Eva Sacco en #NNQO

Una economista del Centro de Economía Política para la Argentina (CEPA), alertó sobre la relajación de los controles fitosanitarios para la exportación de soja y sus derivados; y cómo esto impactará negativamente en las economías regionales y la salud pública.

Las penas y las vaquitas

Texto:


Entrevista: Santiago Mouradián y Laureano Ponce.

 

En medio de la negativa estatal a convocar a una paritaria nacional docente que implicaría una ayuda económica a aquellas provincias que no puedan garantizar el acceso al salario básico; el gobierno da nuevas muestras de que las razones que fundamentan su posición no se deben a la falta de fondos, sino a un profundo cambio en los criterios con los que ese dinero se distribuye. De acuerdo a lo informado para No Nos Queda Otra por Eva Sacco, economista del CEP; el Servicio Nacional de Seguridad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), de ahora en más cualquier producto de soja o sus derivados, que explican el 80% de las exportaciones de nuestro país, estará exento de controles de calidad y plagas. “Esto es algo que está alejado de la opinión pública porque es un tema muy técnico, pero no por eso menos preocupante. Porque esta medida desfinancia un organismo clave en lo que tiene que ver con la regulación de la producción animal y vegetal; pero que también incide en la salud de todos, porque los animales son vectores de enfermedades muy importantes”.

 

 

La especialista explicó que esto obra en beneficio de los grandes actores agropecuarios y en detrimento de todos los demás productores del país. “La medida beneficia particularmente a las grandes cerealeras que exportan directamente a sus propias filiales en otros países, o a mercados con bajas regulaciones sanitarias como China o la India. Pero al mismo tiempo desfinancia el organismo e implica recortes en otras áreas menos rentables como por ejemplo las economías regionales, que dependen de este tipo de certificaciones para poder introducir sus productos en mercados muchos más exigentes como la Unión Europea y los Estados Unidos. Hay que entender que, pese a que constituye la principal fuente de recaudación del organismo, esto no es un impuesto, sino una evaluación de calidad que certifica no sólo el contenido de cada buque, sino también su calidad y la presencia o no de algún tipo de plaga”.

 

Por último, Sacco reveló que no es la primera vez que los sectores agropecuarios concentrados imponen medidas de este tipo para maximizar sus ganancias a costa de otros sectores de la economía y la salud de todos; y las experiencias anteriores no fueron buenas y sus consecuencias se siguen sufriendo en la actualidad. “Esto ya pasó en nuestro país en la década del 90’, cuando un grupo de productores ganaderos pujó para declarar al país libre de aftosa y de esa manera ahorrarse el dinero que debían invertir en vacunas. Lo cierto fue que esa calificación duró solo unos meses, hasta que entró ganado infectado de Bolivia y Paraguay, y el rebrote que se produjo cerró las fronteras de la Unión Europea a la carne argentina durante muchos años. La única excepción está en el sur de nuestro país, donde esa declaración todavía rige, y sirvió principalmente para entregarle el monopolio de la explotación de la carne a la familia Braun a través de su cadena de supermercados, La Anónima”.

 

 

soja

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