La propaganda del imperio

Esto complica a Boudou repitió Clarín hasta el hartazgo

Bernays y el globo amarillo

Texto:
Fotografia: www.europress.es


Escribe Juan Carlos Romero López

El padre de la propaganda contemporánea se llama Edward Bernys. Nació en los Estados Unidos y trabajó para el gobierno del presidente Wilson dentro del Comité de Información Pública ingresando al mismo en 1917, el mismo año de la Revolución Bolchevique. Este organismo buscaba conseguir la aprobación de la opinión pública norteamericana para que Estados Unidos entrase en la I Guerra Mundial bajo la excusa de llevar la democracia a toda Europa.

Encontraron la excusa perfecta que luego reiterarían con Pearl Harbour para entrar a la Segunda Guerra Mundial y el autoatentado a las Torres Gemelas para intervenir en el Golfo Pérsico y Afganistán. En ese caso, el hundimiento del buque británico Lusitania (en el que se encontraban 128 estadounidenses entre los cerca de 1200 fallecidos) y la indignación popular que se fue generando para que semejante crimen no quedara impune.

Así lo explica el propio Bernays

Dentro de la actual organización social es indispensable la aprobación del público para acometer cualquier proyecto de gran envergadura. De ahí que cualquier movimiento loable puede irse al demonio a no ser que consiga causar una buena impresión en la opinión pública.

La cruzada contra “la morsa” Anibal Fernandez no fue en nada distinto de eso.

No tiene la más mínima relevancia el hecho que Aníbal fuera responsable o no de lo que se lo acusaba, del mismo modo que poco importó si al Lusitania lo hundieron los servicios Británicos o fue la CIA la que derribó las Torres Gemelas o si fueron los japoneses o no, los que decidieron per se atacar Pearl Harbour. Lo que de verdad importa es lo que logremos hacer creer a la opinión pública.

De esto Bernays sabía mucho y sus discipulos hoy día, han perfeccionado sus estrategias.

Bernays y Magnetto

Según Bernays: La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importantes en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar.

Y  lo completa explicando cómo el ciudadano “delega” en la propaganda parte de su “sentido común”: En teoría, cada ciudadano dilucida sobre los asuntos públicos y las cuestiones de índole privada. En la práctica, si todos los hombres tuvieran que estudiar por sí mismos los abstrusos datos económicos, políticos y éticos que cada cuestión implica, les resultaría imposible llegar cualquier conclusión sobre algo. Hemos consentido dejar que un gobierno invisible filtre los datos y destaque los asuntos más relevantes, de modo que nuestro ámbito de decisión se reduzca unas a proporciones  más realistas.

La estrategia de Bernays en acción:

«Ciertos estímulos repetidos con frecuencia pueden crear un hábito o la mera reiteración de una idea puede crear una convicción». 

Esto complica a Boudou repitió Clarín hasta el hartazgo, hasta que masas anómicas, impersonales y clonadas se convencieron de que algo malo había con el vicepresidente de la Nación. Previo a eso Clarín detectó la falsa idea fuerza :”todos los políticos roban” para realimentar y direccionar la condena y destrucción de imágen hacia quién les había arruinado un gran negociado.

De más está reiterar que NADA importa si el vicepresidente Boudou estaba o no involucrado en lo que se sugería

 

 

 

 

 

 

  • Facebook
  • Google Plus