El precio de la pelota

El fútbol será visto sólo por quien pueda pagarlo. Será un producto privado, administrado por privados y el televidente llano quedará privado...de verlo.

Fútbol para pocos

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Fotografia: notinor.com


Por Andres Sciapichetti*

La televisación de los partidos del fútbol argentino comienza a mostrar algunas variantes que ya se vislumbraban con la llegada del nuevo gobierno. Son cambios que responden al signo de este modelo, que no sorprenden por su dirección política, y que harán que el fútbol vuelva a ser visto sólo por un sector de la sociedad. El ambiente del fútbol conoce bien a Fernando Marín (ex gerenciador del Racing Club) y que hoy es el funcionario que administra lo que fue el Fútbol para Todos (ya en las transmisiones se anuló hasta el uso del nombre).Marín es un abanderado de la gestión privada -igual que la mayoría de los ministros del nuevo gobierno- claro que ahora está gestionando con el dinero del pueblo. Y en este sentido ya se advierte una pauperización de los recursos que debería administrar el estado. Los partidos más importantes de cada fecha, aquellos que disputan Boca, River, San Lorenzo, Independiente y Racing ya no son transmitidos por la TV Pública. Los beneficiados de este cambio serán los canales privados (canal 13, Telefé, América).

Se argumentó que en el FPT debía ingresar el flujo de publicidad privada, para evitar que todo el costo salga del Estado, fundamento atendible, sin dudas. Sin embargo, una vez autorizado el ingreso de pauta privada, el mejor producto es entregado a los canales privados, dejando sólo partidos de menor importancia para el canal estatal. Esto obedece de manera indisimulable a la política de este gobierno: La devaluación del patrimonio público en beneficio del capital privado. No sirve como explicación que los canales privados gozan de ese privilegio porque pagan una parte del costo del FPT. Lo que abonan es apenas un 10% del monto total. El resto sigue saliendo del erario público.

Pasando en limpio: El estado sigue pagando fortunas (el presupuesto para el actual torneo que termina en junio sería de 761 millones de pesos) pero los mejores partidos se los deja a los canales privados. De más está decir que con sólo un puñado de transmisiones estos canales cubren la inversión y el resto será todo ganancia. Esto es claramente una devolución de favores a un sector de poder que jugó un papel clave en el blindaje mediático y apoyo preelectoral. Se advierte también que más allá de la idea pregonada de “despolitizar las transmisiones” hay varios periodistas identificados con la etapa anterior que ya no están (Javier Vicente es el caso más claro).

En estos tiempos que se viven no hace falta mucha ciencia para comprender que todo despido es político, ya sea en el fútbol, en el estado o en una fábrica. También se verá perjudicado el televidente común porque los canales privados de Buenos Aires no llegan por aire a todo el país, por lo tanto será necesario tener contratado sistema de cable para ver los partidos. Esto también pasaba en el modelo anterior, pero al menos Boca y River, los de mayor arraigo nacional, eran transmitidos por la TV Pública. En algunos casos particulares, en lugares del interior país, donde el partido llega por canal de aire, la transmisión cambia de programa cuando está por iniciarse el juego, y hay que salir a buscar un televisor con cable pago, caso contrario no hay partido.

Esto pasó por ejemplo, en la final de la Supercopa Argentina que San Lorenzo le ganó a Boca, partido que era transmitido por canal 13 para capital y por Tyc Sports para el interior. También se conoció que los canales privados pidieron la anulación de la plataforma web del FPT por la cual se podían ver los partidos por teléfono celular desde cualquier lugar del mundo. Esa es otra barrera que se coloca en perjuicio del aficionado y que encierra un negocio al que ya le está apuntando el grupo Clarín para su explotación.

Este multimedio (ahora acompañado de Telefé y América) recupera un botín por el que esperó mucho tiempo y que había sido su patrimonio durante 2 décadas. Eran los tiempos en los que había que esperar hasta el domingo a la noche para ver los goles de todo el fin de semana, o conformarse con escuchar el relato y sólo ver la tribuna por TV. Y eso no se solucionaba ni aún comprando todo el paquete de partidos. Uno nunca podía llegar al punto de pagar todo y ver todo, porque cada año se inventaba un nuevo partido Premium para seguir lucrando. La creación del Futbol para Todos en el año 2009 como una vía de llegada masiva y al mismo tiempo como una conquista identitaria, fue gran motivo de enfrentamiento del multimedio contra Néstor y Cristina Kirchner.

El grupo de Magnetto perdía una veta generadora de ganancias incalculables, perdía su joya más preciada y nunca se lo perdonaría. Ahora, la tendencia indica que la idea es volver lentamente a eso. Es decir, retroceder 20 años en el derecho del simpatizante de gozar de un espectáculo de tanto arraigo como es el fútbol en Argentina. Veremos qué pasa después de junio, con el nuevo torneo, pero se avizoran más cambios. El mismo Marín es autor de una frase que nos exime de más comentarios: “Es un disparate ver gratis algo que es netamente comercial”.

En conclusión, si todo sigue este rumbo, el fútbol será visto sólo por quien pueda pagarlo. Será un producto privado, administrado por privados y el televidente llano quedará privado…de verlo. Así, estará muy lejos de ser Fútbol para Todos.

*esta nota fue publicada también en Prensa Latina

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