"Doctor, el Diario La Nación me encargó una nota sobre usted, la puedo hacer con o sin usted ¿qué prefiere?"

El juez Rozanski denunció presiones por parte de Clarín y La Nación para terminar con los jucios por delitos de lesa humanidad.

El mensaje mafioso de Romina Manguel

Texto: y
Fotografia: Ernesto González


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Si uno se propusiese encontrar referencias del Juez Carlos Rozanski (Presidente del TOF n° 1 de La Plata) y utilizara para ello el buscador por excelencia (Google) la primera respuesta del mismo sería una nota del diario La Nación titulada “Carlos Rozanski, el polémico juez acusado por sus propios empleados”. En la misma, publicada el 20 de noviembre de 2011, la periodista Romina Manguel se encargó de juntar todos los retazos posibles de verdad para construir el relato de un juez autoritario e insensible. Como no podía ser de otra manera, la periodista lo intentó vincular a lo “peor” de Cristina Kirchner aunque los fundamentos para sostener dichas conexiones no alcanzaban seriedad alguna. Pero lo que sorprende no es la obvia intención de este diario de desprestigiar a un magistrado que llevó adelante varias causas importantes contra el genocidio cívico-militar (apoyado por este diario). Lo que sorprende es que luego de casi 5 años siga siendo la nota más leída o, al menos, la que cumple con todos los requisitos para permanecer primera en las búsquedas. Si se tiene en cuenta que de 2011 para acá, Rozanski trabajó en cientos de documentos públicos, fue nombrado en miles de medios y estuvo en el ojo de la tormenta de varias noticias que estallaron en las redes. No hay que ser analista de sistemas para darse cuenta que el hecho de que una nota “vieja” que no representa ningún acontecimiento histórico de importancia ni ningún hecho destacado aparezca primera en los buscadores no responde ni a la casualidad ni a la aritmética pura. A menos que las notas de Romina Manguel representen un fenómeno similar a Yesterday de The Beatles o La Felicidad de Palito Ortega, para permanecer primeras durante 5 años en el ranking de todos los buscadores, deberíamos pensar que se trata de una operación. ¿Una operación de que tipo? Del peor de los tipos: de la que defiende negocios vinculados con la dictadura y sus responsbles. La pregunta es, por qué el Diario Clarín y el Diario La Nación están tan interesados en desprestigiar a un juez que se cargó al hombro causas muy importantes contra el terrorismo de estado. La respuesta, a esta altura, está más que clara. Basta con revisar la postura de esos diarios en épocas de dictadura y unir con flechas empresarios, genocidas y periodistas.

El juez Carlos Rozanski denunció hace días haber recibido fuertes presiones por parte de estos diarios. Es por eso que en el programa radial de la Revista Hamartia, No Nos Queda Otra, que se emite de lunes a viernes de 11 a 13hs por AM740, decidimos entrevistarlo y preguntárselo directamente a él.


Entrevista a Carlos Rozanski

Doctor, usted denunció en estos días que existen presiones para terminar con los juicios por delitos de lesa humanidad. Leímos estas declaraciones en el Destape web. Queríamos preguntarte, ¿cómo son esas presiones?

Son históricas, no son nuevas. El Diario La Nación fue denunciado penalmente por eso. Una de las presiones se produjo casi terminando uno de los juicios de lesa humanidad importantes con editoriales explícitos. No estamos hablando solamente de presiones ocultas sino de presiones que, muchas veces, son explícitas a través de editoriales que son la voz del diario. No es un periodista que se mandó solo sino el diario mismo. Por eso fue denunciado porque entendimos, con los jueces que integraban el tribunal, que no puede uno mantenerse al márgen de ese tipo de actitudes porque no es bueno para el proceso democrático…

Uno empieza a econtrar coincidencias discursivas importantes entre esas editoriales del Diario de La Nación que llaman a la reconciliación y que vuelven a hablar de una guerra… Encuentra una sintonía con este clima de época que se empieza a instalar en el que se legitima la posibilidad de que los represores vuelvan a mirar los juicios desde el sillón de su casa o que se equipare a los defensores de represores con sus víctimas…

