¿Dónde está Santiago Maldonado?

Recuperar la voz de todos y romper el aislamiento es un problema de acción y voluntad, para que renazca un Nosotros en este país de sombras que se alargan. Hoy Santiago Maldonado somos todos porque la serpiente debe destruirse en el huevo.

Un ejercicio vocal

Texto:


En este país –el nuestro – no podemos hacernos los desentendidos. La mayor parte de los detenidos desaparecidos fueron sometidos a la barbarie como consecuencia de su ejercicio motor de las libertades colectivas. El genocidio tuvo como principal objetivo desarticular la expresión de la voz colectiva. Aún en las más abyectas expresiones de violación de derechos humanos individuales, lo que se pretendía aniquilar no era la persona de las víctimas sino la libertad colectiva que ellas motorizaban. El genocidio fue un medio para un fin. Lo que pretendían y consiguieron fue desarticular la expresión de la protesta. La afectación de la libertad corporal individual tenía por objeto la vulneración de las libertades colectivas.

Toda disciplina de discurso único necesita no sólo invisibilizar a los otros, sino además ilegalizarlos con protocolos y acciones que niegan las libertades colectivas reconocidas por los tratados internacionales, entre las que se encuentra el derecho a la manifestación pública. Del terror genocida de las balas al terror genocida del hambre y el desempleo hay una continuidad histórica, una voluntad perseverante de acallar las voces de la urgencia, una voluntad de vendernos un ágora vacía. Y para que esa plaza se mantenga vacía, para que los indeseables no agrien el festín, es necesario disciplinar a la sociedad, es necesario aislar a cada uno para que no nazca un Nosotros, ese constructo subversivo.

El discurso hegemónico es abundante en paradojas. Necesita proclamar la verdad del pensamiento único y del consenso, que por ser único dejará de ser pensamiento y que por ser consensual, excluirá de la humanidad a quienes no participan de él. Para este individualismo cínico, la humanidad es un cuento folklórico de los desterrados del milenio.

santiago-maldonado

Todo desaparece, menos la luz de la economía racional y las leyes del mercado. Fuera de ella, en la oscuridad, se escuchan los murmullos de la plebe, con sus costumbres, sus ídolos, sus supersticiones y sus ritos. Los innombrados son sombras, sólo presentes en los ilegalismos y en las plazas. Están afuera y hay que mantenerlos lejos. Si no es posible su eliminación física, es necesario segregarlos del universo publicado de los medios, donde la vida transcurre al ritmo de la indignación y de las divas.

Afianzar el Estado de Derecho impone revertir esta cultura criminal en el que el capital impone la ley de sus beneficios por sobre la ley, la vida y la cultura.

Reconstruir la democracia y la ciudadanía que nos están siendo arrebatados es una tarea cotidiana de verdad, memoria y lucidez, casi un ejercicio vocal para poder reencontrar el sonido y la palabra. Hacer que atruene el Grito: NUNCA MAS!!!

Los detentadores del país y del dinero se apropiaron de la voz de todos, enajenada a monopolios. La democracia necesita recuperar el grito que se hace piel, puño y Pueblo. Una democracia hija del miedo es una democracia mal parida. Democracia de pocos, por pocos y para pocos no debe ser el modo usual de definirla.

Recuperar la voz de todos y romper el aislamiento es un problema de acción y voluntad, para que renazca un Nosotros en este país de sombras que se alargan. Hoy Santiago Maldonado somos todos porque la serpiente debe destruirse en el huevo. La militarización de las relación civiles de toda el país y, en particular, la que están sufriendo los pueblos originarios de la Patagonia, y también los del Norte perseguidos, criminalizados y reprimidos por salvaguardar sus derechos ancestrales y ser un obstáculo en el correr desenfrenado de las grandes riquezas y la defensa enloquecida de los intereses de la especulación inmobiliaria.

APARICIÓN CON VIDA Y JUZGAMIENTO DE LOS RESPONSABLES DIRECTOS E INSTIGADORES DE LA DESAPARICIÓN DE SANTIAGO MALDONADO

CON VIDA LO LLEVARON, CON VIDA LO QUEREMOS.

santiagotela

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