El “AGITE”, el “AGUANTE” y el “SENTIMIENTO RICOTERO”

En lo que a mi respecta, el Indio Solari no tiene la responsabilidad en lo sucedido. Salvo que haya ocurrido algo que yo desconozca y que el desmadre haya sido provocado por el propio artista, como alguna vez pasó con Billy Bond cuando -dice la leyenda- gritó “rompan todo” en un concierto en el Luna.

LA RICOTERIA

Texto:


 

Antes de opinar de forma totalmente fortuita acerca de lo acontecido – otra vez sopa – durante y después del concierto del Indio Solari en Olavarría, (básicamente porque no estuve presente, con lo cual sería de una caradurez enorme referirme a hechos puntuales que no presencié), es importante aclararles que quien aquí escribe, con alguna que otra excepción,  no simpatiza demasiado con la música del Indio Solari, ni con los Redondos, y mucho menos con el celebrado “sentimiento ricotero”, cosa que también me ocurre con cualquier otro fanatismo fundamentalista sea cual fuere, incluyendo cofradías, sentidos de pertenencia, tribus, etc. etc.  No me gustaron los redondos desde el arranque en mi adolescencia cuando los escuché allá a mediados de los ochenta, Cofradía de la Flor Solar incluída. En gustos musicales, siempre estuve del otro lado del río. Mi opinión personal es que existió una era dorada en el rock local durante los setenta y gran parte de los ochenta, hasta que con el menemismo, la música, nuestra cultura popular, y todo el país bajaron abruptamente de la iluminación lúdica spinetteana al subsuelo del rock chabón de código barrial y futbolero, parido por el vientre del folclore ricotero.

 

No obstante, confieso que los Redondos es una banda que respeto por algunos motivos – todos debatibles y desde luego no artísticos – pero que no me gusta para nada en materia estrictamente musical, salvo por algunas letras del indio. No me gusta su sonido, no me gusta la voz de Solari, no me atrae Beilinson como guitarrista. Me molestó siempre el sonido de ese saxo chillón. No me gusta la estética de la banda. No me va el rock barrial, tribal, chabón en ninguna de sus formas, y los Redondos son los padrinos de esta corriente. Pero esto en realidad no es nada. Lo que más me fastidia, es aquella parte de su audiencia fundamentalista. El ricoterismo religioso es junto al antiguo rolinguerismo ratón paranoico pomelero – una corriente que siempre me resultó insoportable. Peor aún, es un invento argentino de la yevolución productiva de Carlos Saúl. Ahora bien, ¿porqué aclaro todo esto de antemano? Porque si no lo hago, mi disgusto por esta particular corriente del rock vernáculo post-menemista se filtraría con saña de forma oportunista e injusta en mi opinología casera sobre lo que sucedió en Olavarría. Nada tiene que ver mi gusto musical con lo que reflexiono aquí acerca de los sucesos en Olavarría. O al menos intentaré que no interfiera demasiado. No quiero hacer leña de un árbol ya caído.

 

Solari tendrá, supongo, distintas productoras trabajando en la organización de sus presentaciones y seguramente no lo hacen gratis. Zapaterx a sus zapatos. Si bien se dice por ahí que él está al frente de una productora, yo carezco de competencia profesional para abordar este terreno legal en todo sentido, pero confieso que siempre me incomodó el hecho de que lxs músicxs  tengan que ser legal- y solidariamente responsables de desmadres provocados por el público. No me cierra. Si ahora el Indio tiene que hacerse responsable de absolutamente todo lo que ocurre en sus presentaciones, lo más recomendable sería que no delegue nada y haga todo él solo, o está pagando al pedo a gente que no está cumpliendo con sus respectivos trabajos. Sabemos que esto es absurdo e imposible. No solamente hay una productora que se encarga de la organización de sus conciertos, sino que lxs distintxs funcionarixs, intendentes  y sedes son quienes deberían saber si un show de este tipo de envergadura puede ser albergado dentro de sus instalaciones, estadios, predios o lo que fuere. Claramente, Olavarría no está en condiciones.
Resumiendo entonces.

