La otra política del garrote

Una bajada de línea autoritaria que los medios hegemónicos "normalizan", encuentra su apoyo en sectores de la sociedad ávidos de ejercer esa violencia y permitirla por parte del Estado, siempre y cuando recaiga sobre el otro.

Hilando hechos

Texto:


Desde que Cambiemos se hizo cargo del gobierno no tardó nada en imponer un nuevo discurso. Estaba muy claro que le molestaba mucho el énfasis que se ponía en las políticas de derechos sociales y humanos. Se lo puedo escuchar a Macri repetir una frase (su discurso es repetitivo en exceso) como estandarte de su política: “este cambio es cultural”. Nunca termina de explicar con detalles cual es ese cambio, pero se puede ir dilucidando con hechos que van sucediendo y no encuentran condena en ningún funcionario del elenco gubernamental.

Para no irnos tan lejos en el tiempo analicemos algunos que se suscitaron en estos días: el primero es el de la maestra que reivindicó el Terrorismo de Estado. Hubo una tibia reacción del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pero ninguna respuesta que contraponga semejante aberración. El segundo suceso es el que llevó a la muerte a un trabajador que se estaba manifestando en la ruta 11 en San Lorenzo, donde un conductor en estado de ebriedad se los llevó por delante provocando la muerte de Jonathan Gardini, del Sindicato de Vigiladores, y además dejando un tendal de cinco heridos. El tercer hecho fue la entrada al comedor comunitario de “Los Cartoneritos” de un grupo de policías de la bonaerense junto al Secretario de Seguridad del municipio de Lanús, Diego Kravetz. En una sucesión de decisiones entre insólitas y criminales, llevaron adelante una feroz represión con gas pimienta y balas de goma, allí donde sólo había ollas, niños y hambre. Si algo caracteriza a estos sucesos es que en ninguno hubo funcionarios condenándolos. Inclusive el impresentable Kravetz justificó la entrada de los uniformados al comedor, dejando entrever que fue una cosa menor: “solo era gas pimienta, con un poco de agua se va”. Nada mas que agregar a semejante frase, cuando los damnificados fueron chicos con necesidades de alimentación. Solo cabría aquí un insulto que quien escribe comparte con los lectores, elijan cual sería el apropiado.

Es importante poder darle un marco a estas situaciones, donde lo que impera es una cuestión de autoritarismo, discurso que baja desde los despachos mas encumbrados, y que se traducen como “normales” en sus medios amigos, repercutiendo finalmente en un sector de la población ávida del ejercicio de la violencia, verbal y física sobre “el otro”. Un otro que pueden ser trabajadores manifestándose contra el ajuste y los despidos, hasta los que reivindicamos y llevamos muy arriba la bandera de los DDHH y la política de Memoria, Verdad y Justicia. Hay algo que se repite: el acecho, persecución y represión de las Fuerzas de Seguridad, desbocadas y sin bozal de control de autoridad política alguna, que descargan su furia y su resentimiento sobre sectores vulnerables de la sociedad.

Por eso no podemos distraernos y debemos mostrar que lo que cambió fue la política. Que estos hechos son consecuencia directa de eso. Que los que nos gobiernan son los que nos hablaban de grieta, los mismos que hoy buscan ensancharla y no dudan ni dudarán en hacer “desaparecer” si es posible a todos aquellos que ofrezcan resistencia.

perros policia

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