Teléfono para Sanz

El economista Alex Kodric opinó en el programa de radio de la Revista Hamartia sobre el informe de balanza comercial y deuda del INDEC, que deja atrás el apagón estadístico con destellos informativos que no reflejan el discurso de autoayuda del gobierno.

Por la canaleta de la “timba” financiera y la fuga de divisas

Texto:


Entrevista: Santiago Mouradián y Matías Sbora.

 

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) publicó el día de ayer el informe sobre balanza de pagos y estadísticas de la deuda externa 2016. Para el economista del Centro Cultural de la Cooperación, Alex Kodric, el dato más llamativo pasa por el aumento del 13% en la deuda externa, que con 192 mil millones de dólares, equivale a un 42% de nuestro Producto Bruto Interno (PBI). Pero si bien se permitió bromear sobre una herencia que no era entonces tan pesada, ya que aún así se encuentra en uno de los niveles históricamente más bajos para nuestro país, señaló que la estabilidad de la misma depende tanto de la voluntad de los organismos multilaterales de crédito, que imponen condiciones cada vez menos favorables; como de variables económicas sobre las que se tiene influencia directa, pero aún así se están descuidando. “En el centro hay toda una línea de investigación dedicada al estudio de la fuga de capitales, que demuestra que por cada dólar que entra, hay otro que sale”.

 

 

La diferencia entre lo que se compra al exterior y lo que se importa, conocido como balanza de pagos, arrojó con respecto al año 2015 un superávit de 4.500 millones de dólares. Éste se explica en gran medida por un alza del 159% en la cantidad de cereales comercializados, pero no producto de una producción récord, sino debido a la liquidación de las semillas retenidas durante 2015 a fin de no nutrir de divisas al kirchnerismo en un año eleccionario. Por otro lado, si se analizan los resultados del sector productivo puede verse un marcado aumento de las importaciones, con un rol preponderante en el rubro de bienes de consumo. Todo aquello que se trajo de afuera tuvo su correlato en una caída de la producción nacional; como por ejemplo en el sector textil, donde las importaciones crecieron en un 8% y la actividad interna cayó en un 5,3%. Esto a su vez, repercute a la baja en los niveles de empleo.

 

En exclusiva para No Nos Queda Otra, Kodric analizó también el impacto de la deuda externa en las cuentas nacionales y advirtió que no sólo debe importarnos la cantidad de dinero implicada, sino también el contexto y la estabilidad de la misma. “En cuanto al comportamiento de las inversiones extranjeras, las destinadas al sector financiero fueron siete veces más grandes que las que se volcaron a la economía real. Y a su vez, el 70% de las primeras se destinó a obligaciones negociables del estado, por lo que estamos volviendo al festival de bonos. Por otro lado, casi dos tercios de las divisas que salieron, se fueron en viajes. Esto refleja la enorme cantidad de personas que efectuaron compras al exterior, reemplazando trabajo autóctono por extranjero. Nos van a querer decir que un aumento del 13% en la deuda es manejable, pero eso depende por un lado del acceso al financiamiento de los organismos multilaterales de crédito, que cada vez ofrecen peores condiciones; y por otro de variables sobre las que podemos incidir, pero las encontramos en una situación preocupante”.

 

Leé el informe completo acá:

  • Facebook
  • Google Plus