Entrevista a Jorge Halperín

“En 33 años de democracia ningún gobierno arrancó reprimiendo, despidiendo miles de trabajadores y persiguiendo políticamente.”

El pecado de tuitear

Texto:
Fotografia: Julia Vélez


Por Facu Barnes

En sus más de 45 años de carrera como periodista, Jorge Halperín ejerció en múltiples medios gráficos y radiales. En los últimos años conducía “Tengo una idea” en Radio Nacional, junto a Lucía Capozzo, Luciana Peker y Santiago Varela, y era parte de “Todos en cuero” en la misma emisora. La avanzada del macrismo en los medios de comunicación se llevó por delante gran parte de los contenidos donde se ejercía el pensamiento crítico. Al igual que en los ministerios, los despidos fueron injustificados y las únicas razones esgrimidas hablan más bien de persecución ideológica: “Te revisamos el Twitter”. Poco después de haber sido despedido de Radio Nacional, Jorge Halperín nos contó sus sensaciones, cómo ve el futuro del país y que piensa que pasará con el periodismo crítico.

La más célebre y polémica frase de Ana Gerschenson (nueva directora de Radio Nacional) desplomó en escasos segundos el aire del hall principal de la Radio Pública. Roberto Caballero tomó la palabra y le deseó buena suerte en su papel como directora de la emisora, aunque lamentaba un inicio con persecución ideológica. Ella, quizás sin conciencia de la gravedad de sus palabras, había argumentado como causal de despido lo dicho en las redes sociales. “Jorge, te revisamos el Twitter y me agrediste”, reconoció Gerschenson y desató los irónicos aplausos de los ya ex-empleados. Mientras la funcionaria se tapaba la cara, Halperín le pedía explicaciones.

Días más tarde, un aún consternado Jorge Halperín nos recibió en su casa. Picante, consideró que “este gobierno tiene componentes fascistas”. Su afirmación marca a la gestión de Macri como algo prácticamente inédito en la democracia post 1983. Salvo un hecho al principio del mandato de la Alianza, rememoró que “en 33 años de democracia ningún gobierno arrancó reprimiendo, despidiendo miles de trabajadores y persiguiendo políticamente”.


El mensaje

¿Qué es lo tan agresivo que escribió Halperín? El 29 de enero tuiteó: “@anagerschenson Mirá si cuando trabajabas en ‘Clarín’ te echaban sin comunicártelo. ‘¿Contrat vencidos?’. ¡Joda!.Van 8 años q trabajo en RNA”. Por esos días el Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, hablaba sobre los contratos supuestamente vencidos de los empleados de Radio Nacional. Sin embargo, ningún periodista había sido notificado.

“Decime si hay algún párrafo donde la agrediera. Le estaba planteando que se ponga en mi lugar. Vos no podés despedir una persona y encima ningunearla y no avisarle”, interpeló Halperín. Demás está decir que nadie esbozó ningún pedido de disculpas. La agresión no existió y Halperín quedó desempleado por sus opiniones, situación repetida pero con algunos ribetes de renovada gravedad: esta vez fue injuriado públicamente al tiempo que lo dejaban en la calle.

Siendo columnista, en 2007 fue cesanteado en Radio Mitre luego de admitir al aire que había votado a Cristina Fernández de Kirchner. “Yo sentía que nosotros éramos muy libres. Opinábamos distinto que el enfoque editorial de la radio y nos tomábamos libertades que a la radio no le gustaban, pero funcionaba”, explicó el periodista. Cuando el Grupo Clarín no quiso a la ex-presidenta como candidata, se lanzó ferozmente a enfrentar al kirchnerismo. “Quedamos defendiendo las políticas kirchneristas en una radio que pasaba a ser antikirchnerista. A fin de año nos dijeron que no íbamos más”, rememoró Halperín. Por esos días, con Macri como nuevo Jefe de Gobierno porteño, también fue despedido del Canal de la Ciudad. “En ambos casos me despidieron pero no salieron a difamarme, a decir que era fanático, mesiánico, voraz por la guita del contribuyente, o amenazaba la libertad de expresión. Esto me pasa ahora”, reflexionó el entrevistado con evidente preocupación.

