Entrevista a Agustín Rossi

“Los argentinos que se están afiliando al PJ quieren verla a Cristina presidenta, entonces a mí me parece que ese tendría que ser el camino.”

En emergencia

Texto:
Fotografia: Ernesto Durazno González


Escribe Facundo Barnes

Con la emergencia en seguridad en el centro de la escena, el ex-ministro de Defensa de la Nación y actual Parlamentario del Mercosur, Agustín Rossi, contó sus pareceres al respecto de las medidas implementadas por el macrismo .Además, se refirió al Partido Justicialista, al futuro de la industria nacional y al lugar por donde puede manifestarse la conflictividad social.

La oficina estaba prácticamente vacía y lucía nueva. Frente a un escritorio impoluto nos esperaba Agustín Rossi. Bien interiorizado en las tareas relativas a la seguridad y la defensa, Rossi elevó su perfil desde la llegada de Cambiemos al poder. Entre apariciones televisivas y plazas militantes, se hizo un rato para recibirnos.

“Uno no podría estar en contra de todos los mecanismos que se utilicen como para mejorar la prestación del servicio de seguridad”, aseguró Rossi. Sin embargo, advirtió que “las emergencias tienen en general dos cosas sobre las que hay que tener muchísima atención: una de ellas es que se saltean los mecanismos habituales de la administración pública, fundamentalmente todo lo que significa la contratación. Entonces, ya no hay más licitaciones y lo que se hacen son adjudicaciones directas y ahí me parece que hay que estar muy preciso”. El otro punto a tener en cuenta, aseguró el legislador, es que “las garantías individuales o colectivas de las que gozamos no puedan verse afectadas por la aplicación de esa declaración de emergencia”.

El funcionario se mostró preocupado ante la posibilidad de que se deje de llevar adelante el programa mediante el cual se fabrican radares con tecnología nacional. Rossi lamentaría la posibilidad de que “por esta cosa de la emergencia aparezca alguien que diga ‘necesitamos rápidamente radares’ y entonces compremos afuera con adjudicación directa. Eso dejaría afuera al desarrollo que venimos llevando adelante”.

La construcción de radares, afirmó el entrevistado, “es un esfuerzo que se ha hecho durante más de diez años y que el gobierno se aleje de eso la verdad que sería una muy mala noticia”. “Espero que no suceda y que sea solamente una presunción equivocada mía”, anheló Rossi.

“Muchas provincias argentinas ya han tenido declaraciones de emergencia en seguridad”, rememoró el legislador y luego agregó: “Lo que digo es que muchas veces esas declaraciones de emergencia no terminan mejorando claramente una situación de seguridad”. En su opinión, “lo que se tiene que garantizar fundamentalmente es la conducción civil de las fuerzas de seguridad y por sobre todas las cosas evitar la connivencia con el delito narco y con las organizaciones delictuales”.

El derribo

Una medida polémica aplicada por Mauricio Macri a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) fue el que permitiría derrumbar aviones en vuelo si no fueran debidamente identificados. Luego de aclarar que el bloque del Frente Para la Victoria no acompaña el proyecto, el entrevistado explicó el tema: “Lo primero que hay que decir es que ese decreto no habilita el derribo en Argentina. La Ley de Defensa y la Ley de Seguridad Interior le impiden a las fuerzas armadas hacer tareas de seguridad interior y con el derribo se está habilitando que la Fuerza Aérea participe en forma directa en tareas de seguridad interior”. En sintonía, Rossi fue tajante al afirmar que “lo que tiene que hacer el gobierno para habilitar el derribo es mandar una ley al Congreso que modifique la Ley de Defensa y La ley de Seguridad Interior. Por más que el decreto esté en vigencia no significa que el derribo esté en vigencia porque la ley es de mayor peso jurídico que un decreto del presidente”.

En la misma línea, el ex-ministro opinó que “está claro que cuando uno procede a derribar un avión no está preocupado por la vida de los ocupantes. Lo más probable es que los ocupantes de ese avión fallezcan”. “Uno no está exento de equivocarse. Entonces, en lugar de derribar un avión narco se termina derribando uno con ocupantes civiles que lo que están haciendo no es transportando drogas sino un vuelo que lleva adelante una contravención del código aeronáutico”, explicó Rossi y describió una situación habitual: “Muchas veces las avionetas fumigadoras o aviones comunes vuelan en cortas distancias sin plan de vuelo”.

