Las metáforas bélicas en Freud y Lacan

A diario nos comunicamos utilizando metáforas que en general son fácil y rápidamente comprendidas, y muy pocas veces nos detenemos a pensar en la elección de las mismas, y en la repercusión que su utilización puede tener sobre nuestra visión del mundo y la consecuente interacción con él.

Clausewitz para psicoanalistas

Texto:
Ilustración: Sol Re


A diario nos comunicamos utilizando metáforas que en general son fácil y rápidamente comprendidas, y muy pocas veces nos detenemos a pensar en la elección de las mismas, y en la repercusión que su utilización puede tener sobre nuestra visión del mundo y la consecuente interacción con él.

En éste artículo, el Lic. Federico Di Paolo nos invita a reflexionar sobre el modo en que las fuerzas psíquicas en juego en nuestra vida interior son comprendidas por los psicoanalistas, como maniobras realizadas en conflictos armados, en los que la política (efecto de la palabra en la Polis) nunca está ausente, y que se pueden ver reflejadas en los acontecimientos sociales en mayor escala.

Escribe: Federico Di Paolo

Las metáforas bélicas abundan en la teoría psicoanalítica, ya desde sus comienzos, cuando Freud utilizó conceptos e imágenes muy habituales en su época, para ilustrar y referirse a las novedades que planteaba en sus escritos. Una y otra vez, retornó el padre del psicoanálisis a explicar el psiquismo con terminología militar, de tal modo que, aún hoy, se lo sigue pensando valiéndose de esos mismos conceptos con tal naturalidad que ha dejado de llamar la atención.

Tomemos, por un primér y claro ejemplo, el concepto de ¨Defensa¨, que Freud utilizara en sus escritos tempranos de psicoanálisis. Cuando se lo compara con la idea que Clausewitz tiene de Defensa, se hallan grandes similitudes. Este autor plantea que la principal característica de la defensa es la espera y preparación contra un ataque que debe repeler, pues su objetivo es ¨conservar¨. ¨Conservar¨ es más fácil que ¨Conquistar¨, y ese es uno de los motivos por los cuales la Defensa es más fácil y más sólida que el ataque. Otra ventaja de defensor por sobre el agresor, es la posibilidad que este tiene de escoger el campo de batalla. Contra todas las intuiciones, Clausewitz dice, que es el Defensor quien inicia la guerra, pues la agresión no es agresión hasta que choca con una defensa, y es el defensor quien escoge dónde, cómo (y muchas veces cuándo) esperará el ataque. Dicho Freudianamente, no se puede combatir a un enemigo ausente, uno debe ir a su encuentro. Una tercera ventaja del Defensor reside en que lucha con el tiempo a su favor. Cuanto más tarda el atacante en actuar, más tiempo tiene la defensa para armarse. Asimismo, en psicoanálisis, las defensas viejas son más difíciles de remover.

Luego Freud hizo cierto viraje en su conceptualización y la Defensa dio origen al de Resistencia, emparentadas también en la obra de Clausewitz. Este último no la trata en su obra con mucha especificidad, pues la considera una Táctica (de ataque) en el marco de una Estratégia Defensiva. Hoy, a la luz de la historia de las guerras del siglo XX, ¨Resistencia¨ evoca el accionar de las guerrillas y organizaciones secretas, que apuntaban a dificultar la ocupación y avance de los ejércitos enemigos. Freud, justamente, empieza a considerarla cuando empieza a ocuparse de las dificultades al avance del tratamiento.

Otro gran ejemplo Freudiano de tratamiento bélico de conceptos psicoanalíticos es la Teoría de la Libido, según la cual, la libido en su avance, se comporta como una nación o un ejército que invade un territorio, y pierde parte de su fuerza por ello, pues necesariamente debe dejar destacamentos acantonados para resguardar las vías de retirada en caso de necesitarlas. Así, cuantas más tropas queden atrás (cuanta más libido quede fijada) en las fortalezas, menos quedaran para seguir avanzando. También Clausewitz se ocupa de la pérdida de fuerza del ataque con el avance y el tiempo mismo , y lo explica en los mismos términos. Ambos autores asumen que, cuantas más unidades queden apostadas en el camino, es más fácil la retirada y más dificultoso el avance.

En este punto se torna difícil entender qué o quién ataca qué y quién lo defiende y se resiste. Se debe tomar en cuenta que Freud, siendo médico, pensaba las enfermedades al modo Hipocrático, en el que una noxa irrumpía en el organismo (trauma) y este se defendía, siendo todas las manifestaciones de la enfermedad el signo de que el combate estaba ocurriendo. A medida que avanzaba en sus teorizaciones, ubicó los elementos ¨Traumáticos¨ dentro del mismo cuerpo, incluso, en el mismo psiquismo. Desde la primera tópica, las patologías se explican como conflictos entre representaciones. Contando ya con su segunda tópica, pensó las enfermedades mentales como batallas entre instancias psíquicas, en las que prevalecen unas u otras. El mismo nombre que reciben las patologías descriptas por el psicoanálisis registran una etimología que denota su naturaleza conflictiva. Clausewitz define la guerra como un ¨Duelo¨ (a gran escala) en el que dos estados se juegan la supremacía de uno sobre el otro, así como Freud describe al Duelo, como un duelo entre el Yo y el Super Yo, en el que este último se impone y somete al derrotado. ¨Obsesivo¨, desciende de ¨Obsídere¨ (asediar), aludiendo así a la parálisis impuesta al Yo del paciente, y ¨Compulsivo¨ deviene de ¨Compélere¨ (azuzar) y se refiere a lo intrusito y molesto de las representaciones que lo agobian. La Histeria se creía era una enfermedad causada por el útero (¨hysterion¨) y estaba emparentado con el arte escénico (¨histriónico¨) con el que se representaban las tragedias, los actos heróicos y dramas para la catarsis colectiva de la audiencia. No es raro que Cláusewitz, entonces, no escatime tinta para tratar la importancia del Teatro de Operaciones en el que se desarrollan las maniobras de batalla, y los modos en que puede usarse. El neurótico (asediado y azuzado) con sus fuerzas libidinales acantonadas en modos de satisfacción infantiles, poco empuje tiene para avanzar en la vida, hacia nuevos territorios. La histérica, dividiendo su teatro de operaciones, mantiene a los ejércitos separados.

