La columna de Gustavo López en #NoNosQuedaOtra

El fundador de FORJA y ex subsecretario de la predidencia de la nación durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, analiza el proyecto de obligatoriedad de debate presidencial en el marco del #DIANACIONALDELAMENTIRA.

La Gran Estafa

Texto:


Un profesor de derecho penal nos explicaba, hace muchos años, que para una gran estafa se necesita, no sólo un gran estafador, sino también a alguien dispuesto a ser estafado. Que a veces por acción y otras por omisión, siempre hay cierta complicidad del estafado en la estafa. Y él contaba que entraba un viejito a una agencia de lotería con el billete ganador del gordo de navidad. Y sin embargo el viejito le decía al agenciero: “Me parece que saqué las dos cifras”, y le daba el billete. El agenciero se daba cuenta de que había embocado las cinco y lo quería estafar. Y le decía: “No, abuelo, no sacó dos sino tres cifras”, y le pagaba el premio. El viejito se iba tras haberle entregado el billete falso de lotería al agenciero que, por querer estafarlo más, terminaba siendo el estafado. No siempre es así, por acción, pero muchas veces sí por omisión. Cuando uno no quiere ver las cosas que están a la vista. Cuando nos negamos a ver lo evidente, lo grosero. Y queremos creer algo que no es. La gran estafa, de la que mañana se cumple un año -otros lo han bautizado como el día nacional de la mentira-; fué la que hizo Macri en complicidad con los grandes medio de comunicación cuando ocultó su programa de gobierno a los argentinos, les mintió descaradamente y desafió al que era el candidato del Frente Para la Victoria tratándolo de mentiroso porque estaba vaticinando aquello que nunca iba a ocurrir.

Por ejemplo que no se iba a eliminar el impuesto a las ganancias. Recordemos que Macri dijo: “Los trabajadores en mi gobierno, no van a pagar el impuesto a las ganancias”. Bueno, pagan y bastante más de lo que pagaban antes. “No va a haber devaluación” salvo del 60%, faltó decir. “No se van a aumentar los impuestos”, aunque le faltó aclarar que más del 2000% y, que si no pasaban, se iban a conformar con el 400 o el 500% (hasta el momento). “Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo”. Por ahora empezamos por destruir 213.000, pero ya vamos a crear 2.213.000, para respetar la promesa. “En mi país, el hambre va a ser cero”. Bueno, a lo mejor la cumple, si termina con la mitad de los argentinos. Tal y como con el impuesto a las ganancias. Si se deshace de la clase obrera, no van a tener un salario como para tener que tributarlo. Nosotros hoy vemos que sucedió exactamente lo contrario. Que estamos frente a un gobierno neoliberal que ajustó, que despidió gente, que devaluó, que hizo transferencias de riqueza como no había hecho ni la dictadura militar en tan poco tiempo. Veinte mil millones de dólares, casi 8 o 9 puntos del Producto Bruto Interno que fueron a parar de los bolsillos de los trabajadores a los de los que más tienen.

Ahora, lo que digo es: “¿Esto, no se sabía que iba a ocurrir?”. ¿Qué le pasó a cada uno de los argentinos que no quiso ver lo evidente?. Porque cuando vos ponés en tu equipo a los dueños de las grandes empresas. ¿Para quién van a gobernar, si no es para las empresas de las que provienen?. Si vos tenes en tu equipo a los grandes tomadores de la deuda, ¿Para quien van a gobernar si no es en favor de los grandes tomadores de deuda?. Entre que Macri ganó y el momento en el que asumió; me crucé en un programa de televisión a Enrique Zuleta Puceiro que no es una persona del Kirchnerismo, sino un sociólogo, encuestador y analista, del establishment -por decirlo de alguna manera-. Y me dice: “Estoy muy preocupado. Porque los que van a controlar el Banco Central y el Banco Nación son los mismos que en la década del noventa y en el año 2001, hicieron volar el país con la crisis de la deuda externa. Los que hicieron el megacanje y el blindaje son los mismos que ahora van a manejar la deuda”. Y me advierte: “¿Sabés que van a hacer? Grandes negocios con los que nos van a endeudar hasta el caracú”. Cosa que efectivamente ocurrió.

Entonces, uno dice: “Bueno a ver, sabíamos que iba a pasar. Hubo una gran parte de los argentinos que no lo quiso ver porque estaba más preocupado en pensar en “La Yegua” y en cómo sacarse de encima esta mina a la que ya no bancaban más porque su modo les fastidiaba, que en pensar el fondo de la cuestión. En qué iba a ocurrir. Y quienes nos iban a gobernar y para quién iban a hacerlo. En todo caso, esperar lo contrario hubiera sido inesperado por parte de nosotros respecto de Macri. Uno se pregunta ¿qué va a hacer Trump?. Lo que él va a hacer, ya te lo dijo. En todo caso será inesperado si hace lo contrario. Ahora, si hace esto o un poco menos de lo que dijo que iba a hacer, no es más que lo que había que esperar. ¿Por qué la gente votó a Trump y no a Clinton? Bueno, dirán que Hillary era el establishment y, por lo tanto, más de lo mismo. Y que Trump es más de lo mismo, pero con racismo, xenofobia y brutalidad. Ahora, a lo mejor, hace lo contrario. ¿Y por qué va a hacer lo contrario un tipo que es el corazón del sistema?. En todo caso va a hacer lo mismo pero peor, de forma más brutal y sin buenos modos.

Entonces, qué le podemos pedir a la sociedad? Que discutamos política, que hablemos de ella, de las cosas que nos pasan. A los docentes de cómo la están llevando, a los trabajadores a ver cuál es su situación, a los científicos sobre en qué estado se encuentran sus investigaciones y como estaban antes. ¿Quieren autocrítica?, hagamosla. Pero discutamos también sobre qué está haciendo Macri. El punto pasa por dejar de hacerles el juego a los sectores de poder. El congreso está por aprobar algo que es un disparate: la obligatoriedad del debate presidencial. Señores diputados y señores senadores, queridos compañeros que nos están representando en el Congreso Nacional. Ustedes fueron testigos del debate que ocurrió hace exactamente un año el día de mañana. ¿No se sintieron un tomados un poquito por pelotudos cuando el presidente actual les mintió en la cara con respecto a todo lo que iba a hacer?. ¿Y ahora van a convertir eso en obligatorio para el futuro de todos los debates presidenciales de la Argentina? ¿Qué sentido tiene? Si el que gana es el que se prepara mejor, el que se maquilla mejor y el que le encaja el mejor beso a su mujer cuando termina el show. No importa lo que diga o si miente, sino cómo lo diga para que nosotros le creamos a los medios de comunicación. ¿No es preferible seguir una idea, un partido y saber qué intereses representa ese candidato para saber cómo va a gobernar? Un viejo dirigente de la política, que ya está en retiro efectivo, en los noventa decía: “Para saber qué va a hcer un candidato en los próximos cuatro años, lo que hay que saber es qué hizo, los cuatro anteriores. Ahí te va a dar el veredicto y el pronóstico”. Pero bueno, para aquellos que quieren seguir creyendo; a no desalentarse, muchachos, porque muy pronto, llega el segundo semestre.

 

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