Para el entrevistado, el protocolo previsto para derribar un avión no resulta suficiente ya que “para llegar al derribo hay que cumplir todos los pasos pero la realidad es que hay que ponerse en el contexto: un piloto que puede tener la presión de que la avioneta se le está yendo del alcance del radar, o que está cerca de la frontera y se le va, o que se está quedando sin combustible”. Ante esas dificultades, Rossi aclaró que “muchas veces se saltean los pasos del protocolo y se llega al derribo”. “Ningún país desarrollado del mundo tiene ley de derribo para tirar abajo aviones del narcotráfico. Lo que tienen los países es una cobertura del espacio aéreo desde el punto de vista de la defensa”, explicó el diputado y ponderó la posición contraria a la pena de muerte que asumió el país en las últimas décadas.

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La protesta social

La detención de Milagro Sala fue un hecho trascendental de los primeros meses de macrismo por las arbitrariedades con las que se llevó a cabo. A ese respecto, Rossi afirmó que “hay muchos condenados hoy en Argentina, de distintos tipos de delito, que han llevado adelante un juicio estando en libertad” y puso como ejemplo un caso que manchó al kirchnerismo: el del accidente en Estación Once. Por ello, el funcionario aseguró que en el caso de Sala “está claro que hay una intencionalidad”.

Sobre el papel llevado adelante por los magistrados en el caso, Rossi expuso la promiscua trama que involucra a Gerardo Morales y la justicia: “El actual gobernador reformó la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Jujuy ampliando los miembros y colocó a dos diputados de su partido, que votaron la ampliación como miembros de la Corte. También colocó como defensora general a la mujer del vicegobernador. Está claro que hay un Poder Judicial que funciona en sintonía con el gobernador”.

“Es conocida la inquina y la disputa política en términos personales entre Milagro Sala y el gobernador Gerardo Morales. Entonces, a mí me parece que sin ninguna duda estamos ante la primer presa política del gobierno de Mauricio Macri”, lanzó Rossi, que a la vez aseguró que lo sucedido “genera antecedentes muy peligrosos. Cualquier argentino que mañana esté reclamando ante las autoridades por algo que considera justo queda a manos de que un juez tome la decisión de que está incitando a la violencia y puede ser privado de su libertad“.

“Hay toda una cuestión de disciplinamiento. Fijémosnos en los trabajadores de La Plata y en Cresta Roja. Primero reprimieron y después negociaron. Si se hubieran sentado al diálogo antes quizás se hubiera evitado la represión, pero necesitaban reprimir para disciplinar. Es un hecho que indudablemente preocupa y demasiado”, advirtió el entrevistado y explicó su ideal de país: “La Argentina en la cual nosotros queremos vivir es la Argentina donde el que tenga que reclamar pueda hacerlo sin tener miedo a que pueda ser privado de su libertad”.

Cuando empiece el debate

Sobre la ratificación o el freno a los DNU realizados por Macri, Rossi destacó que la actitud que tomen los legisladores del Frente Para la Victoria “depende de los temas y de cómo se vayan planteando. Hay dos situaciones distintas en las cámaras. Tenemos una mayoría clara dentro de lo que es Senadores pero no tenemos mayoría en la Cámara de Diputados, aunque está claro que los senadores generalmente son solidarios con sus propios gobernadores. Entonces, habrá que ver ahí qué es lo que pasa“.

“Está claro que con el hecho de jugar con los DNU han buscado trabajar con la teoría del hecho consumado. Inclusive con los miembros de la Corte Suprema. El mensaje del Ejecutivo es: ‘Si no me lo aprobás en el Senado, te lo meto por decreto igual’. Es un mensaje claramente extorsivo”, opinó Rossi y luego se mostró firme: “Si hay que volver para atrás una cantidad de cosas, se tendrán que volver para atrás esa cantidad de cosas”.

El peligro futuro

El presidente adujo en reiteradas oportunidades su intención de incorporar el país al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), del que participan Estados Unidos y varios países asiáticos y americanos. Al respecto, Rossi argumentó que “el mayor problema de estos acuerdos es que terminan siendo de libre comercio. Los tratados de libre comercio son perjudiciales para aquellos países con desarrollo industrial incipiente”. En la misma línea, el entrevistado explicó que “lo que termina pasando es que a los países con desarrollo industrial incipiente se les pone una pata encima y el desarrollo industrial termina desapareciendo”. El resultado es que “el país más débil termina primarizando su economía”.

