o compromisos de suma trascendencia.

El primer punto plantea que, literalmente, la mayoría del gasto público de las provincias estará congelado en términos reales hasta el año 2020, de manera que las provincias se comprometen a que sus gastos corrientes no superaren el nivel de inflación anticipado por el INDEC. ¿Qué son los gastos corrientes? Adivinaste: el salario de los empleados públicos. En el mejor de los casos, los ingresos de aquellos serán equivalentes a la evolución media de los precios.

El segundo punto, con ciertas reminiscencias malthusianas, postula que el empleo público no podrá incrementarse por encima del crecimiento medio de la población estimado para el 2020. En otros términos, el gobierno postula explícitamente que la principal fuente de empleo de las provincias, ya no lo será más. Corta la bocha, diría alguno. Y en contexto recesivo, con un sector privado que no genera el ansiado empleo “genuino”, dicha sentencia se traducirá rápidamente en un incremento del desempleo.

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Aquí vemos a la tortuga pidiendo censura, o silenciar para siempre a la liebre.

El tercer y cuarto punto son la contracara uno del otro, un clásico. Bajar la “agobiante” e “ineficiente” carga tributaria, eliminando impuestos “distorsivos”. El impuesto que el Gobierno quiere eliminar es el de Ingresos Brutos, algo así como el impuesto análogo al IVA de las provincias y, al igual que su primo hermano, es la fuente más significativa de ingresos de las mismas. De manera que eliminación implicaría un agujero fiscal enorme para las jurisdicciones provinciales. ¿Qué da el Gobierno a cambio? Un cheque en blanco para que las provincias incrementen su capacidad de tomar deuda externa. Claro está que la capacidad recaudatoria y desarrollo socio-económico relativo de cada una de ellas es absolutamente dispar, de manera que el monto y el costo de dicho financiamiento “en el mercado”, también lo será.

Inmersos en la recesión, cabe preguntarse qué instrumentos de política económica quedan en potestad del Estado para intentar paliar los efectos de la crisis económica. Todo pareciera reducirse al dilema de Malthus y la tortuga: el ajuste del Estado pareciera nunca ser suficiente, ¿será entonces que en la concepción del Gobierno sobra población?

*Alex Kodric es Investigador del Centro Cultural de la Cooperación

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