“Destruir un puente es fácil, reconstruirlo solidamente es una tarea mucho más larga y difícil”

“La eliminación del bloqueo será esencial para avanzar en las relaciones”.

Entre risas y tensiones: Obama y Castro

Texto:
Fotografia: Reuters


Obama llegó a La Habana bajo un clima enrarecido por la entrada de una corriente fría acompañada de lluvia. Bajó del avión junto a su mujer y con una sonrisa ambos saludaron a todos los que se encontraban a lo lejos . Raúl no estaba y eso generó preguntas entre los habaneros, ¿por qué no fue?. Los dires y diretes corren  aquí en La Habana como en cualquier lugar del mundo y con la velocidad de la luz muchos ya sacaban conclusiones tremendas.

Lo cierto es que en cuanto llegó empezó a cumplir con su apretadísima agenda cargada de compromisos políticos, sociales y culturales. Y por la noche salió del protocolo (o al menos eso es lo que nos hicieron creer) y se fue a cenar junto a su familia a un paladar* particular  ubicado en el de Centro de La Habana. Sus hijas optaron por probar platos típicos cubanos mientras que de Obama solo trascendió que bebió una botella de vino.

El lunes era el Día “D” que comenzaba temprano con una ofrenda floral al apóstol José Martí en la Plaza de la Revolución y posteriormente la visita al Memorial para, un par de horas después, realizar junto a Raúl Castro una declaración a la prensa en el Palacio de la Revolución

“Destruir un puente es fácil, reconstruirlo sólidamente es una tarea mucho más larga y difícil”, dijo Raúl Castro, quien comenzó a leer un escrito en tono pausado y tranquilo. Un discurso intenso que dejó clara la posición de Cuba frente a este momento histórico. Destacó que las últimas medidas son positivas pero no suficientes y en este sentido afirmó: “La eliminación del bloqueo será esencial para avanzar en las relaciones”.

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se mostró inmune a lo que decía Castro. No obstante al tomar la palabra dijo: “Este es un nuevo día entre nuestros países” y posteriormente en tono simpático pidió permiso para hablar un poco más que Raúl Castro, haciendo alusión a los largos discursos que Fidel suele hacer.

Ambos mandatarios hicieron referencia a las “grandes diferencias” que tienen en materia de Derechos Humanos, no obstante Obama declaró: “El destino de Cuba no será decidido ni por los Estados Unidos ni por nadie más que por el pueblo cubano”, en respuesta a los muchos comentarios que se vienen haciendo por estos días por parte de miembros de su propio gabinete.  Hay un claro doble discurso que Estados Unidos trajo a la Isla. Realizó una serie de anuncios vinculados a futuras inversiones donde destacó que están avanzando para comunicar cada vez a más cubanos a través de la banda ancha (internet). También reconoció la labor desempeñada por los médicos cubanos en Africa y los felicitó.

La conferencia se desarrollaba entre tensiones y risas por parte de los periodistas presentes y también  de los presidentes. En la corta rueda de preguntas, el primero fue un periodista de los Estados Unidos al que fue difícil responderle por lo confuso que terminó siendo el planteo. Estaba claro lo que buscaba: apuntar a Castro y exponerlo ¿El punto clave? Los presos políticos en Cuba. Obama respondió lo suyo y Castro también dando vuelta la situación con una velocidad admirable. Sin dudar, le pidió al reportero que le de la lista con los nombres de los presos políticos porque “si hay un preso político aquí dame el nombre que hoy mismo lo libero” . Otra pregunta por parte de un medio cubano y el cierre a cargo de “Andrea”, una corresponsal también de los Estados Unidos que recibió importantes elogios por parte del mandatario del país del Norte. Ella también estaba en sintonía con su colega. Y también le llevó tiempo poder formular bien la pregunta pero una de ellas dirigida a Obama se centraba en el “embargo”. Vale destacar el término: “embargo”, no bloqueo. Las palabras que usamos  hablan mucho de cómo pensamos. El presidente estadounidense dijo: “El embargo concluirá, aunque no podemos estar seguros de cuándo” y continuó: “si seguís haciendo algo por más de medio siglo y no funciona lo mejor es pensar en hacer otra cosa”. Sin dudas, esto último es una de las declaraciones más importantes para Cuba y su pueblo.

Cuando le tocó a Castro responderle a “Andrea”, lo hizo con una retórica contundente y desafiante: “Ahora yo le voy a preguntar a usted ¿el acceso gratuito a la salud y a la educación no es un derecho humano?” Puso ejemplos concretos de cómo funcionan las cosas en Cuba en materia de accesibilidad y de derechos y concluyó: “Cuba cumple con 48 de los 61 derechos humanos. ¿Conoce algún país que cumpla con todos?”.

No hubo lugar para más preguntas pero se pudo ver y sentir que efectivamente muchos de los conflictos históricos que existen entre los dos países van a desaparecer. Hay perspectivas para que este proceso avance. Pero dependerá de que los Estados Unidos respeten la soberanía de Cuba y continúen arbitrando medidas en beneficio de ambos países. Para que esto realmente suceda habrá que ver como se desarrolla la cuestión de la cárcel de Guantánamo y las leyes que integran al bloqueo económico–financiero que aún ejerce Estados Unidos sobre Cuba. Mientras tanto hay avances que sin dudas acercan a los dos pueblos vecinos.

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