“Cuando nosotros éramos gobierno hemos tenido una política de proteccionismo. Por eso éramos los que más prevenciones teníamos a la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Ningún país industrial del mundo se ha desarrollado si no ha tenido una etapa de fuerte proteccionismo para que sus industrias puedan desarrollarse, puedan incorporar valor agregado, tener desarrollo científico y tecnológico y después terminar siendo lo suficientemente fuertes como para competir con los otros países que están fuertemente desarrollados”.

“Esos tratados son totalmente perjudiciales para la Argentina. Sin tratados de libre comercio, se liberaron las importaciones en el rubro textil y entre el 15 de diciembre y el 15 de enero de este año se importó un 50% más de lo que se importó el año pasado. Eso son pérdidas de puestos de trabajo en la Argentina y la imposibilidad de tener el desarrollo de un país industrial”, sentenció el entrevistado.

Pero no se trata solamente de una cuestión industrial, sino ideológica también: “Hay una mirada claramente política. El gobierno no tiene la misma intensidad sobre el Mercosur, la UNASUR, la CELAC y los BRICS que la que veníamos sosteniendo nosotros durante estos doce años, y tiene una mirada de mayor simpatía hacia la Alianza del Pacífico, hacia Europa y hacia Estados Unidos”, opinó Rossi.

A raíz de eso, el funcionario cree que el trabajo será el punto por donde se manifestará la conflictividad social. “En los próximos diez años, la población económicamente activa argentina va a crecer en cuatro millones de personas. Entonces, en la próxima década, en promedio, en los primeros años menos, los últimos años más, hay que crear 400 mil puestos de trabajo por año. Hay que crear por encima de lo que hoy tiene la economía, de lo que la economía tenía en noviembre, para mantener los actuales niveles de ocupación. Todo indica que no sólo no se van a crear nuevos puestos de trabajos sino que se van a perder puestos existentes”, alertó Rossi y se explayó: “El programa económico de Macri no cierra si no es con un 14 o 15% de desocupación”.

El Justicialismo

El peronismo atraviesa una situación trascendental para su futuro: en poco tiempo debe elegir autoridades. Al respecto, Rossi sentó su posición: “Yo soy de los que piensa que Cristina Fernández de Kirchner tiene que encabezar el Partido Justicialista. En la mayoría de los países del mundo el principal dirigente opositor preside el principal partido opositor”. Sin embargo, sabe que su deseo no es posible: “Ella en alguna oportunidad ha expresado su mirada distinta a esto que vengo diciendo, su negativa”.

El peronismo “indudablemente tiene que estar integrado por todos los sectores políticos, por las organizaciones sociales, por los gobernadores, por todos los dirigentes políticos”, afirmó el legislador, aunque ponderó la preeminencia del kirchnerismo como corriente interna: “Se está dando un fenómeno interesante que es una cantidad de argentinos que se quieren afiliar al PJ. Esos argentinos que se están afiliando al PJ quieren verla a Cristina presidenta, entonces a mí me parece que ese tendría que ser el camino”.

Sobre el papel que debe ocupar el partido dentro de un contexto adverso, Rossi sugirió que “el Partido Justicialista tiene que reivindicar lo que ha sido la tarea de gobierno durante estos doce años y plantearse como un articulador o un facilitador de consensos que se tienen que organizar en el sentido contrario a la política que plantea el gobierno de Mauricio Macri”.

En este sentido, Macri pareciera haber elegido a Massa para que conduzca al peronismo. Para Rossi “Massa es el dirigente opositor al cual no se le conocen declaraciones opositoras”. Asimismo, conjeturó que “Massa estaba parado en una hipótesis en la que Macri le ganase a Daniel Scioli por 14 puntos, entonces lo que lograba con eso es que Scioli no sea una figura con expectativa como lo es todavía sino que quede bastante arrinconado. Desde esa derrota catastrófica que él imaginaba, iba a ponerse como convocante del peronismo. Pero no veo que Massa esté planteándose volver al peronismo”.

“Si Massa vuelve al peronismo no es para pontificarnos y enseñarlos lo que se tiene que hacer porque está claro que su actitud fue una actitud mucho más favorable a Cambiemos durante el ballotage que a nosotros. A nosotros nos faltaron muy pocos votos para ganar las elecciones. Uno podría decir tranquilamente que Massa y De la Sota fueron parte de los verdugos del peronismo en esta elección”, sentenció el entrevistado, aunque aclaró que las puertas no están cerradas para nadie: “El ingreso al peronismo es una puerta vaivén. Entra el que quiere, se va el que quiere, vuelve. Nadie pregunta demasiado nada cuando te vas. Nadie pregunta demasiado cuando alguien quiere volver”.

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