Ésto es parte de una operación que empezó hace años. Concretamente intervino un político, Ricardo López Murphy, que se reunió con gente que ustedes mencionaron (Abogados por la Justicia y la Concordia). Se habló de que no era posible un indulto pero que había que ir por la domiciliaria. Fue toda una situación muy delicada porque terminó transformándose en una profecía autocumplida. Es decir, las presiones fueron tan grandes que cada uno va manejándolas como puede y realmente en el medio están nada menos que las víctimas, los testigos, que tienen que también, afrontar este tipo de situaciones en un ámbito que no es realmente adecuado. El Diario La Nación, incluso, había hecho otras operaciones de prensa anteriores. Que ya las conozco, las he vivido y las he padecido. Y también el Diario Clarín y hace no mucho en otro caso muy relevante (…) un caso de enorme trascendencia política en el cual, por ejemplo, me ubicaron a mí en un bar con un ex funcionario del gobierno anterior con el que nunca jamás me reuní (Julián Álvarez).

Lo inventaron…

Lo inventaron por completo. Entonces, cuando uno lee ese tipo de cosas… Yo estoy con nombre y apellido, dijeron dónde estaba ubicado el bar y con quién supuestamente me senté a conversar sobre ese caso. Es el caso Fariña. Realmente es muy triste porque saben que eso es falso y sin embargo se publica. El que lo publica también sabe que eso es falso. Lo inventa y lo publica. Ésta es la teoría del nazismo de Goebbels: “Calumnia que algo queda”. Porque evidentemente el lector desprevenido no tiene por qué pensar que esto es un invento absoluto del diario que lo está poniendo. Incluso al día siguiente vuelven a publicar donde me califican de ideólogo de Justicia Legítima, y un día después, me califican de la persona más lúcida de Justicia Legítima. Y yo no pertenezco a Justicia Legítima… Por ejemplo. Es fácil de averiguar, se pueden consultar los estatutos de la institución.

Bastaba con consultarle…

Es que no les interesa porque cuando la operación de prensa se realiza con un fin distinto, que no es el de informar una realidad sino informar lo que les interesa, deformando la realidad o, en este caso, peor, creándola. Es muy grave porque eso multiplicado termina incidiendo en la opinión pública porque yo no puedo ir a cada persona a decirle “no estuve sentado en ese lugar, jamás tomé un café con esa persona, no pertenezco a Justicia Legítima”, no puedo, son millones de habitantes…

Si uno pone tu nombre en Google, lo primero que aparece es una nota de La Nación que habla del “polémico juez”. No se trata solamente de un editorial sino lograr que cuando uno busca referencias sobre vos, con lo primero que se encuentre sea con esa estigmatización y no, por ejemplo, con tu currículum en derechos humanos…

Sí es de color. De color, porque empiezan diciendo que soy pelirrojo y yo no soy pelirrojo…

Hasta en eso mienten…

Hasta en eso. Lo que sí tienen razón es que soy petiso. Porque dicen que soy más petiso de lo que parezco. Pero hay un dato realmente interesante y que da escalofríos que es que si uno mira en esa nota quién la redactó, se va a dar cuenta que es la misma persona que estaba al lado de Jorge Lanata y Ernesto Tenenbaum el día que en su programa que mucha gente ve por televisión, dijeron que el gobierno estaba decidido a echarme y también inventaron que yo alquilaba un teatro a un familiar para los juicios de lesa humanidad. Esa persona es la que estaba relatando todos estos detalles falsos y es la misma persona, con nombre y apellido, que se llama Romina Manguel que es la que escribió la nota a la cual vos te referías, que es de cinco años atrás (que aparece primera en Google). Me llamó por teléfono y me dijo: “Doctor el Diario La Nación  me encargó una nota sobre usted, la puedo hacer con o sin usted ¿qué prefiere?”. Esto es textual, dicho por Romina Manguel. Yo preferí que la hiciera conmigo para tener la chance de poder decir algo, aclarar algo, para que sea menos dolorosa y menos mentirosa la nota. No sé sí logré mucho porque si me vio pelirrojo… Mucho no logré. Pero lo que estoy contando se ve de esa manera. No son llamados agradables… Que te digan “lo hago con usted o sin usted, qué prefiere”… Son mensajes mafiosos que se mantienen en el tiempo porque en el fondo lo que se hace es defender intereses económicos muy fuertes, muy concretos, que son lo de los medios masivos. Y que hay otras cosas atrás que tienen que ver con los juicios, con la gente imputada en esos juicios, por eso salen a defenderlos de forma explícita e implícita. Explícita, a través de un editorial e implícita por la irradiación de esos mensajes que se van llevando a toda la población que no puede discernir que es cierto y que es mentira. Siendo que es una nota de 5 años y yo he trabajado decenas o cientos o miles de eventos acá y en el extranjero sobre distintos temas pero aparece primero la nota que mencionás vos.