 

En lo que a mi respecta, el Indio Solari no tiene la responsabilidad en lo sucedido. Salvo que  él sea productor del evento, o que haya ocurrido algo que yo desconozca y que el desmadre haya sido provocado por el propio artista, como alguna vez pasó con Billy Bond cuando -dice la leyenda- gritó “rompan todo” en un concierto en el Luna. Dudo que esto haya ocurrido. No es el estilo del Indio. De modo que deberán hacerse cargo de todo lo ocurrido las autoridades de Olavarría, las productoras, organizadoras, y también la parva de desubicadxs que no están en condiciones mentales para asistir a un concierto, incluyendo aquellxs que llevaron a sus bebés y niñxs quienes seguro NO fueron consultadxs si querían ir a la “misa” de la gran bestia ricotera…y mucho más para agregar no tengo.

 

Solari además de artista, es un tipo sumamente inteligente para manejar su negocio. Gustos al margen, compone música, escribe letras, las graba y las interpreta en vivo. Además tiene el control total de su obra en términos económicos. Conclusión? De lo único que debe responsabilizarse es de su propia vida y de la calidad de su arte. Ningún músico es responsable por la manera con la cual el público asimila, (re)interpreta y se apropia del contenido de su obra. Ni el Indio, ni los horrendos Callejeros, ni un Dj en Time Warp. Es decir, si sos fan de Cobain o Winehouse y desbarrancás o te suicidás, bancátela y hacete cargo. No dispares la culpa hacia ellxs, que suficiente tienen con su propia historia.

Solari sabe que su obra se le fue totalmente de las manos (dentro del territorio argentino, aclaro. En ningún otro lado). Sabe que si graba un disco tirándose pedos, sus fans lo van a llamar “la misa ricotera”, porque son más “Solaristas que Solari”, más Reyes que Patricios, y andá a pararlrxs. ¿Qué querés que te diga? Eeeee un sentimiento loco, eeeeeeeeeeehhhh aguante loredoooooooooo eeeeeeeeeeeeeeh!
De modo que voy al grano y a lo que realmente me interesa: desmenuzar el mítico ricoterismo o folclore ricotero.

 

indio 3
El “AGITE”, el “AGUANTE” y el “SENTIMIENTO RICOTERO”

Pregunto entonces ¿qué mierda vendría a ser alguien con “aguante”? ¿Alguien que le tira piedras a la policía cuando ésta dispara gases lacrimógenos en un partido de fútbol o en un recital de loredooooooooo eh locoooooooo? ¿Tal vez un mamotreto bailando pogo totalmente quemado tres horas después de terminado el show mientras se desmonta el escenario?
¿Qué carajo son el “agite” y el “aguante” argentino? ¿Acaso dan premios por poner en práctica estas dos pelotudeces que se nos presentan como mantras religiosos que nadie sabe lo que son realmente, pero que mueven masas de gente hacia no sé dónde pero siempre en bondi?

 

