Entrevista a Guillermo Moreno

“Creo que vamos elegir a un presidente del PJ que no acompañe a Macri a Davos el año que viene.”

“La brutalidad de la oligarquía se expresa en el precio de la comida.”

Texto:
Fotografia: Ernesto Durazno González


Por Martín Burgos y Facu Barnes

“¿Me pongo por acá?”, preguntó Guillermo Moreno y se acomodó dando la espalda a la puerta. Un enorme cuadro con un grupo de gente camino hacia la Basílica de Luján decoraba el salón de la sede que la Cámara de Industriales Panaderos de la Ciudad de Buenos Aires tiene en el barrio de San Nicolás. El ex Secretario de Comercio Interior que los medios dominantes se empeñaron en tildar de polémico no mostró agresividad sino verborragia y pasión. Moreno explica el mundo desde sus ojos de economista y su corazón de peronista. Marca en cada respuesta un nosotros y un ellos muy claro: el proyecto nacional-popular contra el oligárquico. Estas dos visiones son las que se debaten la realidad argentina hace 70 años y para Moreno “no hay posibilidad de síntesis”.


Buitres y compañeros

El pre-acuerdo que el gobierno de Macri alcanzó con los buitres se presenta como una divisoria de aguas de la política nacional, aún dentro del peronismo y el Frente Para la Victoria. En algunos casos se trata de matices, en otros de visiones opuestas o presiones propias de la responsabilidad de gestión. Moreno propone una mirada más integral del problema del endeudamiento.
—Vamos a dar por sentado que esto va a ser un análisis político-técnico dentro del área de la economía, obviando el tema legal porque no somos nosotros los que estamos en condiciones de responder si esto legalmente es practicable o impracticable. No está bien imponer argumentaciones legales cuando la decisión es política. Los militantes populares nos tenemos que bancar las discusiones políticas con argumentos políticos, no con argumentos leguleyos.
—Hay visiones encontradas entre varios diputados del Frente Para la Victoria, respecto de lo que se debería hacer y de las consecuencias que puede tener este acuerdo.
—Hay compañeros que tienen responsabilidades de gestión y desde ahí están tomando decisiones. Y hay compañeros que están tomando decisiones desde sus íntimas convicciones y principios, que siempre son más fáciles de tomar si no tenés gestión que realizar. Lo que tenemos que hacer los militantes populares es no extremar el debate porque los precisamos a todos. Tenemos que utilizar los adjetivos calificativos con aquellos que se los merecen y no que alegremente los utilicemos sin sentido. No puede ser “hijo de puta” el torturador que torturó a un compañero y el referí que no le cobró un penal a mi equipo. Lo que tenemos que hacer es que la sangre no llegue al río en este debate y que las decisiones se tomen en ese marco. Todos tenemos que compartir la misma mesa.
Existe también un falso debate sobre si se le paga o no se le paga a los fondos buitres. En cambio, son varios los economistas que plantean que la cuestión de fondo es cuánto y cómo se paga. ¿El acuerdo que nos trae el macrismo fue una negociación? ¿Se claudicó ante la primera oferta de los buitres? ¿El problema es pagarle a los buitres o las condiciones del acuerdo?
—Nunca dejamos de pagar nuestros compromisos. Kirchner siempre dijo que nos dejen crecer para pagar, los muertos no pagan. Y eso fue lo que hicimos. La Argentina pagó y creció a tasas chinas, y pagó mucho porque había un cupón que estaba relacionado al crecimiento. Cuando crecimos a tasas chinas pagamos como correspondía de acuerdo a lo que nos habíamos comprometido. No hay ninguna relación entre pagar o no pagar, y crecer. Nosotros pagamos y crecimos. Y cuando crecíamos a tasas chinas pagábamos mucho. Ahora, el problema es que vos me preguntes “¿Este modelo de Macri va a permitir aumentar el nivel de empleo o va a mejorar el aparato productivo?” No, si es un modelo oligárquico… Si la deuda fuera la solución de alguna economía muy específica, imaginate que las dictaduras todavía estarían vigentes porque son las que se endeudaron.
Hay otro debate que para el ex-Secretario de Comercio está por encima del pago o no pago de la deuda, y que guarda relación con los fundamentos económicos de la tercera posición:
—Ni el gobierno de Macri se va a consolidar por esto ni se va a dejar de consolidar por esto. Lo que hay que analizar es la economía real. ¿Alguien puede pensar que porque pagues o porque no pagues las empresas pequeñas, medianas, van a mejorar su rentabilidad? No sé de dónde salió esa causalidad. ¿Por qué no aprendemos de nuestra historia en vez de inventar ecuaciones raras? —se preguntó, pero rápidamente respondió: —El tema es que los marxistas y los liberales ven la economía desde la deuda o desde la plata. Nosotros los peronistas vemos la economía desde la producción, desde el trabajo, desde las exportaciones, desde las importaciones, desde un buen salario, desde la rentabilidad de los negocios. Esto es lo que a mí me interesa discutir, y esto es lo que se hizo durante el gobierno de Kirchner y el gobierno de Cristina.

