Con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes

El periodista Juan Carlos Romero López dedicó su columna en el programa de radio de la Revista Hamartia a analizar las movilizaciones que sazonaron el comienzo de la semana y aseguró que las mismas marcaron el comienzo del fin del macrismo y la burocracia sindical.

“Estamos viviendo un momento histórico”

Texto: y


 

Estamos transitando un momento histórico. Y aunque todos en algún sentido lo son, a veces la suma de los acontecimientos o su desarrollo, te ponen en una bisagra histórica. En este caso, el punto de inflexión tiene que ver con varias cosas y voy a intentar meter en un único eje conductor a todas ellas. La primera, es la disolución del modelo macrista. El lunes decenas de miles de maestros marcharon en una de las más imponentes manifestaciones sectoriales de las que tengamos memoria, porque nunca un sector del movimiento obrero logró la contundencia de la movilización del lunes. Macri lo hizo en muy poco tiempo, intentando criminalizar a los docentes en un intento por correr el eje del ajuste hacia una cuestión de supuesta vagancia y falta de compromiso, que se remonta a la vieja demonización que se hace sobre los maestros.

 

Esta vez les salió el tiro por la culata. Y tan mal, que de los decenas de miles de docentes que fueron a la marcha, muchos miles de ellos seguramente lo habían votado. O sea, a través de los hechos y sin necesitar que saliese nadie a decir públicamente que estaba arrepentido de votar a Cambiemos, lo hicieron a través de la mejor forma que tienen disponible, que es salir a protestar y mostrar su descontento con las políticas gubernamentales. Si la marcha de maestros fue contundente, la que congregó a tantos gremios y en la que sus bases se expidieron, fue mucho mayor. Tanto, que parecía una ciudad tomada. Porque las columnas llegaban desde todas partes, e incluso con buen tino algunas organizaciones políticas y sindicales se convocaron en lugares muy disímiles. Y miles de trabajadores confluyeron a través de distintas arterias hacia la Plaza de Mayo y el lugar donde estaba el palco.

 

La tensión se respiraba y todo el mundo deseaba el llamado a un paro general porque no hay otra ya a esta altura. Si nada más que los camioneros decidieran ponerle fin al gobierno de Macri, podrían hacerlo. Basta con que no trabajen por 72 horas para que esta administración se caiga a pedazos. Por otro lado, rescato la actitud de Cristina en relación a poner el pecho y bancarsela con Bonadío para priorizar que se acompañase a los trabajadores, no a la cúpulas sindicales. Y así fué que los kirchneristas les llenamos la marcha, discuta quien lo discuta. Y cada uno llegó por la suya. Es decir que la conducción de CFK, se vió claramente en esta concurrencia masiva que apoyó la convocatoria al paro que los sindicalistas no tuvieron más remedio que hacer. Yo creo que el lunes empezó el fin del macrismo. No sabemos cuánto va a durar o si va a terminar su mandato a los empujones o no. No lo sabemos porque la dinámica social es impredecible. Pero ese día, además de terminarse el macrismo, también se cortó con la burocracia sindical en la Argentina. Podrá tardar un año o cuatro, pero este modelo se agotó.

 

 

jcrl

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