Entrevista a Fernando Salem

La asombrosa excursión de Zamba al Neoliberalismo

El niño que cambió la historia

Texto:
Fotografia: Paula Lobariñas


Fernando Salem nos recibe puntual en la entrada del MALBA, donde cada sábado desde hace siete meses y hasta fines de mayo, exhibe su ópera prima “Como funcionan casi todas las cosas”. Es dueño de una humildad que no revela que estamos frente al guionista y director de una de las tiras animadas más importantes de la Argentina: La asombrosa excursión de Zamba. Vestido de forma casual y con una sonrisa iluminándole permanentemente el rostro, Fernando Salem nos regala un ratito para charlar con el padre de un pequeño, el que rompió la barrera que separaba a los chicos de su propio pasado.

¿Cómo llegaste a Zamba?

La idea de Zamba se dio justo en un momento en el que yo recién empezaba a dirigir en la productora “El perro en la luna” y se estaba necesitando contar la Revolución de Mayo a los chicos. Yo venía con varios proyectos, de viajar por el interior a muchas escuelas, para que los nenes contaran cómo era su escuela. Estuve en San Juan, San Luis, Rosario, Córdoba; grabando documentalitos con chicos. Ibamos a sus casas, para Paka Paka y contábamos cómo era el día de ese nene. Era una especie de autorretrato en un día. Todas esas horas de chicos y de preguntarme sobre la infancia y de sus representaciones me terminaron sirviendo. Veías a esos pibes en una escuela hogar, haciendo competencias de cuántas moscas comía cada uno, durmiendo con el profesor unos y las nenas con la maestra. Esa representación de la infancia, de mocos pegados, de salvajismo (porque se muerden, se pegan, son como cachorros de humano), estaba tan disociada de Disney… Gracias a toda esa experiencia aparece la idea de hacer un personaje que viaje en el tiempo. Que un poco sale de Sebastián Mignona, de Nicolás Dardano y yo. Y entre los tres, Seba con la dirección general, yo en la dirección, dibujo y guión y Nico en la dirección de arte terminamos como armando un triángulo de Zamba.

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

¿Cómo fue la elección de Zamba como el personaje de la tira?

Siempre decimos que buscábamos una especie de niño-Nación. Hoy estaba con mi sobrino y hablábamos de “Dragon Ball-Z”. Yo no lo vi mucho, pero él me decía que los personajes tienen niveles y me contaba los nombres de cada nivel en japonés y la pregunta era por qué los pibes se pueden acordar de los pókemon y sus relaciones en japonés, por qué lo asimilan con tanto entusiasmo, y no se pueden identificar con una representación de ellos mismos. Porque la capacidad de recordar está. Ahora, ¿por qué no recuerdan la Primera Junta y se acuerdan de los pókemon? El desafío era que los chicos se pudiesen identificar con alguien que era como ellos y alejar esa representación de la idea tradicional de la infancia naïve que subestima, que atonta, que te trata como consumidor, como un salame. A mí no me gusta que me subestimen y creo que a nadie le gusta que lo traten como a un tonto. Cuando sos chico si te hablan mucho como si fueses un tonto, terminas creyendo que es un poco así. Entonces hicimos lo mismo que cuando grabábamos documentales y bajábamos la cámara para ver a los chicos no desde arriba sino a la altura de los ojos. No somos adultos contándoles la historia, sino que tratamos de hacerlo como a ellos les coparía transitarla. Y eso nos llevó a terminar desacartonando a los próceres, bajándolos del pedestal, faltándoles de alguna forma el respeto. Hacerlos entrar en contradicción, porque como yo no soy un crack en historia –pasé por la primaria sin saber por qué San Martín había cruzado los Andes, y creo que por la secundaria también– pude trabajar con gente del CONICET como Gaby Di Meglio que me contaba la historia como si fuese un tío, como si yo fuese un nene. Y esa mirada ingenua mía, ayudaba a que yo pudiera hablar como Zamba cuando escribía.

¿Cómo es hablarles a los chicos de historia sin que, como dice Zamba, se aburran?