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La voz del adversario

Una coincidencia. Osvaldo Bayer opinó hace poco que “Macri no es la vuelta de los 90, es el regreso de la década del 30”. Moreno, desde otro enfoque, tiene una postura similar:
—Nos está llevando a la reedición del modelo oligárquico en la Argentina. Ellos quieren volver a una sociedad pre-peronista. Y lo dicen, lo dice el diario La Nación en un artículo extraordinario del 31 de enero del 2016. Imperdible. Todos los militantes populares tienen la obligación de leer esa editorial.
El artículo al que se refiere Moreno hace un repaso del capitalismo en la Argentina. Sin firma, la posición editorial del diario es que nunca tuvimos un “capitalismo en serio”. Con un lenguaje limpio de metáforas, habla de que a las masas no les interesa combatir al capital. El fin de la historia es, para los herederos de Bartolomé Mitre, el fin de los populismos y anticapitalismos. Y más:
—En ese editorial dice con precisión que todo lo que se hizo del 43 en adelante está mal. Lo cual significa que no sólo está mal el peronismo. También está mal la Fusiladora, la Revolución Argentina, el golpe de Estado del 76. Para la oligarquía está todo mal. No reivindica a Martínez de Hoz, Onganía ni a Prebisch. Lo único que está bien es el gobierno oligárquico.
La editorial apunta también contra una serie de empresarios, entre los que sorpresivamente está el banquero Jorge Brito, presidente del Banco Macro y quien encabezó varias corridas bancarias durante los gobiernos kirchneristas. El ex-funcionario vaticinó lo que vendrá:
—Aunque Brito hizo todo para que le pusieran la cucarda como a las vacas, la oligarquía dice que Brito se tiene que retirar. ¿Y qué hizo Brito? Se fue. Ayer anunció que deja la presidencia de la Cámara que nuclea a los bancos nacionales y en poco tiempo también va a dejar la presidencia de su banco.
El artículo de La Nación habla además sobre la sucesión presidencial:
—Lo otro que dice es que Macri no se acostumbre porque este es su primer y último mandato. Después tiene que venir la alternancia. La alternancia dentro del modelo oligárquico era con uno de los nuestros, que era Massa. Y lo que hizo el peronismo es salir a impedir que Massa se apropiara del peronismo. La propuesta de Massa era en 2016 ser presidente del Partido, en 2017 senador nacional por la Provincia de Buenos Aires y en 2019 presidente. La primera que tenía que hacer, que era quedarse con el Partido Justicialista, no pudo. ¿Quién lo impidió? Los peronistas. ¿Cómo? Afiliándonos masivamente, una cosa extraordinaria. En 70 días el peronismo ha impedido que la oligarquía desembarque en nuestras playas —explicó orgulloso—. Después de la orden que dio el General Perón en los 70 cuando instruyó a todos los peronistas a que se afiliaran masivamente al Partido como herramienta electoral, esta es la segunda afiliación masiva más grande de la historia del peronismo. Cientos y cientos de miles de fichas a lo largo y a lo ancho del país. Y es el lugar donde el pueblo peronista le dijo no al desembarco oligárquico.
A esta altura y con las primeras medidas tomadas por el gobierno, el rumbo que busca el macrismo es claro y Moreno lo califica:
—Al ser este un modelo oligárquico huelgan todos los comentarios. Un gobierno oligárquico es brutal. La brutalidad de la oligarquía se expresa en el precio de la comida. La mitad de la comida que se consume se hace sobre campo alquilado. Por lo tanto, si está caro el producido de ese campo yo te puedo aumentar el alquiler, la renta agraria. Tan simple como eso. Los chicos quieren vivir de rentas como vivieron siempre, pero cada vez más. Les importa un pepino si se deteriora el salario real o si se genera pobreza. Esta es la expresión brutal de la oligarquía en el gobierno. Le saca la comida de la boca a la gente. Después de yapa viene con las tarifas y todo lo demás, pero lo primero que hace es hambrear al pueblo.

