La lucha de las Madres protectoras

“Nuestro esfuerzo es hacer que nuestrxs hijxs sean escuchadxs, de hacer respetar sus derechos y luchar contra la impunidad del poder judicial”.

El grito fuerte y claro: A.S.I NO

Texto:
Fotografia: mendozapost.com


Escribe Talita de Lázzari

Ante el cóctel explosivo que combina: el estancamiento de las políticas de acompañamiento a mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género, la falta de programas específicos de protección a víctimas de Abuso Sexual Infantil, y el sinuoso camino para acceder a la justicia, por mencionar algunas cuestiones, un grupo de mujeres –madres protectoras de la infancia- hablan fuerte y claro, desanudan la garganta, largan fuerza con su historia y conectan su potencia una-con la otra.

Su carne está atravesada, pero no se trata de lamerse para curarse las heridas, sino de cuidarse como manada: “Nuestro esfuerzo es hacer que nuestrxs hijxs sean escuchadxs, de hacer respetar sus derechos y luchar contra la impunidad del poder judicial”. Julieta, es parte de una red de profesionales que deciden visibilizar el Abuso Sexual Infantil como un flagelo -dentro del entramado perverso y machista- que ataca a niñxs.

Podrían llamarse como vos, o como yo. No son ni una, ni dos. Paola, Laura, Juana, Tamara o Maura, tienen apellido, pero tienen ganas de preservar su identidad, la de ellas y la de lxs niñxs. Sin embargo, no se callaron, ni lo piensan hacer, cada vez son más. Hablando se enteraron que había otra madre en la escuela, y que a una compañera, y a la hermana, y a la hija de otra, les había pasado lo mismo. “Esta sonoridad que generamos tiene que ver con que nos encontramos con una justicia que busca desalentar denuncias” explica Juana.

La justicia las trata como locas, descuidadas, culpables y merecedoras de lo que les pasó a sus niñxs. Si los abusos sexuales salieron debajo de la alfombra, tiene que ver con el testimonio de ellxs y de sus madres, eso es un paso adelante, ya que desde que Mauricio Macri asumió el gobierno, se desmantelaron programas y no se generaron ni fortalecieron los recursos existentes. No es casual. Estamos asistiendo a un gran retroceso, cada vez es más difícil denunciar, y más aún visibilizar el entramado de la red de protección que defiende abusadores.

Ante esto no podemos seguir teniendo paciencia, pero tampoco podemos seguir reproduciendo la historia que indica que las mujeres se han limitado a colaborar en luchas. Podríamos empezar entonces, a nombrar a las madres protectoras por los derechos de la infancia como luchadoras en situaciones concretas y contemporáneas contra el Abuso Sexual Infantil.

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