Marta Dillon en #NNQO

La activista del colectivo “Ni Una Menos” brindó su análisis de la jornada vivida junto al paro internacional de mujeres y aseguró que incidentes como los que ocurrieron en la catedral responden a provocaciones flagrantes y benefician a un gobierno que tiembla ante un movimiento capaz de unir transversalmente al campo popular.

“La violencia machista es estructural”

Texto:


Entrevista: Santiago Mouradián y Laureano Ponce.

 

Pocas horas después de terminada la marcha que conmemoró el día internacional de la muer, Marta Dillon, referente del colectivo Ni Una Menos, compartió con el equipo de No Nos Queda Otra sus impresiones de la jornada y su visión a futuro. “Fue una movilización enorme y emocionante, porque no hay que dejar afuera esta variable sensible de lo que pasó, donde muchas mujeres se sintieron contenidas sin estar encuadradas en ningún tipo de organización en particular y se acercaron a formar parte de algo que es enorme y es hermoso, porque estamos cambiándole la cara a la violencia machista. No le estamos dando contenido político, sino habilitando a las mujeres a formar lazos sociales entre nosotras, sostenernos y pensar de qué forma creativa se puede enfrentar esa violencia que se expresa de forma política, social, económica y que lamentablemente es estructural”.

 

 

Asimismo, la dirigente no pudo evitar referirse a los incidentes frente a la catedral porteña y el atropello sufrido posteriormente por un grupo de activistas. “Después de esa enorme movilización en la que terminamos abrazadas, riendo y felices de haber tomado la calle por cuarta vez; esta cacería que llevó adelante la policía de la ciudad es una herida enorme. Porque entendemos que esos disturbios que hubo en la catedral fueron provocados deliberadamente. La marcha, que fue gigante, duró horas sin incidentes de ningún tipo. Y resulta que fueron a detener a estas chicas que estaban lejos de ese lugar, saliendo de comer, bailando y disfrutando de esa enorme fiesta que son las movilizaciones de mujeres últimamente. Esto no empaña lo que pasó, pero es grave porque se está intentando construir un relato sobre que las feministas somos violentas o feminazis, que amedrenta, pretendiendo aislar nuestro movimiento”.

 

Por último, Dillon responsabilizó al gobierno por la permisividad que muestra ante los casos de violencia misógina. “Hay una intencionalidad de evitar que se siga acercando gente al movimiento de mujeres que claramente le sirve muchísimo al gobierno. Ayer se cantaba que sí se puede hacerle un paro a Macri y se lo hacemos las mujeres, que configuramos un movimiento vital que se está oponiendo a las medidas retrógradas de un gobierno neoconservador que cuestiona nuestras vidas, que limita nuestras decisiones y que dice que hace contra la violencia machista y lo único que ofrece es maquillaje. Además este movimiento tiene una transversalidad enorme, porque no hay otro espacio donde puedan compartir un mismo escenario la izquierda trotskista y el FPV, ni siquiera en la lucha por los derechos humanos. Y eso es algo que el movimiento de mujeres consigue, por lo que tiene una peligrosidad importante para el gobierno”.

 

 

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