Flexibilización laboral, reloaded.

En el marco de la presión gubernamental para lograr el traspaso del fuero del trabajo al ámbito de la ciudad de Buenos Aires y la nueva reforma laboral, el juez Enrique Arias Gibert, vocal de la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo; analizó en exclusiva para la revista Hamartia, las posibles consecuencias de estas acciones y afirmó que son violatorias de las garantías consignadas en la Constitución Nacional.

“Lo que está en juego es la hegemonía cultural”.

Texto:


Entrevista: Santiago Moraudián y Agustín Sosa.

El juez Enrique Arias Gibert, vocal de la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, se acercó hasta el piso de #NoNosQuedaOtra para brindar un detalle pormenorizado del proyecto de traspaso del fuero laboral al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y sus posibles consecuencias. “Los gobiernos neoliberales siempre apuntan a solucionar todo con bolsones. Y cuando yo te doy, me desprendo de lo que me sobra. Pero cuando alguien tiene derechos se planta como un igual, y eso es lo que no soportan”.

El juez planteó que quien crea que la disminución del poder adquisitivo de los sueldos es condición necesaria para paliar el desempleo, incurre en una falacia de origen: “Cuando plantean que si se bajan los salarios se van a generar empleos, creen que los empleadores consumen trabajadores como uno compra caramelos. Y no es así. Cuando alguien adquiere fuerza de trabajo, lo hace porque lo necesita como medio de producción y sólo si tiene una demanda que garantice la colocación de esos bienes”.

Por otro lado, aseguró que la economía nacional se encuentra cooptada por unos pocos actores concentrados, que no se esfuerzan por el crecimiento general sino que persiguen su propio enriquecimiento: “Nosotros no tenemos un capitalismo genuino si no uno raquítico y monopólico. Los dueños del país son unas cien familias que se enriquecieron por ser propietarios de un bien material, no en base a su propio esfuerzo. Construir la democracia implica a veces pretender que en realidad la patria somos todos, pero esto no es cierto si no hay igualdad”.

Con respecto al proyecto de traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, afirmó que sería violatorio de la Constitución Nacional (CN): “Hablando estrictamente en el plano jurídico, uno de los peligros más fuertes es que estaríamos violando una de las garantías centrales de la Constitución. Si estás creando un fuero o un grupo de jueces nuevos que se van a ocupar exclusivamente de entender en la eventual reforma laboral futura, lo que están creando son jueces especiales, con lo cual no sólo están en juego los derechos sociales, sino los más básicos, como ser juzgado por un juez imparcial”.

Continuando con la enumeración, Arias Gibert redobló la apuesta y aseguró que el método por el que buscan aprobar la ley, es fraudulento: “La idea tiene una serie de problemas graves. Primero, la Ciudad de Buenos Aires no es una provincia, por lo que hacer que sus jueces entiendan en los códigos que edita el Congreso viola el artículo 75 inc 12 de la CN. Y más grave aún, con prescindencia del contenido que esa reforma tenga, es que para modificar la “Ley Cafiero” necesitan contar con dos tercios de los votos, pero ellos pretenden hacer un acuerdo previo y sacarlo por mayoría simple. Este método oblicuo que pretenden utilizar para violar la ley, es lo que en realidad se llama fraude”.

Si bien el desconocimiento del texto del proyecto hace que cualquier análisis sobre sus posibles consecuencias sea meramente especulativo, el juez brindó algunas precisiones: “No se puede saber qué va a pasar si se aprueba porque se hace todo lo posible para que el contenido de la reforma no se conozca. Pero hay una tradición histórica en la Justicia del Trabajo que se ha hecho cargo del derecho protectorio de los trabajadores que ha tenido una gran influencia sobre los tribunales provinciales, actuando como referencia. Al nombrar todos los jueces de cero, tiran por la borda años de tradición, por lo menos por un tiempo”.

Arias Gibert precisó también que si la reforma incluye algunos de los temas que fueron revelados por los medios, se violarían gravemente los derechos laborales: “Algunos de los posibles tópicos de la reforma que fueron anunciados, son preocupantes. Uno de ellos sería reemplazar la indemnización por despido, por una especie de fondo de desempleo costeado por el propio trabajador. Ahora, para que este sistema funcione se necesita un desempleo alto y si esto lo conjugamos con despidos a costo cero, nos olvidamos de la protección contra el despido arbitrario. Parece que estamos hablando de dinero, pero en realidad se trata de poder”.

El juez aseguró que el actual rumbo económico repercute también en la justicia, y que sus implicaciones se empiezan a evidenciar en el fuero laboral: “El contexto actual no sólo aumenta los conflictos, sino que además éstos cambian de calidad. Hasta el año pasado predominaban las demandas de trabajadores en ejercicio por diferencias salariales. Hoy la enorme mayoría de las causas son por despido. El desempleo es un elemento disciplinador. Los trabajadores ya no litigan por sus derechos a causa del terror de quedarse sin trabajo. Lo que está en juego es la disciplina social”.

Antes de despedirse, el camarista recordó la importancia del Derecho Laboral y resaltó que éste asegura la integridad del tejido social: “Es muy claro que las convenciones colectivas de trabajo no son un derecho de los empleadores sino de los gremios. Es fundamental entender que el derecho laboral actúa en un punto de inflexión. La legalidad general, en tanto admite la circulación y acumulación del capital, crea una injusticia que haría imposible la convivencia en sociedad. Ahí es donde aparece el derecho del trabajo, con un sentido protectorio”.

Escuchá la entrevista completa acá.

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