Matías Lammens, presidente de San Lorenzo

"Los clubes hoy no suplen al Estado,
pero tienen un rol y una responsabilidad
muy importante."

“No me gustan los gobiernos de los CEOs, ni esta despolitización del país”

Texto:
Fotografia: Gastón Vera


Con un estilo propio y comprometido, Matías Lammens nos recibió en su casa, en el Viejo Gasómetro del barrio de Boedo. Nos sorprendió verlo llegar por una de las entradas laterales del predio como uno más, a pata y sin custodia. En seguida nos empezó a contar cuál era su plan, donde iba a estar la cancha, cómo ese predio había sido recuperado por San Lorenzo y ahora tenía que convertirse en un puente con el barrio. La pasión y el entusiasmo de Matías no es para menos, recuperaron un club hundido y quebrado que hoy les permite soñar con un nuevo estadio financiado con fondos propios.

Matías Lammens es sin duda uno de los nuevos referentes de la Argentina y se sale de los cánones convencionales. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de la Habana (Cuba), se recibió de abogado en Buenos Aires y está casado con una investigadora del CONICET, Mariana Gené. Su mirada crítica a la gestión de Macri y a las políticas llevadas a cabo por el Pro en la Ciudad de Buenos Aires hace pensar en que Lammens no sólo mira adentro de su club. El modelo de gestión que se lleva adelante en San Lorenzo, con inclusión deportiva y desarrollo hacia la comunidad, es también un modelo para pensar la gestión pública.

dsc_8124web

¿Cómo llegaste a ser presidente de San Lorenzo?

Pierdo a mi viejo cuando tengo siete años, en el 87. Mi viejo siempre estuvo vinculado al club, los dirigentes inclusive los fueron a buscar cuando San Lorenzo se fue a la B y él dio una mano. Un psicólogo se haría un picnic. Cuando era chico me acuerdo que me gustaba la idea de ser presidente de San Lorenzo. Siempre estuve muy involucrado con el club, lo seguí muy de cerca, de chico jugué en el club… El club fue el lugar que me cobijó cuando no estaba mi viejo, fue mi segunda casa. Después tuve la suerte de ir al Nacional Buenos Aires y también me marcó mucho en cuanto a cómo pensar la cosa pública: cómo se cuida y se debe administrar lo público. En el 2012 conocí a Marcelo Tinelli a partir de un amigo del Nacional, Leandro Vital, que es el ahijado y el primo de Marcelo. Sin decirme que se trataba de Tinelli, mi amigo me decía: “Yo tengo a mi primo, lo tenés que conocer, es fanático de San Lorenzo”. ¡Un día fuimos a jugar al fútbol y el primo era Tinelli! Lo veía muy esporádicamente, en los cumpleaños de Leandro. Hasta que una vez en unas vacaciones en Uruguay lo fuimos a ver. Nos encontramos a las cuatro de la tarde y eran las nueve de la noche y seguíamos hablando de San Lorenzo. San Lorenzo estaba en una crisis profundísima, hecho pelota, es el año en que terminó jugando la promoción. Cuando termina la promoción se da la debacle del club, acefalía y demás, y me llama Marcelo: “¿Te animás a ser Presidente?”. Yo tenía 32 años.

Más allá de esa reunión mítica con Tinelli, ¿había un proyecto de gestión?

En las reuniones hablábamos de qué necesitaba San Lorenzo. Siempre fui muy hincha del club y viajaba al interior a seguirlo. La mayoría de los miembros de la Comisión Directiva son amigos míos que conocí en la cancha. Lo nuestro es un cuento de Soriano. Uno de los que está al frente de la Fundación de San Lorenzo es el que me llevaba a la cancha cuando se murió mi papá. Para mí San Lorenzo tiene mucha carga emocional. En el interior veía un montón de tipos sin ningún vínculo con el club. Con la idea de profundizar la federalización de San Lorenzo salimos con un micro al interior del país, el cuervo-móvil, e hicimos 15 mil socios. Hoy nuestro principal ingreso, el 42%, es la cuota social, duplicando el de la televisación. Sin los socios hoy sería imposible, este gimnasio costó 30 millones de pesos, todo genuino con superávit a partir sobre todo de la cuota social, sin ningún mecenas.