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Casi todos adentro

El sector político que integra Guillermo Moreno no tiene dudas de que en el peronismo está la respuesta y la construcción para el 2019, en un marco más amplio que se da en el Frente Para la Victoria. Una incógnita que flota previo a las elecciones del Partido Justicialista (PJ) es qué amplitud deben tomar estas alianzas. Para Moreno no hay límites.
—Cuando vos tenés a la oligarquía en frente, ¿encima querés poner límites? Tenés la brutalidad oligárquica expresándose, ¿qué límite querés poner?— preguntó Moreno con vehemencia.
—¿Massa no es un límite?
—Massa es la oligarquía. Es el desembarco oligárquico en nuestra frontera. Massa es la expresión de la oligarquía en el peronismo, no es el peronismo. Macri necesitaba que uno del peronismo expresara el proyecto oligárquico y eligió a Massa. En el editorial de La Nación explicaron lo de la alternancia en el gobierno. ¿Qué hace el peronismo? Se afilia e impide el desembarco de la oligarquía en el peronismo. Y ya está.
Al lado de Massa muchos podrían ubicar a Urtubey, pero Moreno hace una distinción:
—Urtubey es un muchacho joven. Vos no podés elegir a un coronel joven de teniente general porque tenés que pasar a retiro a un montón de generaciones. Cuando Urtubey empiece a hablar veremos. Por ahora me parece que está de novio y no veo que esté teniendo grandes definiciones. Es un muchacho joven y puede cambiar. Un chico de cuarenta y pico de años, ¿por qué no va a cambiar? Lo mismo pasa con Bossio, un chico de 35 años. No utilicemos argumentos tremendos ni descalificaciones. ¿Vos sabés las veces que vas a cambiar en tu vida? De lo único que no se cambia es de club de fútbol.
Guillermo Moreno se había quedado con algo en el tintero desde hace un rato, por lo que nos interrumpe mientras enunciábamos siguiente pregunta y enfatiza su visión sobre el Frente Para la Victoria:
—Yo quiero un Frente Para la Victoria que tenga un Partido Justicialista lleno de peronistas y un Partido Comunista lleno de comunistas. Con el peronismo solo no alcanza, necesitamos de otras fuerzas. Ahora, el Frente para la Victoria sin el peronismo no existe. Hay un frente de gobierno, pero no hay una síntesis. Yo voy todos los domingos a misa, ¿cómo hago para tener una síntesis con los que en verdad tienen otra visión filosófica? Quiero ser peronista y que ellos sean comunistas. La única que yo conozco que puede conducir a todos los peronistas y a todos los comunistas es Cristina. Por ahí de acá a cuatro años aparece alguien, pero ahora no hay nadie apto para conducir eso.
—¿Entonces qué características puede tener el futuro del PJ?
—Creo que vamos elegir a un presidente del Partido que no acompañe a Macri a Davos el año que viene. Con eso ya estamos haciendo un acto extraordinario —dijo Moreno y desató una metáfora bélica: —Mientras, le damos la señal a nuestros portaviones para que se empiecen a poner en marcha. Ahora salimos las lanchas rápidas, pero los portaviones, viendo que las lanchas rápidas impidieron el desembarco oligárquico, van a prender los motores y ganar velocidad. Los portaviones son más difíciles de poner en marcha pero una vez que toman velocidad son más difíciles de parar. En agosto tenemos el congreso normalizador de la CGT con todos adentro. El movimiento obrero va a dar un ejemplo de unidad. Tiempo al tiempo. Después hay que elegir los mejores hombres para la legislativas que tengamos el año que viene. El peronismo elegirá los mejores, los otros partidos elegirán, se armarán las listas de acuerdo a la representación de los partidos. O bien, todos iremos a las PASO bajo el paraguas del Frente Para la Victoria pero cada uno con su identidad. Esa es una estrategia electoral que se verá. Ganaremos las elecciones y después es solamente prepararnos para volver a gobernar—. El optimismo, sin embargo, retomó una circunstancia que será fundamental: —Es un mundo en guerra, así que ese tema es crucial porque lo que hicimos en el 2003 no lo podemos volver a repetir, y nunca el peronismo gobernó con un mundo en guerra. No hay muchos antecedentes de gobiernos nacionales y populares con el mundo en guerra. Un poco el de Yrigoyen, pero contemporáneos no hay ninguno. Miren el desafío que tienen ustedes como jóvenes que son los que van a volver a gobernar, porque nosotros ya estamos en retirada.