A no engañarse. El verdadero logro que situó a los Redondos en el olimpo del rock argentino no fueron ni las letras del Indio Solari (la mitad de sus fans admite no comprenderlas del todo, y se les nota), ni la viola de Skay, ni la música de la banda. Todo esto es pura yapa. Es la cobertura de la torta. Lo que puso a la Argentina ricotera de rodillas ante sus deidades, fue el hecho de que en su momento Solari y compañía le cumplieron el capricho pelotudo al público del rock más radicalizado de plantarse supuestamente en contra del sistema comercial del showbiz y los medios de difusión hegemónicos. Todo fan de rock que se precie de pertenecer al “aguante” le reclama esto a sus bandas por algún incomprensible conjuro o brebaje del agite aguantador. Se lo reclama a su banda predilecta para que el poster merezca seguir colgado de la pared, no se lo exige a su economía personal. Es el altruismo heroico de “no transar” con las discográficas ni con los medios hegemónicos. No son ni la música, ni los acordes, ni la poesía lo que importa. Es el arrojo temerario del héroe varón del rock que se la banca contra todos los “caretas del pop que es de putos” . Porque el rockanrol, loco, mentendés? como el tango mentendés?.. es macho. Y aquí nomás a la masa de ricota le metemos un par de cucharas soperas de misoginia, la sacamos a punto del horno y nos clavamos un “aguante”, y “Los Redonditos de Ricota” pasaron a ser “Loredoooo”, Batmanes del Mercosur de la izquierda revolucionaria de una buen vez y para siempre. Hasta el fin de los tiempos.

 

Solari y compañía no se negaron a transar con las discográficas ni con los medios de difusión por una cuestión de heroísmo ideológico trotsko. Descubrieron que situándose fuera del mercado oficial no había competencia ni intermediarios, y construyeron un imperio monopólico de controlar su propio negocio, no para abandonarlo.  Lo hicieron porque fueron hábiles e intuyeron que podían tener -y así fue- los beneficios de su obra en su absoluto poder. Bien por ellos. Es lo que corresponde.  Lástima que cientos de miles de ricoterxs despistadxs y necesitadxs de héroes machos del rocanrol del aguante que conforme su sed de mitológia de la resistencia, se creyeron el verso de que esto fue comparable a la revolución cubana y ahí se pudrió todo y pasó lo que no tenía que pasar. El show se convirtió en misa. Y si el show debe continuar, la misa también.  Le salió redondita la ricota al indio.
Una vez que la banda logra este supuesto objetivo pseudo revolucionario, sus fans compraron el combo, o mejor dicho se hicieron fans por esto, y además se sienten parte de ese triunfo. Se sienten parte del asunto, se lo anotan como propio, se autoproclaman y empoderan en una falsa e interminable revolución fiestera de birra, pogo y faso contra el sistema que lxs espera con los brazos abiertos para venderles estas tres cosillas a la entrada de cada concierto. Esto es nada más y nada menos, queridxs lectorxs, el mítico “Sentimiento Ricotero”. Y entonces se armó la bola de nieve en los 90 que sigue rodando hasta hoy, y que además se procreó en cientos de bandas que le sucedieron en el agite y el aguante. Igualito que la 12 de Boca, los borrachos del tablón de River, y todo triunfo futbolero que se anota la hinchada que se la banca. Al Indio su propio mito se le fue de las manos, no de los bolsillos.

 

Pero el aguante y el agite duran lo que dura el show. Toda la masa ricotera se vuelve invencible, masiva. No la para nadie. Ni la yuta. Son una gran familia de soldados con un sentimiento de fiesta indestructible, hasta que el Indio se toma el avión privado de regreso y sus fans, como cenicientas, se quedan bailando pogo esperando el ultimo bondi a Finisterre que nunca pinta, con dos cadáveres, el fantasma de Bulacio con gorra de rati, decenas de heridxs, y como todo el resto del pueblo ricotero argentino del aguante, sin un mango para volver a casa.
El rock, corrijo el “rocanrol chabón”, la cumbia, el reggaetón y todos estos inventos post noventa son los únicos géneros en los cuales lxs artistas son evaluadxs/celebradxs/sepultadxs en función de un extraño reclamo de autenticidad ética y moral que jamás debe ser violada, Se lxs juzgará por su aguante, agite, su machismo, derechismo, de izquierdismo, capitalismo, radicalismo. ¿La música? bien gracias. No importa una mierda porque ya no se escucha dentro de tanto agite, tanto aguante lopibe eeeeeeeeh, y quien asi no lo entiende, es gorila, chetx, patiarcal, careta y putooo. Aguante lo Redooooo!

 

pogo

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