"La chinagüeña o el rancho de las mutaciones" de Julio Cardoso

Ojo de Agua, el pueblo de origen de estas tres mujeres, parece fantástico y extraordinario a su vez que podría ser cualquier pueblo, por lo que apela a nuestra imaginación al mismo tiempo que alude a nuestros referentes.

Un recorrido de contrastes

Texto:


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LA CHINAGUEÑA O EL RANCHO DE LAS MUTACIONES de Julio Cardoso

La obra es un monólogo que gira en torno a un acontecimiento que une las vidas de tres mujeres en un pequeño pueblo del interior. La dramaturgia de Julio Cardoso (quien también dirige la obra) utiliza el pueblo de Ojo de Agua de Santiago del Estero como marco para encuadrar el universo que habitan sus personajes. El texto conjuga la extrañeza que nos provoca a los seres citadinos el universo bucólico, con la familiaridad que despiertan estas tres mujeres arquetípicas de la vida pueblerina. Es así como La Chinagueña escoge empezar por mostrar lo familiar para luego ir develando singularidades que marcan los devenires del relato. Esto también ocurre con el tono de la puesta, que va pasando de lo claro a lo oscuro a medida que la historia que atraviesa a estas tres mujeres se devela en toda su humanidad. Entonces, lo que al principio podía parecer una máscara farsesca se convierte en el rictus de una cara ajada. Hay que entregarse al viaje que propone el montaje para ver las mutaciones que irá generando.
La historia se va descomponiendo a la vez que el tono muta de comedia jovial y jocosa a un testimonio en primera persona mucho más crudo y directo. Uno de los principales méritos de la obra es su capacidad de mutación, ya que haciendo un trayecto compacto y directo a través de una historia sencilla pero efectiva, logra utilizar diferentes matices en el tono y mirada con la que va presentando los acontecimientos. El espectáculo logra pasar de una cosa a otra de manera ágil y a veces hasta inesperada pero siempre en función de los matices que se va proponiendo. Este recorrido de contrastes genera un ambiente escénico que toma la sala y resulta provechoso para enmarcar los acontecimientos de su relato.
Este mérito no sería posible sin la plasticidad y precisión de Mariela Acosta, quien -a fuerza de presencia escénica, una depurada técnica de caracterización y la frontalidad magnética con la que afronta al público- se gana el silencio, atención y risas de sus espectadores. En esta obra la actriz no sólo debe hacer el recorrido emocional que la historia pide, sino que también debe ser la que la va presentando… mientras interpreta a tres personajes diferentes. Acosta es una pieza fundamental para ensamblar y llevar a escena la propuesta dramatúrgica de Cardoso. Esta obra no sería la misma con tres actrices, el formato de monólogo le viene bien en tanto vemos diferentes perspectivas de un mismo paisaje encarnadas desde un mismo cuerpo. La simultaneidad de las tres mujeres y sus historias en una sola actriz y un escenario genera que siempre haya un lado oscuro que no vemos por completo, la otra parte está siempre por ser contada. Este procedimiento obliga al público a ir resignificando lo previo y relacionándolo con lo que viene.
La dirección se acopla y sabe encausar el trabajo de su actriz, dejándola ser el núcleo de la obra y dotándola apenas de los elementos fundamentales para dar significado a las acciones que irá desarrollando. La distribución del espacio le permite a Acosta ir y venir, sin obstáculos de por medio, a los diferentes personajes y hacia los diversos momentos del relato al que debe dar cuerpo. La escenografía e iluminación están enfocadas en función de las acciones de la actriz, dándoles cuerpo y ayudando a componer e instaurar escénicamente ciertos momentos bien específicos y esenciales de la obra.
La Chinagueña es un espectáculo que va abriéndose de a poco, mutando de tonalidades y manteniendo al público interesado en todo momento. Desde su hilarante ataque, pasando por sus momentos más oscuros y densos, y hasta su último guiño agridulce nos propone un recorrido lleno de contrastes. Ojo de Agua, el pueblo de origen de estas tres mujeres, parece fantástico y extraordinario a su vez que podría ser cualquier pueblo, por lo que apela a nuestra imaginación al mismo tiempo que alude a nuestros referentes. Mediante estos dos procedimientos: mantener la atención mediante el contraste y generar empatía desde el imaginario, la obra deviene en una experiencia entretenida y amable para cualquier público.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia: Julio Cardoso
Actúan: Mariela Acosta
Pelucas: María José Crivella
Diseño de vestuario: Daniela Taiana
Diseño de escenografía: Daniela Taiana
Diseño de luces: Adrián Cintioli
Realización de escenografia: María José Crivella
Realización de vestuario: Javier Laureiro
Música: Mariano Rodriguez
Fotografía: Carlos Goldenberg
Entrenamiento corporal: Cecilia Hopkins
Asistencia técnica: Michelle Saffores
Asistencia de dirección: Michelle Saffores
Prensa: Tehagolaprensa
Puesta en escena: Julio Cardoso
Dirección: Julio Cardoso

INFORMACIÓN
LA GLORIA. ESPACIO TEATRAL

Yatay 890 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 3527-4420
Web: http://www.lagloriateatral.com/
Entrada: $ 120,00 / $ 90,00 – Viernes – 21:00 hs – Hasta el 28/10/2016

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