Saldos de un tiempo de trabajo

Se reciben en consulta hospitalaria de salud mental, niños que se autoperciben como niñas y niñas que se autoperciben como niños.

Infancia y diversidad sexual

Texto:
Ilustración: Melina Leonardi


Mi hermano mayor me dice: “en el DNI no debería haber género, solo con “persona” es suficiente”, y entonces yo pienso que entiendo bien las razones por las que lo admiro.

Se reciben en consulta hospitalaria de salud mental, niños que se autoperciben como niñas y niñas que se autoperciben como niños. He trabajado por unos años en un dispositivo de práctica entre varios que fue organizado allí por una colega psicoanalista, con muchos años de recorrido clínico, en el cual alojamos estas demandas permitiendo el despliegue de la complejidad de lo que está en juego para cada sujeto, poniendo un paréntesis a todo lo demás.

Llega el niñx con su familia. La clínica psicoanalítica nos enseña ante todo la prudencia. Pero también la sociedad nos enseña ante todo el prejuicio. Es probable que lo primero que pensemos es que algo no anda bien…Aún si hemos logrado superar algunos binarismos obsoletos, aun así, nos encontramos con otros nuevos –propios- escollos cuando de niños se trata.

Hasta que logramos dar con el sujeto, y volvemos a pensar, como siempre, como cada vez que tenemos un sujeto y a su familia en frente, que nuestro foco tiene que apuntar hacia el sufrimiento, haciendo la pausa, y también el esfuerzo, de eludir las demandas legales, familiares, escolares. También hospitalarias.

meli-03web¿De que sufre este sujeto? A veces, ¿Sufre de algo este sujeto?

Y nos encontramos con sufrimientos diversos. Algunos en relación al cuerpo, a lo que no concuerda del cuerpo, a lo que no se soporta del cuerpo. Otros en relación a los vínculos, frente a los cuales todos nos paramos desde lo que afirmamos ser, vínculos escolares, familiares, amorosos. Y el problema del “querer ser”, y la pesadumbre que conlleva, cuando entra en contradicción con algo previo, en estos casos la identidad, que los inscribía desde el nacimiento en consonancia con  los caracteres sexuales determinados por la biología.

Dice Jaques Alain Miller en una intervención en el senado  francés[i] “cada niña, cada niño tiene que inventar su manera de imaginar su sexo y el otro, de acercarse o huir de él. No hay a nivel de la vida inconsciente  complementariedad ni armonía”. Cada ser hablante tiene que vérselas con su cuerpo y encontrar los modos de habitarlo y sexuarlo. Y sobre ello, aunque nos pesen los binarismos que hemos heredado, no hay fórmulas.

Lo fundamental de la Ley de identidad de género, vigente en Argentina desde 2012, es que  reduce los efectos segregativos, y es lo que nos importa, ya que alcanza con la propia declaración como hombre o mujer, garantizando a quien habla el poder de la palabra respecto a su cuerpo. Ya que cada sujeto singular busca su propia costura, se hace necesaria la emergencia de un particular, como la ley, que permita estar a la altura del horizonte de la época y haga lugar.

Pero nuevamente, cuando de niños se trata, creemos que hay que esperar. Porque  el sujeto está en trabajo. Podríamos pensar que hay tres pilares en el largo recorrido que implica subjetivarse que hemos tenido en cuenta en el equipo en el que trabajamos.

Por un lado lo que tiene que ver con lo imaginario, aquello que hace a la imagen de estos niñxs, el cambio de ropa, estilo del pelo, apariencia en general. Es aquello que se nombra como tránsito social; generalmente es lo primero que se va modificando.

Por otro lado, apremia lo que concierne a lo simbólico, es decir, a la inscripción legal de lxs niñxs con cierta identidad. A partir de la ley, han podido modificar su DNI, y esto conlleva una serie de cambios en lo social, por ejemplo, para nombrar uno, el nombre con el que el niñx figura en la lista de la escuela. Y eso es mucho.

Pero el DNI sigue contando con la polaridad varón-mujer. Es menester pensar que, en lo que a realidades sexuales se refiere, todavía deja a muchxs afuera.meli-02web

Por último, y probablemente lo más controvertido, tiene que ver con lo real del cuerpo, lo que implica tratamientos hormonales y, llegado el momento, operaciones de cambio de sexo. Si bien respecto de esto el equipo médico tiene un peso fuerte, desde salud mental, se apunta a generar un intervalo, una espera que posibilite, desde esa primera inquietud que manifiesta cada niñx y su familia, hasta la intervención médica en el cuerpo real, un camino de un sujeto singular, un trabajo para llegar a algún arreglo posible y vivible con su ser de viviente.

Está claro que nosotros no estamos ahí para decidir qué es lo mejor para cada quien, y que nuestro lugar es el de alojar y generar un tiempo y un espacio, para un sujeto, otro, otro más,  que hace su trabajo. Pero los psicoanalistas, como trabajadores de la salud mental, tenemos que tomar partido. Y nuestro partido, siempre, es el de las singularidades, lejos de toda normatividad imperante.

Melina Leonardi

 

 

 

[i] Jacques Alain Miller, “Intervención en el Senado francés” texto publicado en el libro “Transformaciones. Ley,diversidad, sexuación”,  Grama Ediciones, 2013.

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