Y, se lo tenés que contar como es. Es una historia, es su historia también, la de su origen. Es como que te cuenten quién era tu bisabuelo, o tu abuelo. Pero si te lo muestran de una forma desangelada, desapasionada, creo que no vas a engancharlo. Hay formas de narrar. Siempre cuento que, de tercer grado, me acuerdo de los inundados de Formosa porque en ese momento un profe nos hizo escuchar “Apurate José” de Teresa Parodi, con lágrimas en los ojos. Nos hizo escuchar toda la letra y entenderla, en una clase. Y nos habló de que había gente que estaba perdiendo todas sus cosas y al otro día nosotros llevamos un montón para donarles. Si en vez de eso, nos hubiese dictado una nota para el cuaderno del tipo: “Señores padres: mañana traigan ropa para los inundados”, yo nunca me iba a acordar. Esa forma de narración, que es de datos más un alma, hace que tengas una historia. Lo que nosotros hicimos fue agregarle un alma a lo que son datos duros, fechas, nombres, apellidos. Nos inspiramos mucho en lo que los chicos consumen, sólo que persiguiendo un buen fin. Usamos las herramientas narrativas, a los profesionales que narran –porque son los mismos, para Discovery Kids o Disney– les contamos que eso era un proyecto diferente y todos esos tipos usaron el talento que conocen por estar en primera línea, para contarles la historia de su propio pueblo a los pibes de las futuras generaciones.

¿Cómo se elegían los temas para cada capítulo?

Hubo dos etapas. La primera que fue la de la Revolución de Mayo, San Martín, Belgrano. Era un poco más incuestionable, porque son próceres. Después llega un momento en el que nos metimos en el siglo XX. Hablamos de la Casa Rosada, dictaduras, Malvinas, y ya sobre esos temas no hay tanto consenso. Ahí es cuando apareció lo que algunos llamaron ideología. Pero es lo mismo que el capítulo de Belgrano, sólo que hay ciertas cuestiones que no sedimentaron o no se cuestionan lo suficiente; entonces fueron un poco más volátiles para la opinión pública. Meternos con el siglo XX fue un temón, porque hubo representaciones de la muerte en Malvinas, teníamos que usar palabras difíciles, había que hablar de guerrilleros, de intelectuales, de cosas que no estaban tan consensuadas. Por otro lado, Zamba no tiene sólo la parte histórica sino que habla también de dinosaurios, del cuerpo humano, de música, que por ahí no son cuestiones tan ásperas como el siglo XX. Al principio el rumbo en general lo fue marcando la productora, Sebastián Mignona y Vero Fiorito. Pero después, en general, la elección de temas la hacía el Ministerio de Educación.

Tenés una relación especial con los personajes femeninos y hay uno que introduce esa temática desde el primer capítulo: Niña.

Sabíamos que no podíamos contar la historia sólo con un personaje masculino. Niña era ideal, porque si bien Zamba representa un conjunto de valores y de alguna manera al chico argentino desde su color de piel, el despeinado, el guardapolvo blanco, el diente partido y ese aspecto como endemoniado que tiene; lo mismo pasaba también con niña. En este caso fue un personaje necesario, una hija de esclavos que aparece en la Revolución de Mayo, que nos gustaba que fuese una chica aguerrida, de color, que luchaba por la libertad y que era hasta más valiente que Zamba en algunos momentos. Que representara esta cosa de estar enamorada, pero de Belgrano. Porque según nos contaba Gaby, él tenía mucha facha y las minas se morían por él. Niña fue una manera de ayudarnos a contar esas cosas. Y te diría que, de alguna forma, niña es Zamba hecho mujer pero mucho más aplomado, mucho más consciente, porque también es la representación de lo que son las chicas a esa edad. Las pibas son más inteligentes a los siete años, son más avivadas que los pibes; entonces tratamos de representar eso que pasa en el colegio.

¿Esperaban alcanzar la repercusión que obtuvo Zamba?