Está fuera de discusión que ganar campeonatos es importante para el hincha. Además de eso, ¿qué responsabilidad para vos tiene la gestión, sobre todo en lo que tiene que ver con el manejo de fondos?

Para mí una de las claves de nuestra gestión fue haber combinado amor, responsabilidad y cabeza. El amor es lo que te mueve acá, no hay otra cosa que haga que vos vengas acá y te pases diez o doce horas por día. Y después hubo una gran ingeniería financiera. Cuando subimos teníamos 234 millones de pesos; el activo corriente —o sea la plata que había en caja— eran 238 mil; y el pasivo corriente eran 160 millones. Había ocho jugadores. Caruso Lombardi nos decía que no podía armar un 11 contra 11 para entrenar. Esa era la situación. Lo primero que había que hacer era consolidar patrimonialmente al club y desendeudarlo. Sin eso no había fútbol, terminabas en la Ley de Entidades Deportivas, gerenciamiento, todo lo que no queríamos que pase. A la par de lo económico había que sanar una cuestión de identidad, futbolística, porque estábamos en descenso directo. Atacamos varios frentes a la vez. La clave del éxito es la recuperación económica, que permite que suceda todo lo demás.

dsc_8103ret

Hay distintos modelos de gestionar. Una mirada más privatista podría ser la de Boca. ¿Cuál es la mirada de ustedes?

Yo creo que el modelo de Macri en Boca es exitoso sólo desde lo deportivo. Lo dije muchas veces, si yo fuera hincha de Boca no me sentiría orgulloso. Me siento orgulloso de que San Lorenzo sea un club con el compromiso social que tiene, que tenga 5000 deportistas federados, que es protagonista del tejido social de la zona sur de la Ciudad. Cuando era adolescente San Lorenzo no salía campeón, estuvimos 21 años sin salir campeones, estuvimos 100 años sin ganar la Libertadores…, y acá estamos. Somos el tercer club con más hinchas del país. ¿Los éxitos deportivos son importantes? Sí, son muy importantes. Pero mucho más importante es todo lo otro. En el modelo de gestión, como en todo, hay una matriz ideológica. ¿Cuál es la vida de club de Boca hoy? Andá con tus amigos a comer un asado a Boca… Imaginate lo que significa un club para la gente que no tiene las mismas posibilidades que la clase media. El Padre Gustavo es un cura villero que dirige el club Madres del Pueblo, frente a nuestro estadio. Él siempre dice: “El problema de estos chicos es la esquina”. La esquina es cuando los chicos tienen tiempo libre y están boludeando, y a los 14 o 15 años aparece la cerveza y el paco. Cuando estás adentro de un club tenés una contención que te aleja de la esquina. Primero, porque construye vínculos; segundo, te da un espíritu de compañerismo que te hace preocuparte si ves al otro mal; tercero, la actividad física hace que inevitablemente si tomás paco es peor, la competencia en el buen sentido es buena, está bueno que los chicos esperen el sábado para jugar con el otro club. Los clubes hoy no suplen al Estado, pero tienen un rol y una responsabilidad muy importante.

La vuelta a Boedo es otro de los hitos de los hinchas de San Lorenzo. ¿Hoy en qué estado está la restitución de los predios?

Hay un acuerdo con Carrefour, el primer pago es de 110 millones de pesos y después son cuatro cuotas anuales de un millón de dólares. Nosotros ya pagamos 65 millones de pesos y estamos trabajando en el boleto de compra-venta para que salga lo antes posible. Eso nos va a posibilitar que Carrefour empiece a construir la tienda en la esquina; una vez que termina de construir la tienda nosotros arrancamos con la construcción del estadio. La vuelta a Boedo hay que pensarla estratégicamente como lo que significa para el barrio que San Lorenzo vuelva. Yo entiendo que hay algunos vecinos a los que les puede no gustar tener un estadio de fútbol, pero también los hinchas tenemos que ser inteligentes y tenemos que militar para transmitirles a los vecinos que San Lorenzo viene a mejorar el barrio. Va a haber una cancha donde cada 15 días se va a jugar al fútbol, sí, pero también va a haber un club donde todos los días tus hijos van a hacer deporte y los que no tengan posibilidad de pagar la cuota van a tener becas. Va a haber un club con movimiento permanente, cuando hoy la falta de iluminación es uno de los principales problemas del barrio. Nosotros demostramos que se puede hacer un club que tenga un fuerte desarrollo de lo social, exitoso en lo deportivo, con superávit para infraestructura, y que además pueda hacer que los socios vuelvan a sentir el club como propio, no solamente ir a la cancha.