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El apagón estadístico

¿Pueden hallar un punto de confluencia las posiciones nacionales-populares y oligárquicas? Pareciera que uno solo y se develó a sólo dos meses del gobierno de Macri.
—El modelo oligárquico y el modelo nacional y popular vienen pujando desde hace 70 años y no hay posibilidad de síntesis. En lo único en que nos pusimos de acuerdo es en que Graciela Bevacqua no sirve. La diferencia es que nosotros la aguantamos cuatro años y estos en 60 días le dieron el olivo. La Bevacqua es la única que tiene unanimidad en la Argentina. No le sirvió al modelo nacional y popular y no le sirve al modelo oligárquico— resaltó Moreno entre risas.
El director del INDEC, Jorge Todesca, tampoco se salvó del embate morenista:
—Antes calculaba la inflación con dos o tres colaboradores. Ahora con 120, que es lo que tiene la dotación del Índice de Precios al Consumidor (sobre 1600 trabajadores que tiene el INDEC), no lo puede calcular. Es un mamarracho todo esto. Así es casi todo el gobierno de este muchacho.

La década ganada y un mundo en guerra

—Usted habló de la década ganada como la que terminaba en el 2013…
—Es una década ganada, sí. ¡Empezamos en el 2003, terminamos en el 2013! Pero Kicillof tiene otra. Dice él que la década ganada empezó en el 2005 y terminó en el 2015.
—Bueno, se habla mucho de por qué se perdió, por qué se llegó a una derrota sorpresiva. Algunos le apuntan a Axel en relación a la política económica de los últimos años…
—No, no. Axel nunca puede ser tan importante como para que se pierda una elección, de ninguna maneral. Podemos tener nuestros matices sobre la política económica, pero de ninguna manera puedo decir que él es responsable. No existen las relaciones unicausales, son multicausales. Me parece que la primera causa que explica la derrota es que los militantes no fuimos capaces de explicarle al pueblo argentino cómo había cambiado el mundo del 2003 al 2015. El Papa lo expresa con precisión: dice que el mundo está en guerra. El pueblo no lo discutió y los militantes no lo discutimos, entonces parecía que podíamos seguir haciendo las mismas cosas que hicimos en el 2003. Y Kirchner dijo de todo en el 2003 menos que el mundo estaba en guerra.
Guillermo Moreno fue un protagonista excluyente de la denominada década ganada, que quiere repetir con un segundo decenio, aunque las condiciones vayan a ser muy diferentes:
—Lo que nosotros tenemos que tener en claro es que debemos hacer la segunda década ganada de un modelo nacional y popular pero en un mundo en guerra, por lo tanto los instrumentos tienen que ser distintos. Vos no vas a pensar que la política económica va a ser la misma en un mundo en guerra que en un mundo que no está en guerra. Hasta podés discutir que el Papa está equivocado, lo que no podés es no discutir lo que dijo el Papa. Y sí le digo a los compañeros que vamos a volver. El Frente Para la Victoria va a volver a conducir, con un mundo en guerra. No podemos repetir lo que hicimos. Va a ser un modelo nacional porque defendemos el interés de la patria. Va a ser popular porque miramos la sociedad de abajo para arriba. Pero los instrumentos que expliciten ese modelo nacional y popular serán absolutamente distintos.

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