Yo quería que así fuese. Por la forma en que está escrito, Zamba fue pensado para que trascienda una gestión, otra gestión y los años. No se vocea, tratamos de no mezclar modismos o formas de hablar actuales, y lo hicimos siempre pensando en que fuera como Patoruzú, Mafalda, o Hijitus. Teníamos esa ambición. No sabíamos qué iba a pasar pero jugábamos nuestro sueño de que el proyecto trascendiera y después nos empezamos a encontrar con que lo hacía. Hay pibes que se enamoraron de Zamba, que gritan en los recreos “Seamos libres, que lo demás no importa nada” o “A la carga mis valientes”, que te mandan las invitaciones de su cumple con Juana Azurduy, que piensan que los que están en los billetes son los personajes de Zamba y conocen los dramas de esos tipos, las cosas por las que lucharon, sus valores. Yo no lo puedo creer. Te conmueve, porque te hace volver a la responsabilidad original con la que encaraste el proyecto. Cuando te vuelve el pibe repitiendo lo que vos escribiste, más vale que hayas sido muy consciente de lo que estabas haciendo. Y, honestamente, lo fuimos, todo el tiempo; de cada palabra, cada forma. No subestimar, tratar a los pibes como sujetos de derecho, pensar que le estábamos hablando al presidente del día de mañana. Es una gran responsabilidad hacer contenidos para chicos y hay un montón de gente que se lo toma así nomas. Todos los que hicimos Zamba lo hicimos convencidos de que hacíamos algo en pos del país y su futuro.

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

Hernán Lombardi opinó que Zamba mete a los chicos en política. ¿Te parece que es un tema que les debería estar vedado?

Yo entiendo que Lombardi haya dicho eso. Si la clase política cree que la política es sucia, o que es algo que los chicos no deberían ver; entonces hay algo raro. ¿Cuál es el problema de que lo vean? ¿Qué estás haciendo que no debería ser visto por un chico? Ahí pondría la pregunta. Si no estás haciendo nada malo, si estás dirigiendo el destino de un montón de gente y querés que a esa gente le vaya bien, no hay nada que no puedas mostrar. Yo quiero que la clase política sea tan transparente que vos puedas sentar a un chico a ver lo que está haciendo un político durante todo un día y en ningún momento nada le llame la atención. La idea de Zamba fue que los chicos entendiesen que estamos donde estamos porque somos consecuencia de un proceso histórico. Y si vos entendés la historia así, te da otra perspectiva, que te permite empezar a ver los ciclos, como el que estamos viviendo ahora. Porque es como un barco, si vos te tiras mucho para la izquierda, se va mucho para la derecha. Y entendés que es todo un proceso, en el que también juegan los intereses de afuera. Lo bueno de Zamba es que intenta ubicar a los chicos en la línea histórica de donde están y por qué. Se empiezan a reconocer como hijos de un proceso y ver que son ellos los que tienen que construir el futuro. Ellos son los que tienen que decir: “Ninguna nación, imperio ni rey nos tiene que decir qué hacer ni pensar”, como decía San Martin. Si lográs que la próxima generación, sea del Pro o del Frente Para la Victoria –si es que siguen existiendo esas formas de representación– sepa que tenemos que ser libres, después que hagan lo que quieran. La política no es nada sucio. Yo no dejaría a mi hijo ver porno, pero ver las sesiones del Congreso no me parece mal. 

Zamba no estaba pensado como material didáctico pero está siendo usado como tal, ¿qué opinión te merece eso?

Zamba necesita de una guía. Una de las críticas que se le hace es que no profundiza demasiado en los temas. Eso es porque Zamba es un disparador y necesita que un docente conduzca y aporte guías de estudio como para seguir los temas. Vos no podés pretender ver un capítulo de un dibujito animado y escribir una prueba sobre la Revolución de Mayo. Zamba es un disparador que te permite acercar a los chicos a ciertas unidades temáticas sin que generen un rechazo y que lo asocien con algo que no es pesado ni aburrido, que lo entiendan de forma infográfica. De repente tenés 30 forajidos que vienen del recreo de jugar a la pelota y no quieren escuchar nada. Entonces les ponés un capítulo de Zamba y, una vez que entendieron que está bueno y los roles de cada personaje, puedes ahondar. Tratado así, es un buen recurso por el que muchos docentes nos agradecen.

Participaste en el armado del parque temático de Zamba en Tecnópolis, ¿cómo fue esa experiencia?

