Polémica por un "juego" en el programa de Susana Giménez

"Los niños son expuestos como objetos de consumo y diversión de los alumnos", sentenció El Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.

Niños y niñas como sujetos de derecho o como objetos de consumo

Texto:


Empezó el nuevo ciclo de Susana Giménez en la televisión, escuché que va por 30 años.

Nunca pensé que un escrito mío podría basarse en este tema pero sucedió un hecho increíblemente inesperado. Un nuevo juego. Se llama “Su Gateo”, en el que dos bebés que tienen ese modo de trasladarse compiten para ver quién llega primero. El ganador recibe indumentaria y equipamiento más completo que el perdedor. Una ponencia de la creatividad de los productores de la televisión Argentina. ¿Será un invento de ellos o lo habrán tomado de una experiencia extranjera?

Para convocar a la familia a participar, se pregunta ¿Tu bebé ya sabe gatear? Anotalo.

Propone que el gateo es una cuestión de saberes, de conocimientos. Una muy buena ocasión para escuchar a Psicomotricistas.

En la web del canal está el reglamento y los requisitos para la participación. http://telefe.com/convocatorias/bases-y-condiciones/susana-gimenez-su-gateo/

“La competencia consiste en una carrera en la que los niños deberán participar gateando únicamente y deberán recorrer una distancia de ___ metros en una determinada cantidad de segundos, los cuales serán informados por la producción al momento de participar en el juego”.

Y continúa “Resultará ganador el participante que logre recorrer la distancia requerida en la menor cantidad de tiempo posible, siempre que haya gateado todo el tiempo (en adelante, el “Ganador”)”.

Propone como reglamento de la competencia que:

  • Todos los bebés deberán recorrer ese trayecto gateando en un tiempo límite determinado por la producción, el niño que se pare y camine (aunque sea un paso) vuelve al lugar de partida, comenzando nuevamente la carrera. Si el Participante, se para sin caminar, se vuelve a agachar y continúa gateando, puede continuar en la carrera.
  • Los padres / hermanos/ acompañantes, pueden participar ubicándose cada uno en la línea de partida y llegada.
  • Para estimular el gateo pueden utilizar cualquier elemento que ayude al bebé a avanzar, ejemplo: sonajero, mamadera, celular, peluche, etc.

No está permitido:

  • Empujarlos
  • Entrar a la pista de carrera
  • Caminar por los laterales acompañando el gateo, solo podrán intervenir si el Participante se para y camina por la cinta, porque tendrán que llevarlos nuevamente al lugar de partida para volver a realizar el trayecto gateando.

Una voz ya se hizo sonar y comenzó a advertir las aberraciones que se realiza a los niños y a las niñas de tan temprana edad con este tipo de propuestas. Es la de El Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CASACIND). Se presenta a sí misma como una coalición de organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la promoción de los derechos de la niñez y adolescencia en Argentina, dentro del marco de los derechos humanos.

Muy bien por ellos. No es casual que su Presidenta sea la querida Estela de Carlotto, la abuela de todos y todas.

Aunque hay un silencio que aturde…Que ensordece…  Que hace eco, como aquella vieja canción que dice “eco, eco, ecorococó, ecorococó”… Ese silencio que no entiende y que no explica…

Silvia Schujer escribió en su poema “Contame un cuento

Contame un cuento

y que flote sobre mi almohada

porque detrás del silencio

no escucho nada.”

Este silencio que abandona, reprime y oprime es el de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF).

La SENNAF es el único órgano del Estado que debe velar por los derechos de la infancia.

Cri cri cri. Se escuchan en los alrededores. Como buena canción infantil en el que se invita a dormir, o a hacer estatuas. A la Secretaría parece no importarle o, peor aún, creer que no es de su incumbencia.

El mundo de la infancia siempre es el resultado de una relación compleja y contradictoria entre el Estado, la familia y el mercado. Por ello siempre es necesario que el Estado asuma su rol imponderable de sostenerse como garante de los Derechos. Si no aparece, los otros dos actores deciden a su gusto. Porque no habrá quienes en su carácter de liberales (no libertarios) expliciten la idea que “la familia que los exponen tienen todo el derecho de hacerlo si se les antoja”.

Sin embargo desde la Convención de los Derechos de los niños, a fines del siglo pasado y más aún desde la creación de la Secretaría con la Ley de Protección Integral de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en la Argentina (Nº26.061/05), El Estado Argentino asumió la potestad y la obligación de defender, proteger y promocionar los derechos referidos a la infancia. Esta ley cita y toma como marco regulatorio la Convención. Afirma que sus principios rigen en Argentina.

Eduardo Bustelo en su libro El recreo de la infancia (2007) sostiene que esta nueva ley es un paso adelante para la infancia conceptualizada como sujetos de derechos. Pero agrega que su mayor importancia actualmente recae en la ruptura del paradigma u orden tutelar represivo anterior. Lo dice porque la infancia siempre es producto de una relación de poder en el que los adultos los dominamos.

La infancia no puede representarse a sí misma… Como el mito de Peter Pan (el niño eterno), que toma la bandera de los derechos ante la maldad y perversión del mundo adulto, personificado por el Capitán Garfio.

La infancia requiere para su subsistencia como sujeto colectivo de derechos el acompañamiento de los adultos. Es por ello, que el Estado cumple necesariamente la función de encausar esa relación para que los adultos nos posicionemos de manera tal que logremos su plena consideración.

La ley Nº 26.061, prevé, que frente a situaciones de amenaza o violación de derechos, la aplicación de medidas de protección integral o políticas públicas específicas dirigidas a restituir los derechos vulnerados y a reparar las consecuencias. El órgano administrativo debe diseñar estas medidas y dar prioridad a las que tengan por finalidad la preservación y el fortalecimiento de los vínculos familiares.

Entonces, quizás, lo que tendríamos que analizar es que, así como el siglo XX generó cambios irreversibles en la concepción sobre cómo epistemológicamente y psicológicamente es el desarrollo de niños y niñas y sus procesos de aprendizaje; este comienzo del siglo XXI nos permite visualizar que los derechos de niños y niñas no son expectativas para cuando cumplan la mayoría de edad o se los considere adultos sino, por el contrario, son derechos completos que se relacionan con la etapa de su desarrollo, por sus necesidades y por el grado de la autonomía relativa que tienen para satisfacerlas.

Exponer a niños y niñas a competir en un programa de TV como objetos de consumo debe ser repudiado por toda la sociedad civil. Pero es el Estado el que debe hacerlo con las herramientas que la ley le otorga.

Claro que, en este momento en el que los derechos de montones de personas (niños, adultos, personas mayores, personas con discapacidades, trabajadores, entre otros), se están convirtiendo en lujos en el que deben presentarse burocráticamente para adquirirlos, como si fuesen bienes de consumos, no asombra que el Estado siga en silencio. Cris Cris Cris.

Natalio Pochak, Profesor de Nivel Inicial.

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