Justo al principio del programa nos hacíamos una pregunta, no sé si debiera preguntártelo a vos o si vos sos el indicado para contestarla. Pero aprovechando que estamos charlando con vos, te la tiro… ¿Qué pasó en estos meses, que Milagro Salas está presa y a Etchecolatz lo quieren mandar a la casa?

Yo no puedo ni voy a opinar sobre Etchecolatz, porque yo estoy excusado en la causa. Yo fui el que lo denuncié así que no puedo hablar sobre él. Lo menciono porque vos lo estás diciendo. Sí, creo que hay que estar muy atentos a los climas sociales y sobre todo a aquellas cosas que terminan implicando retrocesos  en extraordinarios avances sociales como los que hubo en Argentina por más de una década. Argentina logró no sólo una legislación extraordinaria en materia de Derechos Humanos sino que es el único país en el mundo que pudo llevar adelante juicios por este tema. Quedó escrito, demostrado. Es un fallo firme que hubo genocidio. Ésto fue puesto en el año 2006. Y también hubo que afrontar la desaparición de Jorge Julio López. Todo eso puso a prueba el sistema, los jueces, los secretarios y especialmente a las vícitmas y testigos que tenían que volver a esperar una vez más y pese a todo encontraron la energía y la postura de presentarse y contar lo que podían contar.

Percibir que puede haber retrocesos en ese aspecto, es muy triste y doloroso. A mí entender, esos retrocesos son algo momentáneo. Los avances sociales no admiten retrocesos demasiado grandes. Esos avances son de la sociedad completa, no de un gobierno y, por suerte, los hemos tenido también en la justicia.

Cuándo usted ve que torturadores, represores, van a parar a su casa y que las víctimas siguen desfilando por Tribunales, siendo que la dictadura terminó hace más de 30 años, imagino que habrá una mezcla de orgullo por un lado porque es uno de los pocos países donde avanzaron juicios a los represores pero también habrá algo de frustración… ¿Cómo es la emocionalidad de un juez como usted?

Son una mezcla de sensaciones. Porque por un lado, la sensación de hacer lo correcto que no sólo es, como muchos dicen, una obligación. Es una obligación pero uno lo ve de una manera y otro de otra. Hay un viejo chiste que le preguntan un abogado cuánto es dos más dos y responde, cuánto querés que sea. Hay una biblioteca de cada lado y cada uno agarra el libro que le conviene y le conviene en función de su ideología. No nos olvidemos que todo esto tiene un manejo claramente ideológico con un origen económico. Es decir, este es un proyecto económico que generó el terrorismo de estado como instrumento para llevarlo adelante y luego a través de los años se fue concretando durante décadas. Por eso hubo impunidad durante tanto tiempo. Cuando se modifica ese cuadro de impunidad porque se dan todas las condiciones sociales, ante los reclamos de los organismos de Derechos Humanos… Bueno ahí empieza el problema porque cada acción social genera una reacción, que son (como el término lo indica) los reaccionarios de turno. En un ámbito como puede ser la justicia que es una justicia claramente y tradicionalmente conservadora y reaccionaria, la cosa no es sencilla… Hay que remar contra la corriente y a pesar de eso se pudo remar contra lo corriente y esa es la parte llena del vaso y la parte vacía puede ser algún que otro retroceso pero que insisto, yo soy optimista con eso porque, no niego los retrocesos pero creo que si estudiamos y pensamos seriamente la razón de por qué se producen vamos a poder analizarlo adecuadamente. Si no hubiera habido una base social tan amplia y tan importante como la que hubo en Argentina no se hubiera logrado este avance que ningún otro país logró. En el mismo sentido digo que esa misma base social es la que no va a permitir retrocesos más grandes.

 

 

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