Los funcionarios de Ambiente y Espacio Público del GCBA le afanaron las frutas

A los pocos minutos ya era una multitud la que rodeaba a los funcionarios de pechera amarilla reclamándole que dejaran en paz al muchacho porque es un laburante, que vayan tras los arbolitos o los “pungas” que se cuentan de a decenas en esas calles.

Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan…

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Fotografia: Video por Hamartia Revista


Son alrededor de las seis de la tarde en el microcentro porteño. En la calle Florida, como es habitual, desde donde nace hasta Corrientes hay al menos cuatro “arbolitos” por cuadra que pregonan el ya sabido “cambio, cambio, cambio dólar, cambio”. En la esquina de Perón un muchacho se gana la vida vendiendo jugo exprimido de naranjas. Se llama Diego, es de la Villa 31.

De repente se le vienen al humo unos tipos de chalequito amarillo con la leyenda “MAYEPGC” y le dicen que está violando una ley, que está ocupando indebidamente el espacio público y que, por lo tanto, le van a sacar el carrito, el exprimidor y hasta las naranjas. Diego se pone mal, les trata de explicar que está trabajando, que se está ganando el pan honradamente. Los funcionarios del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no entienden esas razones, tienen un cassette que repetir y así lo hacen. De lo que no se dieron cuenta es que de a poquito, así como ellos rodearon a Diego, un montón de transeúntes que se indignaron viendo la situación se concentraron a su alrededor.

A los pocos minutos ya era una multitud la que rodeaba a los funcionarios de pechera amarilla reclamándole que dejaran en paz al muchacho porque es un laburante, que vayan tras los arbolitos o los “pungas” que se cuentan de a decenas en esas calles. La respuesta era que ellos están para hacer cumplir esa ley y que se llevaban todo. El funcionario que llevaba adelante la “negociación” o amenaza a Diego no contaba con identificación ni pechera amarilla, sino que simplemente portaba su cassette y camisa blanca. A esa altura era ya tanta la gente que empezó a forcejear con estos tipos que, como ya estarán imaginando, apareció la Policía Metropolitana. Unos diez efectivos que intentaban garantizar el operativo “saquémosle al pibe sus pocas pertenencias” y amenazaban con llevarse a la comisaría a los ciudadanos que se solidarizaban con él mientras mordían rabia. Empezaron los cánticos: “Sí se puede, sí se puede”, “Macri, basura, vos sos la dictadura” y otros menos amables.

Llegado este momento el escándalo ya adquiría una dimensión insospechada por estos tristes funcionarios y policías, tanto así que debieron desistir de llevarse el carrito y el exprimidor, pero no pudieron resistirse a la tentación de afanarle las naranjas, que se las llevaba un rubio funcionario en una bolsa de plástico.

Si echan gente a troche y moche y no dejan que se ganen la vida ni vendiendo jugo de naranja, entonces: ¿Qué quieren?, ¿matar de hambre a los más humildes.

Mirá el video.

https://www.facebook.com/hamartiarevista/videos/1159055584171093/

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