Directo a desguace

“Todos esos que estamos siendo echados somos gran parte del elenco que le dio a Radio Nacional un nivel de audiencia como no tuvo en décadas. La emisora, hasta diciembre, se ubicaba compitiendo con las principales radios. Y esto me parece que es en parte lo que no pueden perdonar”, recapacitó el periodista. “El macrismo quiere vaciar el Estado. Si los grandes tanques mediáticos están con ellos, ¿para qué quieren medios públicos a favor?”, se preguntó Halperín, que tiene conjeturas bastante claras sobre el futuro de las emisoras estatales: “Van a despolitizar y, principalmente, van a deskirchnerizar. Cuando dicen que son tan plurales que dejaron a algunos compañeros, vemos que los mandaron a horarios marginales”.

“Pensar que nosotros teníamos una voz tan crítica del macrismo, que éramos tan escuchados, eso es un problema… sobre todo por las políticas brutales que están aplicando contra los trabajadores, contra la población en general y contra la clase media”, deslizó el periodista. Pero para despedirlos, Gerschenson argumentó una cuestión de calidad. Dolido, Halperín sentenció que “ella no está en condiciones de juzgar qué es un parámetro de calidad en la radio. Y no sólo ella: desde Lombardi para abajo, el único que sabe de radio es Bobby Flores. No comparto el enfoque que tiene hoy políticamente, pero no lo puedo negar”. “Como periodista tengo una trayectoria reconocible como para que venga esta gente a tratarme como si fuera un ñoqui”.

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La genética persecutoria

“A nosotros no nos están echando por una cuestión de calidad, nos están echando por una cuestión política. Cuando Gerschenson dice ‘Te revisamos los Twitter’ se desautoriza a sí misma. Eso tampoco es extraño porque la cosa de espiar al otro está en el ADN del macrismo”. Su fuerte declaración llegó acompañada de un racconto de hechos: “Macri fue desprocesado por las escuchas ilegales porque lo eligieron presidente, nada más. En el mismo año que lo procesaron mandó un cuestionario obligatorio que todas las empresas radicadas en la Ciudad de Buenos Aires tenían que hacer a sus empleados. Había preguntas de rutina y otras que tenían que ver con adicciones de los empleados”. El fin, para el entrevistado, es claro: “Se preparaba la idea de investigar cuestiones íntimas o privadas de la persona. Obviamente, con la finalidad de perjudicarlos, de despedirlos, de separarlos”. Tal actitud, sostiene, continúa actualmente: “Los ministros de Macri están aceptando tácitamente que están espiando a los despedidos en las redes sociales. Ellos no ven la grave falla ética que significa espiar a las personas. ¿Cómo la gente va a poder expresarse en las redes sociales si tiene que estar pensando que alguien está investigando para después echarlo del trabajo o perjudicarlo de otro modo? Les encanta espiar, y eso es muy común en la cultura de muchas grandes empresas. Creen que los trabajadores son parte de su patrimonio en vez de personas independientes”.

“Tienen un estilo muy canalla que es convertir a sus víctimas en los culpables. Entonces, los miles de trabajadores del Estado despedidos pasan a ser culpables por ñoquis. Además, consiguen que mucha gente no se angustie pensando que pueden ir por su propio empleo porque ‘solamente echaron a los ñoquis”, sentenció Halperín, pero a la vez se preguntó y se respondió: “¿Cómo van a echar a los ñoquis si no auditaron nada? ¿Cómo saben quién es ñoqui y quién no? Obviamente todos, hasta los que dicen ‘echamos a los ñoqui’, en el fondo saben que los echaron porque en su momento los contrató el kirchnerismo. Es decir, los echaron por revancha de clase, por odio político”.

Como si todo eso fuera poco, el entrevistado dio mayores definiciones sobre su situación y la de otros despedidos: “Si vos a una persona la dejás sin trabajo le estás haciendo un daño terrible, pero si además decís que es un mesiánico, un fanático, un ñoqui o amenaza la libertad de expresión, le estás diciendo al mercado de trabajo ‘ojo con este’. Te despiden y además se aseguran de que otro no te dé trabajo”.Halperín no puede evitar su desprecio por las maneras que adoptó el macrismo. Considera la forma en que se dieron los despidos como “de una inmoralidad terrible” y encuentra que hay una gran porción de la sociedad que lo acepta pasivamente: “Tienen el blindaje de los medios y el natural blindaje de tanta gente que los votó y que les permitió ganar las elecciones. Hacerlo cuando recién empieza este gobierno, y por lo tanto todavía están intactos la mayoría de los apoyos, es mucho más eficaz para ellos que si lo hacen dentro de un tiempo, cuando la gente sufra las consecuencias de las medidas que están tomando”.

