El abrazo entre dos enemigos de los DDHH

Obama viene a la Argentina cual cónsul imperial romano que acaba de recuperar el control pleno de un territorio lejano y apreciado.

Obama go home

Texto:
Fotografia: Germán Pasti


Por la Liga Argentina de los Derechos del Hombre

¿A qué viene Obama a la Argentina? La Liga Argentina por los Derechos del Hombre analizó el significado de la primera visita de un presidente a EE.UU. desde que los tratados de libre comercio impulsados por Bush fueron derrotados en el “No al ALCA”. El texto es parte de una carta abierta a los organismos y militantes que luchan por la memoria, la verdad y la justicia.


Obama, el primer presidente de origen afro americano de la historia de los EE.UU., no ha roto con el mandato que los grupos de poder asignan a quien ocupa el sillón presidencial. Si no ha podido o no ha querido, si nunca lo prometió y ni siquiera lo insinuó, o si por el contrario es un traidor o un luchador democrático que fue vencido por los poderes permanentes, es una discusión abstracta y por ende inútil.

Obama es el presidente del país que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) es la principal potencia capitalista y, por ende, hegemónica y ordenadora del sistema capitalista mundial. Desde la desarticulación de la Unión Soviética y el llamado campo socialista, es la única potencia global. Una potencia global que trata a sus ciudadanos pobres como extraños a quien hay que encerrar, torturar, discriminar, privar de educación, salud y seguridad social. A estos ciudadanos se les niega la protección de los convenios y pactos que Obama celebra para otros, pero no respeta (ni se obliga con la firma) para los propios. Obama tiene miles de presos en un sistema penitenciario caracterizado por la crueldad extrema y la perversión, amén de su racismo y clasismo exacerbado.

Las minorías negra e hispana, los pobres y los niños pueblan las terribles cárceles norteamericanas, muchas de ellas privatizadas. Porque aún con Obama Presidente, en EE.UU. continúa el racismo, la estigmatización de todos los que resisten el dominio imperial y sus mandatos. La enseñanza sigue dominada por los sectores más oscurantistas y negadores del pensamiento crítico. Aunque casi nadie lo dice en los EE.UU., hay presos políticos nativos e inmigrantes, aparte de los traídos de Guantánamo y de otros centros clandestinos no muy distintos a lo que fue la ESMA.

Durante sus mandatos (2009/2013; 2013/2015…) el gobierno de los EE.UU. no dejó de violar los derechos humanos de sus habitantes y de actuar como el gendarme universal que desde el 2001 se arroga el derecho de intervenir del modo que sea “en cualquier oscuro rincón del planeta” donde, según ellos, prospere el “terrorismo”. El terrorismo es difusamente definido como el “eje del mal” que atenta contra “el mundo libre”, en una no demasiada creativa reedición de la Doctrina Truman de 1947 que puso fin a la Alianza Antifascista contra Hitler. Pero podríamos ir aún más atrás y recordar que, según la doctrina Monroe, los EE.UU. encarnaban una suerte de “Nación elegida” por Dios para garantizar sus deseos, que no serían otros —extraña interpretación del legado cristiano—, que extender la esclavitud, el colonialismo, la superexplotación de hombres y los recursos naturales para beneficio de los capitalistas, sobre todo los más ricos de los EE.UU.

Ha sido el papa Francisco quien se ha atrevido a insinuar que el mundo vive en una Tercera Guerra Mundial, silenciosa, oculta, pero no menos real que las anteriores. Una guerra colonialista por el dominio del petróleo, el gas, los minerales y el agua. Una guerra contra los pueblos de Palestina, sojuzgados por el Estado Terrorista de Israel, de Irán, de Irak, de Libia, de Siria, de Afganistán y casi toda África. Una guerra que en los últimos años ha tomado América Latina como campo de batalla aunque no sean cañones y metralla lo que se utilizó sino campañas mediáticas, acciones culturales, construcciones políticas muy sofisticadas que pretenden capturar hasta a sectores del campo popular, del movimiento de los derechos humanos y de la izquierda.

En esta guerra silenciosa librada en América Latina han jugado un rol preponderante los medios hegemónicos de comunicación y las fundaciones norteamericanas y europeas que se han preocupado por penetrar en los movimientos sociales. Luego de las dictaduras y la hostilidad estatal, algunos movimientos sociales recibieron con cierta ingenuidad los ofrecimientos de las fundaciones que en un país alentaban investigaciones críticas y en otros organizaban directamente acciones golpistas como las que sufrieron Venezuela, Ecuador y Bolivia (que resistieron, hasta ahora) pero también Paraguay y Honduras (donde fueron destituidos los presidentes constitucionales con la probada participación del gobierno de Obama), dando cuenta de que no había ningún Nunca Más a los golpes de Estado.

