"No contábamos con la perra maldita ni su marido muerto..."

"El tiempo se nos acababa y en ese momento la perra loca y el rusito comunista creyeron que podían vencernos. ¡Y casi lo consiguen!"

El Brindis de los Buitres

Texto:
Ilustración: Sol Ré


Prestarás entonces a muchas naciones,

mas no tomarás prestado;

tendrás dominio sobre muchas naciones,

pero sobre ti no tendrán dominio.”

 

Deuteronomio,15:6

—Este es el mejor bourbon que he probado, Paul.

—El mejor de Kentucky, su Señoría.

—Vamos, creo que a esta altura puedes llamarme Tom.

—Muy bien, Tom. Creo que nos lo merecemos, fue una dura batalla.

—Juez Griesa, el señor Pollack ha llegado —interrumpió el intercomunicador.

El anciano apretó varios botones antes de dar con el correcto:

—Muy bien, Betty, dile que pase —dijo Griesa—. Y puedes retirarte, ya es demasiado tarde. No quiero que tu marido se enfade otra vez conmigo.

—Juez Griesa, Paul… ¡Qué noticias tan formidables! —Exclamó el recién llegado en medio de una algarabía que rápidamente disimuló al notar que el whisky que traía como obsequio era de inferior calidad al que ya estaban bebiendo.

—Ven, siéntate Daniel, ¡nuestro tercer mosquetero! ¡Sírvete una copa y brindemos!

—¿Quién lo hubiera dicho? ¡Y pensar que hasta hace poco la maldita perra esa nos había puesto en jaque…

—Y no te olvides del muchachito impertinente que enviaban a discutir con nosotros. Ese sí que era un dolor en el trasero. ¿Cómo se llamaba?

—No lo recuerdo. ¿Pero qué esperabas? Si era ruso y comunista…

Los tres rieron largamente y volvieron a chocar sus copas. El recién llegado apuró el bourbon de un trago y volvió a servirse para estar a tono con el resto. Mientras agregaba hielo a su vaso, continuó:

—Estos argentinos han sido siempre un problema, lo he investigado. Tardaron más de 80 años en pagar un préstamo que la Baring Brothers le había otorgado en el siglo XIX. Lo peor vino después: al terminar la Segunda Guerra, tuvieron el descaro de reclamar ellos una supuesta deuda a los Estados Unidos y a Gran Bretaña.

—Oh, sí, he leído sobre eso —acotó el señor Singer—, yo también hice la tarea para el hogar. Si no me equivoco fue ese presidente nazi que tuvieron. Perón.

—¿No es del mismo partido que esa mujer? —preguntó el juez.

—¡Exacto! El creador del populismo en Argentina —explicó el mediador Pollack, y continuó—: En total eran unos 5.000 millones de dólares de la época. Eso representaría unos 80.000 millones de dólares de hoy.

—¿Y qué pasó?— preguntó el anciano juez.

—Por supuesto que nunca pagamos. Hicimos un acuerdo con nuestros amigos de Londres: ninguno tenía intenciones de darle dinero, así que acordamos darle crédito por mercancías. Como ellos necesitaban maquinarias, aceptaron. Con el tiempo se puso más y más duro en su reclamo, incluso se llegó a confiscar gran cantidad de empresas británicas de servicios públicos para cobrarse la deuda de ellos.

—¿Y nosotros qué hicimos? —preguntó el juez cada vez más interesado, mientras el señor Pollack recargaba las bebidas.

—Bueno, nosotros le prometimos participar en el Plan Marshall —acotó Paul Singer—. Finalmente unos años después llegamos a la conclusión que era mucho más fácil y más barato removerlo del cargo.

—Lo más conveniente es asegurarse que allí haya gobiernos amigos —agregó Pollack—. Así fue hasta que el maldito de Perón decidió volver en la década del 70. Fue cuando murió Perón que el señor Kissinger y los muchachos de la CIA pusieron en marcha el Operativo Cóndor. Había que limpiar de subversivos toda la región.

—Oh, sí, el viejo Henry, lo recuerdo bien. Fuimos buenos amigos en aquellos años —acotó el juez con cierta nostalgia.

—Fueron buenas épocas para todos —acotó Paul Singer sumado a la añoranza—. Los militares hacían por nosotros el trabajo sucio y nuestros amigos civiles manejaban la economía. Logramos que liberaran el comercio y que aceptaran tomar crédito a gran escala. Era la época de la crisis de los petrodólares, ¿recuerda?

