Criminalización de la protesta

"Está bien claro el objetivo de forzar una situación que les ahorre la derrota electoral de octubre en la provincia de Buenos Aires, Este nerviosismo de los amarillos está dado por los números, y por la insistente protesta social que va en aumento"

La tanqueta

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Desde hace un tiempo a esta parte sostuve la teoría de un Fujimorazo en Argentina. Para los que no tienen muy claro a que me refiero, el Fujimorazo es el nombre que se le dio al golpe de Estado dado por el entonces presidente de la República del Perú, Alberto Fujimori, el 5 de abril del año 1992, cuando con el apoyo de las Fuerzas Armadas de su país disolvió el Congreso Nacional e intervino el Poder Judicial.

Varias versiones circularon desde que la lamentable vicepresidenta que tenemos declaró “los más efectivo sería evitar las elecciones de medio término”. Quien ostenta la primer posición en la línea de sucesión presidencial hace circular alegremente esta idea. Todos sabemos la capacidad limitada, hablo de la intelectual desde ya, que tiene Gabriela Michetti. Pero ese tipo de declaraciones viajan velozmente, y como las ondas de sonido en el rebote se mide como reacciona la sociedad. Debo decir que no fue tan fuerte el rechazo a semejante aberración institucional. Otra de las tildes a marcar para llevar adelante el plan del peruano japonés en Argentina es colonizar la justicia electoral. Fue público el avance sobre la jueza María Servini de Cubría; ella misma declaró que nunca había soportado tanta presión. Siguiendo el camino de dulces que nos lleva a la casa de la bruja, intentaron nombrar de manera forzosa y por demás viciada de ilegalidad, al juez Juan Manuel Culotta como subrogante en el Juzgado Electoral 1 de La Plata. Culotta, y vale la aclaración porque oscurece, es egresado del exclusivísimo colegio “Cardenal Newman”, de donde también supuraron Macri y varios de su “troupe”. Por ahora, la designación de Culotta fue suspendida por decisión de otro juez platense, Alberto Recondo, y confirmada luego la suspensión por la Cámara Nacional Electoral.

Está bien claro el objetivo de forzar una situación que les ahorre la derrota electoral de octubre en la provincia de Buenos Aires. Este nerviosismo de los amarillos está dado por los números, y por la insistente protesta social que va en aumento. Protesta a la que quieren frenar, no solucionando los problemas cotidianos de la gran mayoría de los argentinos, sino a fuerza de represión. Fue noticia de Página/12 la compra de una tanqueta antidisturbios. Pero todavía hay más: hay un interés cierto en legislar para instaurar la prisión efectiva para todo aquel que en una protesta corte calles y rutas. Saben que esto va increscendo por el deterioro de la economía, e irá en aumento el uso del palito de abollar ideologías, como decía Mafalda. Es muy claro quién va a poner la cabeza para los bollos: los mismos que tenemos los bolsillos vacíos gracias a los que nos dijeron que teníamos que cambiar.

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