El país que viene

Halperín augura un futuro oscuro. Considera que el proyecto de Cambiemos no es viable por tres factores: “Están apostando al sector externo, a los exportadores y al sector financiero en detrimento del mercado interno, pero hay problemas gravísimos. Primero, ante el aumento de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos, aquellos capitales que andan rondando por los mercados emergentes se vuelven a Estados Unidos. Entonces, va a haber un problema de poco dinero prestable para nosotros. Segundo, las materias primas que exporta la Argentina están por el piso, y en el futuro cercano no se ve ninguna perspectiva de que vayan a aumentar. Y, en general, los mercados están recesivos”. Además, “los exportadores agropecuarios quieren un dólar a $20, entonces no están liquidando lo que prometieron”

La solución ortodoxa que vaticina Halperín es que “si no se tienen ninguno de estos tres factores a favor en la apuesta al sector externo, lo único que queda sería conseguir préstamos de organismos financieros internacionales, que es lo que están gestionando”. Sin embargo, “no pueden camuflar las políticas de ajuste con mucho endeudamiento. Se crearía una burbuja porque pretenden volcar el endeudamiento a que haya más plata en el mercado, a que generen obra pública y, por lo tanto, haya trabajo. Yo no lo veo ese panorama, y no les queda el recurso del mercado interno como defendió el gobierno de Cristina Fernández”.

“Yo creería que en los próximos meses el macrismo todavía va a tener un cierto manejo de la situación con un Frente Para la Victoria dividido. Tiene todavía un montón de trucos para aplacar a la situación, pero, gradualmente, me parece que va a ir creciendo la percepción de que estas no son las políticas que esperaban muchos de los votantes”, opinó Halperín, a la vez que reflexionó sobre la tan mentada grieta: “Yo creo que muchos de los votantes esperaban revancha contra el kirchnerismo y Macri les da ese show”. Sin embargo, cree que “va a llegar un momento en que eso se va a agotar como recurso de mantenimiento del apoyo y van a empezar a percibir las consecuencias negativas de haber apoyado esta fuerza política de la derecha”.

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Preconceptos y votos

Conocedor de mitos, el entrevistado sostiene que “el macrismo exacerbó los peores prejuicios populares”. Según él, la fuerza gobernante “potenció los odios al inmigrante, al empleado público bajo la sospecha del ñoqui y al militante porque en la mirada de la derecha tratarían de sacar provecho. El pueblo está impregnado de creencias, algunas de las cuales son muy reaccionarias”.

Su crítica fue más allá y aseguró que “desde un lugar de liderazgo hay que ayudar a desasnar a la gente y que abandone esos prejuicios tan reaccionarios. Esta derecha paranoica realmente exacerba los peores prejuicios de la gente, entonces la gente va y bendice los despidos”.

Es imposible no relacionar los discursos mediáticos y políticos del último resultado electoral. Al respecto, el periodista consideró que “había mucha gente enojada con el gobierno kirchnerista o con Cristina, pero cuando vos votás, no podés votar sólo con el enojo. Primero, tenés que asegurarte de que la alternativa que se presenta te ofrezca algo que puede ser mejor y ver si el otro no te va a enojar más todavía”.

Los medios y lo que viene

Tras asegurar que el macrismo tiene “la batalla comunicativa a favor”, Halperín explicó que el gobierno “tiene una enorme capacidad de extorsión sobre los medios privados, porque manejan la pauta publicitaria nacional, la pauta de la Ciudad de Buenos Aires y la pauta de la Provincia de Buenos Aires, con lo cual te pueden ahogar una radio. En consecuencia, aún aquellos que no integran los tanques mediáticos que comparten el proyecto de la derecha, se van a tener que cuidar mucho.”

Luego de considerar a las redes como “un espacio donde todavía se ejerce mucha libertad”, el periodista dejó un halo de esperanza para el periodismo que cuestione al macrismo: “Me parece que a medida que avancen consecuencias negativas de las medidas que está tomando este gobierno, más gente va a querer escuchar voces críticas. No solo la que no lo votó a Macri, sino otra gente que lo votó y que va a sufrir esas políticas. Vamos a ver qué capacidad van a tener otros medios para sustraerse a las amenazas del macrismo, de jugársela y de poder dar cabida a voces críticas”.

Sobre el final, Halperín sostuvo que ama su profesión y se volvería loco sin trabajar. En los días que se realizó la entrevista todavía esperaba un telegrama que le notifique la recisión de su contrato en Radio Nacional.

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