¿Y las barras? Porque me imagino que otro de los miedos de algunos vecinos es el tema de la violencia.

Creo que la violencia es un fenómeno que hay que analizarlo en general, no nace de un repollo. La situación socioeconómica sin duda lleva a que haya más violencia, más robos, más inseguridad. No hay que mirar para otro lado: los dirigentes muchas veces son cómplices. El Estado tiene que actuar, es el que tiene que definir cómo es la política. Los dirigentes de fútbol caminamos sin custodia, sin seguridad. El que tiene que bajar la línea de cómo se va a enfrentar es el Estado. Uno como dirigente tiene que ser responsable y cuidar a sus socios. San Lorenzo es un lugar donde a la popular van chicos, mujeres y no pasa nada. En la Butteler la mayoría son pibes que son del barrio, que uno los conoce de ir a la cancha de toda la vida. En los últimos cuatro años que estamos nosotros el club no tuvo ningún episodio de violencia. Como cualquier problema: lo primero que tenés que hacer para solucionarlo es reconocerlo. La barra son 150 y los socios son 70 mil. Nosotros tenemos que hacer que esos 70 mil puedan ir tranquilos a la cancha. Mientras tanto, no tener connivencia con ellos ni alimentarlos.

dsc_8118ret

¿Qué representa Cuba para vos?

Siempre admiré mucho a Fidel, desde muy chico, porque para mí es uno de los tipos más lúcidos del siglo. Creo que fue uno de los personajes del siglo. No solamente por cómo se dio la Revolución sino por cómo se portó en el Período Especial, con la caída de la Unión Soviética, por cómo reconvirtió la economía de Cuba, cómo llevó una isla monocultivista a tener los índices que tiene reconocidos por UNICEF. Como todo proceso político, cuando hay una continuidad de tanto tiempo en los cargos y cuando se hacen tan personalistas se comenten errores inevitablemente. Pero para mí Cuba es un faro. Mucho de lo que soy se lo debo a haber estado ahí, a haber tenido la posibilidad de escuchar otra cosa a los 21 años.

¿Cuál es tu visión sobre la situación actual del país?

Veo que hay 0% de aumento para la UBA. Veo que por ejemplo en la mayoría de las Comunas de Rivadavia para el norte casi el 70% de los chicos va a colegios privados, porque no hay vacantes o porque la calidad de la educación pública es muy mala. Y estamos en la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país. Creo que hay muchas cosas para hacer. Nos ponemos contentos porque hay un Metrobús…, y coincido en que hay que trabajar mucho en el transporte porque un laburante que se pasa una hora u hora y media para ir a trabajar merece viajar bien, mejor y en menos tiempo. Sin dudas que el transporte es un tema clave, pero cuando uno piensa en Argentina de acá a 20 años la educación pública es un tema central y no veo que sea una cuestión de Estado. La educación pública es un igualador de oportunidades. Que todos tengan la misma posibilidad: el hijo de un tipo que no tiene un mango y el hijo de un rico. San Lorenzo no puede suplir al Estado lamentablemente, me encantaría que tenga un colegio gratis y que vengan diez mil alumnos por día, sería un sueño. Me queda poco como presidente del club, pero me gustaría que tuviera un colegio. La educación inicial también es un gran problema en la Ciudad de Buenos Aires, en los tres-cuatro años. Por un lado no hay vacantes y por el otro hicieron unos Centros de Primera Infancia que son como lockers de chicos. Ni siquiera dependen del Ministerio de Educación, sino de Desarrollo Social. Dejás a tu hijo en un lugar que no hay ningún tipo de pedagogía.

Vos mismo dijiste que te queda poco en la Presidencia. ¿Estás pensando en la reeleción? ¿O estás enfocando tu mirada sobre la Ciudad?