El lugar, cuando llegamos, era un baldío. Cuando nos propusieron hacer un parque de Zamba, y pese a que nunca habíamos hecho algo parecido, con Seba y con Nico nos miramos, nos entusiasmamos y nos propusimos hacer algo bueno. El parque temático se hizo con la misma lógica de Zamba, lo pensamos como si fuese un recorrido. Lidiamos con un montón de limitaciones. No teníamos mucha guita para hacerlo y teníamos sólo 90 días para terminarlo, por lo que era casi demente. El día en que lo abrimos vimos que todos los pibes entraron desesperados por verlo. Eran como miles de Zambitas corriendo como locos, trepándose, tocando a San Martín. Los pibes no mienten y si les gusta algo van hacia allá. Es un sueño verlos reconocerse a sí mismos en esto, en alguien que no tiene superpoderes, que no está tratando de venderles nada, en alguien que es como ellos y que vive su propia historia como ellos. Entonces, ver que los pibes entraban corriendo al parque y se sacaban fotos con los personajes, es un sueño.

Con respecto a la estatua de Tecnópolis, Lombardi dijo que Zamba estaba podrido por dentro. ¿Te parece que hablaba de la estatua o representaba su opinión sobre la tira?

Yo no puedo polemizar con Lombardi porque no soy quién. Soy simplemente un guionista y director de un dibujito animado. El tipo tiene sus responsabilidades y sabrá lo que dice y por qué. De cualquier forma, es desafortunada la frase. Lo más desafortunado, tal vez, es que se haya filtrado la foto. Yo creo que están en todo su derecho de sacarla, tiene razón en cuanto a que era una muestra temporaria. Lo feo es que se quiera reemplazar a Zamba por otra cosa y no adaptarlo y proponer que siga. Si la voluntad era mantener la estatua, siempre podés reemplazar las partes podridas. Sé que para sacarlo deben haber tenido que hacer mucha fuerza porque estaba muy bien amurado. Lamentablemente se les filtró esa foto y no está bueno que los chicos vean al pibe que los representó durante mucho tiempo hecho bolsa. Lo mejor hubiese sido que lo sacasen y se llevasen la estatua a Clorinda o cualquier otro lado y en el parque exhibiesen lo que ellos considerasen mejor. Sé que se está hablando para que Zamba siga, por lo que no es todo tan bajón. Habrá que ver cómo sigue y de qué forma. Yo creo que siendo gobierno, si vos tenés un capital intelectual tan grande como Zamba, lo mejor que podés hacer es aprovecharlo. Porque no podemos seguir tirando todo abajo para hacer cosas nuevas. Si no te representa como gestión en este momento el capítulo sobre Sarmiento, se puede hacer un capítulo sobre otras cosas y se discutirá al momento de plasmar los contenidos. Nosotros teníamos debates muy acalorados sobre cómo encarar cada tema y cada personaje. Hubo críticas que se le hicieron a Facundo o a Rosas que tampoco le gustaron mucho a la gestión anterior. Yo creo que lo importante es cuestionar y nunca hubo ninguna gran bajada de línea. Si sigue Zamba, esperamos se pueda trabajar de la misma forma.

La vendedora de enciclopedias que sale a buscar su destino en “Cómo funcionan casi todas las cosas”, ¿tiene un poco que ver con Zamba que sale a buscar su pasado?

Sí, porque creo que tiene que ver con la identidad. Así como Celina, que viaja al pueblo de al lado para buscar a su mamá, para saber quién es y por qué la abandonó; Zamba viaja al pasado para descubrir quién es. Yo creo que los argentinos tenemos que saber quiénes somos. Porque no somos franceses ni europeos, y porque basta cruzar la General Paz para darte cuenta que Argentina no es Buenos Aires. Hay que correr ese eje y entender cómo somos los argentinos, en lugar de pretender ser otra cosa, mirar un poco hacia adentro en función de hermanarnos con la imagen de lo que somos, con nuestra identidad. Mientras sigamos peleándonos entre nosotros, vamos a seguir repitiendo el mismo discurso de hace 200 años. En algún momento consensuaremos quiénes somos, entenderemos para dónde tenemos que ir y ojalá que vayamos todos juntos por el mismo camino. Pero volviendo a la pregunta creo que sí, que es una búsqueda de identidad y que como toda búsqueda identitaria es traumática. De hecho, este momento de la tira es bastante traumático, pero esperamos que finalmente podamos seguir siendo Zamba.

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

Entrevista a Fernando Salem para Hamartia. Guionista de Zamba. MALBA, 07 de Mayo 2016

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