Obama viene a la Argentina cual un cónsul imperial romano que acaba de recuperar el control pleno de un territorio lejano y apreciado. Para los EE.UU., para el imperialismo yankee, para Obama, Argentina es un territorio estratégico por sus capacidades agrícolas (soja, carne, alimentos para un mundo cada vez más hambriento), por sus reservas hídricas, críticas para un mundo con sed; por sus reservas energéticas para un mundo con crisis en desarrollo de la producción de hidrocarburos que ya han comenzado la etapa de agotamiento histórico. Y, también, por su peso como potencia capitalista que produce alimentos y energía (y por eso la sumaron al privilegiado grupo de los 20) y por su rol en la región latinoamericana en los procesos, ahora amenazados, de integración americana sin la presencia de los EE.UU. Obama no olvida que en Mar del Plata los pueblos dijeron No al Alca y el Alca se fue al carajo junto con Bush y su comitiva imperial.

Y hay algo más. Para los EE.UU. la Argentina siempre fue un “caso de estudio” sobre el modo en que nuestro pueblo construyó la memoria de la violación de los derechos humanos, el terrorismo de Estado y el genocidio. Desde hace años ambicionan apoderarse de esos saberes y ponerlos al servicio de la causa imperial. Quieren borrar el carácter subversivo de la memoria, construida como memoria de las luchas por la patria liberada contra el bloque de poder burgués, y por ello subordinado e integrante del gran campo imperial del capitalismo mundial. Pretenden transformar tanta lucha en un miserable repudio a la violencia política, como ha dicho su representante más transparente, el presidente Macri.

Ha dicho el presidente en la mañana del primero de marzo ante la asamblea legislativa: “Este año se cumplen 40 años del golpe militar, un golpe que consolidó la época más oscura de nuestra historia. Aprovechemos este año para gritar todos juntos ‘Nunca más a la violencia institucional y política’ ”. No dijo Nunca Más golpe de Estado, ni Nunca Más grupos paramilitares como la Triple A. No dijo Nunca Más a la subordinación del país a los intereses estratégicos de los EE.UU. (que fue el principal inspirador, legitimador y sostén del golpe y el terrorismo de Estado como ha sido probado en sede judicial), ni Nunca Más a que los grupos económicos como Ford, Acindar, Shell, Mercedes Benz, Esso, City Bank, etc. —muchos de los cuales hoy tienen ejecutivos propios en su gobierno— sostengan en beneficio propio una dictadura militar.

Nada de eso, Macri ha dicho: “Nunca más a la violencia institucional y política”, que es un modo brutal de presentar la teoría de los dos demonios a 40 años del golpe y luego de más de diez años de juicios donde se probó que aquí hubo un genocidio contra un grupo de argentinos que resistían la imposición de modelo de país con concentración de la riqueza, arrasamiento de derechos para el pueblo y subordinación al imperialismo yankee, cuya continuidad jurídica y política expresa el presidente Obama. Macri ha dado un paso más en la operación cultural que venían realizando desde los exabruptos de la Pando, los alegatos reinvidicatorios de los Generales Videla o Menéndez, de los más refinados aportes de Graciela Meijide o Lóperfido, de los incontables editoriales de La Nación y los libros de Reato.

Si Obama viene a celebrar el control sobre la Argentina, su visita a la ex Esma es el mayor intento de resignificar la historia de nuestro sufrimiento y de nuestra lucha para ponerla al servicio de la estrategia imperial de consolidar la dominación en nombre de la lucha contra el terrorismo, contra los que ejercen la violencia al momento de hacer política.

¿Qué parte de la maniobra hay que explicar? Si el No al Alca era el cumplimiento del sueño frustrado de “Patria sí, colonia no” de los 30 mil, avalar la presencia de Macri y Obama es traicionar del modo más ruin la memoria de nuestros desaparecidos y de todas las víctimas del Terrorismo de Estado. Y puede ser que, como ha ocurrido tantas veces, no alcance ni con la bronca ni con el grito. Pero, si no gritamos hoy “Fuera Obama”, ¿con que ética construiremos la memoria? O, aún más precisos, ¿qué memoria se construirá en la Esma?


Tal como un sinnúmero de organismos defensores de DD.HH., la Liga por los Derechos Humanos y la Alliance for Global Justice (EE.UU.) se pronunciaron conjuntamente en contra del abrazo entre Obama y Macri. El viaje a la Argentina de Obama “es una verdadera provocación a la memoria de las víctimas del genocidio perpretado en la Argentina, con la decidida y decisiva participación del gobierno de los EE.UU., sus agencias de seguridad, sus grandes grupos económicos, sus fuerzas armadas y buena parte de su aparato mediático”. Las organizaciones señalan como hipócrita “el discurso de Obama de presentarse como defensor de los DD.HH.” y recuerdan que, a poco de recibir el Premio Nobel de la Paz, Obama emprendió “una de las campañas  belicistas más crueles, perversas, injustificadas y colonialistas de la historia de los EE.UU.”.  Para estos organismos, “el abrazo entre Obama y Macri será el abrazo de dos enemigos de los DD.HH. y su pretendido compromiso con la causa humanitaria no es más que una farsa al servicio de los planes imperiales de desestabilizar y derrotar los procesos populares que se llevan adelante en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Brasil y Bolivia, entre otros.”

imperator obamaOKxGermanPasti

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