Con San Lorenzo todavía no decidimos qué vamos a hacer. Es bueno siempre que haya un recambio. Lo que me asusta, y lo digo como autocrítica, es no tener preparada gente para el recambio. Ahí fallamos, que nos digan “no te vayas” no habla bien de nosotros. Estamos haciendo un cambio de estatuto que queremos implementar nosotros para que no haya más reelección indefinida, que sean dos mandatos de cuatro años (ahora los mandatos son de tres años).

¿Qué apreciación hacés de las medidas del actual gobierno?

Tengo preocupación. Las primeras medidas que se tomaron fueron equivocadas, hasta lo reconoció gente del gobierno respecto a los aumentos de tarifas. Gente que tiene un trabajo en blanco y tenía un buen sueldo ya no llega a fin de mes. Me parece que eso genera un descontento importante. Si bien es cierto que había algunas cuestiones macroeconómicas para sincerar, había que hacerlo con tacto. En el medio de los números y las medidas hay gente, y la gente sufre. A veces hay que analizar el impacto antes de tomar una medida. A mí en general no me gustan los gobiernos de los CEOs, ni esta despolitización del país. Creo en la política como una herramienta de cambio. No le creo a la desideologización. La ideología es cuánto se asigna de presupuesto a educación, cuánto a salud, a ciencia, qué pasa con los becarios del CONICET, todo eso es ideología.

dsc_8107ret

¿Qué pasa con la AFA?

Esa pregunta es más difícil que la de la barra [Risas]. Yo tuve una intervención de cinco meses en la AFA como tesorero que creo que fue buena, que fue reconocida por muchos dirigentes, pero toqué muchos intereses. Por ejemplo, la empresa de seguridad de Ezeiza pagaba a la AFA un millón y medio de pesos por mes. La recotizamos con empresas importantes y terminamos contratando a otra empresa, con igual cantidad de horas y de hombres, por un millón de pesos. O sea 500 mil pesos de diferencia por mes, son seis millones de pesos por año, que es el presupuesto de la D de todo el año. Los seguros del espectador eran un millón trescientos mil pesos por mes; los recotizamos en trescientos setenta mil pesos. Hay muchos enemigos que estoy orgulloso de habérmelos ganado. En diciembre se perdió una oportunidad, porque más allá del nombre Tinelli o no Tinelli lo que estaba en pugna era la vieja AFA con el grondonismo y todo lo que representaba versus alguien que venía a hacer algo distinto. Yo creo en ese proyecto y creo que había gente valiosa. Yo creo que Rodolfo D’Onofrio y Hernán Lewin de Temperley son dos tipos valiosos. Había dos espacios representados y se perdió una oportunidad. En estos seis meses hay una anarquía tremenda, ni nosotros mismos sabemos lo que va a pasar.

¿Y la Súper Liga?

Más que la Súper Liga sí o no, la discusión de fondo era cómo romper con el status quo de la AFA que era un sistema perverso formado por un tipo que después lo replicó en FIFA para que nada cambie. Era tener los votos cooptados, clientelismo, llevaba a los dirigentes a los Mundiales, con las mujeres, con la plata de la AFA, los favores y las prebendas. En cuanto a la Súper Liga hay un gran error de comunicación. El primer error de comunicación es que apareciéramos los grandes clubes como los impulsores, porque el interlocutor tenía que ser el de Temperley porque es una mejora sustancial para todos los clubes de verdad. Lo que a los socios de los clubes los tiene que dejar tranquilos, es que lo de las Sociedades Anónimas no va, San Lorenzo fue el primer club que en una Asamblea dijo que no se iba a convertir en una S.A. Y en segundo lugar va a haber controles sobre lo que los clubes pueden gastar. Argentinos Juniors debe 100 millones de pesos; hay clubes que le deben tres o cuatro meses a los empleados. Hay una situación de injusticia manifiesta en el fútbol argentino. Rafaela, que estaba al día y la AFA le debía a Rafaela, peleaba el descenso contra Argentinos Juniors que le debía 100 palos a la AFA. La Liga va a permitir tener reglas claras. En alguna medida también es una discusión que creo que es falaz, porque la gran diferencia que tenemos los grandes con los clubes chicos es la cantidad de socios, no la tele.

  • Facebook
  • Google Plus