Metafora guerra web

La belicosidad de las teorizaciones del psicoanálisis no se limita a la metapsicología de los cuadros clínicos. También el Yo ¨sano¨ nace ena identificación tensa con un semejante, que es tan pronto hostil como erótica. El narcisismo conduce tanto a la mortificación al modo del mito de Narciso, por amor a una imagen que no reconoce como propia, como al modo del cuento de Poe ¨William Wilson¨ en el que el personaje, enajenado de si mismo, se persigue como a su enemigo hasta destruirse. El Yo se compone, por sobre todo, de una superficie (frontera) que excluye al mundo (no yo). Es a partir de esa concepción que Lacán despliega las varias definiciones que la ¨Agresividad¨ tiene en el psicoanálisis.

Asimismo, esta noción del Yo y de sus relaciones con el entorno, guían las explicaciones psicoanalíticas de fenómenos sociales y antropológicos. El ejército mismo, en tanto fenómeno de masa es posible gracias a la posibilidad de cada soldado de proyectar su libido Yoica en la persona del General. Es por ese mecanismo, equivalente a un enamoramiento, que cientos o miles de personas pueden actuar, funcionar, como un único cuerpo, en una única causa, contra un único enemigo. El surgimiento de la cultura es, según el mito psicoanalítico, posterior a un fenómeno similar de masificación en el que aquel Padre Tiránico de la Horda Primigenia, es muerto a manos de los varones expoliados del goce, hermanados en ese acto. Es una batalla mítica y subversiva de un orden social en pos de otro.

Resta aún la pregunta por el lugar del analista en la lógica de las metáforas que rescato en estas páginas. En sus escritos técnicos, Freud compara el transcurso de un psicoanálisis con una partida de ajedrez, es decir, la representación de una batalla, de la que sólo se podía teorizar el comienzo y el fin. Por su parte Lacan invitó a los psicoanalistas a leer a Clausewitz, para profundizar la comprensión de algunos textos Freudianos, cuando equiparó la dirección de una cura con la de una guerra, en términos de Política, Estratégia y Táctica.  Los psicoanalistas postfreudianos, por su parte, hicieron hincapié en la alianza terapéutica con la parte sana del yo, en la lucha contra la enfermedad. Es mi opinión, a la luz de estas consideraciones que la posición del analista, debe ser equivalente a la de los Dioses en la Ilíada, que, interesados cada uno en un resultado puntual para la contienda, estaban vedados de participar directamente por Zeus, Rey del Olimpo (ley de la ley, si se quiere). El analista, así, opera no sin deseo, no sin dirección, pero sin tomar partido propio. La intervención adviene para que la acción y los hechos (predichos por el oráculo) no se detengan y eventualmente alcance un desenlace subjetivo.

Lic. Federico Di Paolo

Bibliografía
– Freud, Sigmund:          ¨Introducción al psicoanálisis¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2004, Vol XVI. Conferencia: Teoría de la Libido y el Narcisismo
– Freud, Sigmund:          ¨Introducción del Narcisismo¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XII.
– Freud, Sigmund:          ¨Psicología de las masas y análisis del Yo¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XVIII.
– Freud, Sigmund:          ¨Puntualizaciones sobre las Neuropsicosis de Defensa¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol III.
– Freud, Sigmund:          ¨Totem y Taboo¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XIII.
– Freud, Sigmund:          ¨Duelo y Melancolía¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XVIII.
– Freud, Sigmund:          ¨Neurosis y Psicosis¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XIX.
– Freud, Sigmund:          ¨La pérdida de la realidad en Neurosis y Psicosis¨, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Bs. As. 2000, Vol XVIII.
– Lacan, Jaques:              ¨La Agresión en Psicoanálisis¨, en ¨Escritos I¨, Editorial ¨Siglo Veintiuno Editores¨, Mexico, 1976.
– Lacan, Jaques:              ¨El Estadío del Espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica¨, en ¨Escritos I¨, Editorial ¨Siglo Veintiuno Editores¨, Mexico, 1976.
– Von Clausewitz, Karl: ¨De la Guerra¨, Ed. ¨Círculo Militar¨, Buenos Aires, 1970. Libro I, (Caps 1 y 2), Libro III (Caps 1 y 9), Libro V (Caps 1 y 2), Libro VI (1, 8,), Libro VII (Cap 5)
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