La misa que no fue

Tras el trágico episodio que se cobró dos vidas en el recital de Carlos "Indio" Solari y el papelón mediático protagonizado, entre otros, por la otrora agencia estatal de noticias, hoy devenida en pasquín oficialista; Hamartia pone blanco sobre negro en una crónica presencial que parte desde el corazón ricotero de una de nuestras cronistas.

“En manos de pavotes todo el sueño quedó”

Texto:


 

Hace varios meses supimos que el Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado ofrecerían un nuevo show, una nueva Misa India, el 11 de marzo en Olavarría. El destino sonó fuerte entre los viejos “ricoteros” porque fue esa misma ciudad la que prohibió un recital de Los Redondos en agosto de 1997 y dio lugar a la histórica conferencia de prensa que brindaron todos los integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Olavarría nos sonaba a revancha de la linda. La posibilidad de una suerte de redención que aquel suspendido show y desde hace varias semanas se sabía que el número de asistentes sería histórico, cerca de 300 mil personas se acercarían por diversos medios a esa ciudad para vivir otro gran día.

 

No puedo hacer una nota despegada de lo que viví, que viajé con mis hijos (16 y 12), mis hermanos, sobrinos, primas y 45 amigos más. Todos juntos nos preparamos con tiempo para compartir ese momento único. Así que pido entiendan que esto es más una crónica atravesada por emociones encontradas. Empecé a ir a los Redondos a los 16 años, el 28 de diciembre de 1996 fue mi bautismo en la cancha de Unión, en la provincia de Santa Fe. A partir de allí nunca más pude dejar de ir (con excepción de las fechas que coincidieron con mis embarazos y/o nacimientos de mis hijos). Los recitales, primero de los Redondos y después del Indio, se convirtieron es una razón, un momento de respiro especial, de libertad anacrónica, un día de placer y reencuentro con miles de anónimos que nos reconocemos al mirarnos.

 

Salimos el viernes desde Constitución a las 2.30 AM y llegamos a Olavarría cerca de las 10. Estuvimos todo el día haciendo la previa en un espacio alquilado por la empresa que organizó la salida de más de 50 micros. Llovía y salía el sol. Se sentía frío y después calor. Todos estábamos contentos y esperando con ansias el momento de la caminata para llegar al Templo. Cuando nos dirigimos hacia allá todo empezó a tener otro color y un sabor amargo comenzaba a sentirse dentro de nosotros. Las calles que daban acceso no estaban señalizadas, se producían embudos totalmente innecesarios y lo más llamativo era la ausencia absoluta de controles de entradas. Eran cerca de las 19 hs. Acceder al predio fue lo mismo que ingresar a una plaza: no había cacheos y tampoco en esa instancia control de entrada, la única diferencia quizás es que había dos accesos nada más. Estos dos datos ya hablaban de algo que no podía resultar bien. El show comenzó y la gente seguía entrado de a miles, de a miles de verdad. Al tercer tema el Indio corta el show y pide por favor que dejen de empujar. El pedido sonó desesperado, con angustia. Ya era un hecho que algo pasaba, aunque no lo veíamos algo malo estaba sucediendo.

 

En esto me quiero detener porque entre ayer y hoy escuché y leí muchos comentarios desafortunados del tipo: “No puede ser que haya gente que diga que no vio nada”, “¿A quien se le ocurre ir a un recital donde solo va gente pesada que quiere robar y drogarse?” y así. Yo se los explico: ¡Había más de 300 mil personas! Somos más los que no vimos nada que los sí (y por enorme diferencia de números) y respecto al retrogrado comentario, digo: somos muchos los que por suerte nos seguimos conmoviendo con la lírica del Indio Solari y buscamos allí momentos de felicidad que solo encontramos en comunión con otras miles de almas en similar situación. Los que van a cagar la fiesta, los que nunca tuvieron un puto código encima siempre están en todos lados, no exclusivamente en un recital de rock sino en la cancha, en las marchas, en todo aquel acontecimiento que nuclee a miles de personas. La música no mata señores. En el show se murieron dos personas pero no fue el rock quien los mató sino la desidia de un municipio que no cumplió con nada y frente a la complicidad de los medios que vi el domingo por la mañana no puedo evitar pensar que hubo una suerte de “cama” para este músico que se pronuncia a viva voz kirchnerista.

 

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De cualquier modo esa noche fallaron muchas cosas y hay responsabilidades compartidas: algunas les corresponden al Municipio que se organizó como si tocaran Los Parchis y otras les cabe a la Producción del Indio. El Intendente de Olavarría deberá explicar (en la conferencia de prensa evitó responder sobre esto) dónde estaba la gente de Defensa Civil, por qué afirma que esperaba 150 mil personas cuándo sabía que irían cerca de 300 mil, dónde estaba la seguridad en la ciudad que prometió, por qué no había ningún tipo de señalética tanto para el ingreso como para la salida. Pero también es verdad, a mi entender, que la producción de show también nos debe respuestas respecto a por qué a partir de las 18 hs ya no hubo cacheos ni corte de entradas. Cómo pensaron la cantidad de baños químicos según la gente (porque no tenía ningún sentido) y aunque frente a la tragedia esto parece una bobería dice mucho. Lamento profundamente que otra vez una fiesta, una misa, una ceremonia, se haya teñido de dolor.

 

Nosotros salimos a las 4.30 de Olavarría. Poco a poco nos íbamos enterando de la información que circulaba. Información en la mayoría de los casos maliciosa. Telam, la agencia oficial de noticias, hizo un papelón histórico al difundir con total impunidad que había siete muertos; TN ponía placas que hablaban de 10. El rigor profesional una vez más fue bastardeado generando enorme preocupación y desesperación en cientos de miles de familias. No estoy diciendo que no es grave lo que pasó, lejos de eso. Se murieron dos personas y una permanece en estado critico. Es terrible y fue absolutamente evitable, consecuentemente no fue un accidente y la justicia debe encontrar a los responsables pero ¿qué justicia? La fiscal Susana Alonso pidió la detención del músico pero no menciona la responsabilidad del Intendente Ezequiel Galli quien puso a la Municipalidad como garante y se comprometió (todo está escrito) a pagar el acondicionamiento del predio La Colmena. Como si fuera poco, figura –la municipalidad- como fiadora.

 

No puedo ni mencionar la lista de temas, o si el sonido era bueno o malo. El show quedó muy atrás. Nuestra misa fue manchada. Nuestro corazón está lastimado. Nadie se merecía esto. Ayer mi hijo del medio, que fue por primera vez, me veía llorar y me decía: “No entiendo ma, fue el mejor día de mi vida. Por favor que no deje de tocar”. Abrazo a todos los que fueron. A todos los que no pudieron ir. A las familias que están de duelo. Y maldigo a los hijos de puta que colaboraron para que esto suceda, por que lo pasó no fue casual.

 

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