—Sí, claro, lo recuerdo bien. Yo era un joven lleno de pujanza en aquel entonces. Los malditos árabes nos habían inundado con tanto dinero en efectivo que casi quiebra la economía global. Fue muy astuto el colocar el dinero en créditos para el Tercer Mundo.

—Es verdad —agregó Daniel Pollack—, era un escenario soñado. Una pena que debimos dejar solos a esos gobiernos amigos, cuando comenzaron a molestar con esas patrañas de los derechos humanos fue demasiado. Comprendieron que ya no los ayudaríamos y llegaron a declarar la guerra a los británicos en un acto desesperado para continuar en el poder.

—Sí, recuerdo que Henry comentó algo al respecto. ¿Es cierto que creyeron que íbamos a ayudarlos? Pobres ilusos.

—A principio de los 80 se complicó un poco, el nuevo gobierno intentó liberarse de nosotros, pero fuimos más fuertes. Los años dorados volvieron en los 90, con otro gobierno razonable. En aquel entonces logramos que vendieran las empresas más importantes y nunca pagamos por ellas, mientras que su deuda crecía más y más —retomó Pollack mientras recargaba la hielera vacía—. Hasta que finalmente conseguimos que cayeran en default. ¡Fue fantástico!, ¡se derrumbaron como un castillo de naipes! Al poco tiempo conseguimos comprar sus bonos por monedas.

—Pero no contábamos con la perra maldita ni su marido muerto…

—Eso fue una anomalía de la historia. Fueron años difíciles para nosotros. Pagaron al FMI y ya no pudimos manejar su economía, así empezó la mala racha. Luego nos quitaron los fondos de pensiones y para empeorar todo ofrecieron dos canjes de deuda fenomenales. Me costó sangre y sudor convencer a nuestros inversionistas de que no aceptaran la oferta —confesó Singer—. El tiempo se nos acababa y en ese momento la perra loca y el rusito comunista creyeron que podían vencernos. ¡Y casi lo consiguen!

—Estos argentinos son una caja de sorpresas. Hay que reconocer que algunos de ellos tienen muchas agallas. ¡Pero qué equivocados! —reflexionó el magistrado mientras observaba los resplandores ambarinos de su whisky en las rocas.

—Aquí es donde tú, querido Daniel, te quedas con todos los laureles…

—Es cierto, estuvimos a punto de aceptar, Pero afortunadamente las elecciones allí abajo estaban cerca y un día, cuando estábamos a punto de darnos por vencidos, llegó ese emisario del candidato opositor prometiendo que si ganaban ellos, nos pagarían todo. ¡Salvados por el gong!

—Y así fue, hicimos lo correcto en confiar y en destinar los recursos y nuestro grupo de tareas para apoyar esa candidatura. Incluso tenemos a dos mujeres que trabajan para nosotros infiltradas en altas posiciones de su partido. Pero no lo hubiéramos conseguido sin la ayuda de unos vecinos míos.

—¿Quiénes? —preguntó el juez.

—Resulta que el “Rupert Murdoch” de Argentina tiene oficinas en el mismo edificio que yo en Delaware. Él maneja la prensa y la opinión pública por allá abajo. Era la última pieza de nuestra tormenta perfecta.

—Espero que así sea —dijo el juez mientras terminaba su copa—. Si algo he aprendido con todo esto es que los argentinos son incorregibles.

—Señor Griesa —volvió a interrumpir el intercomunicador—, hay una llamada para el señor Singer.

—¿Cómo Betty, no te has retirado? ¿Quién llama?

—Es el Presidente Obama, señor.

—¡Qué impertinente! —protestó Singer golpeando con el puño en el escritorio—. Le dije que no quería ser molestado hoy… Es que no sabe qué más hacer para que apoye a Hillary. Pero ya saben, en el Tea Party decidimos que es la hora de Donald… ¡Qué demonios, vamos a divertirnos, pongamos el altavoz. ¿Hola?

—Hola, señor Singer, quería hablarle respecto a…

—Señor Presidente, ya le dije que lo de Hillary no tiene futuro.

—No es eso, es sobre el asunto de mi viaje a la Argentina. No estoy seguro sobre qué fecha elegir.

—Mmmm, déjeme pensar… Creo que el 24 de marzo sería el día perfecto. Seguramente cuando llegue le explicarán por qué.

WEB_BuitreRamaxSolRe

 

Gringos, en orden de aparición

 

  • Paul Singer: Propietario del fondo buitre NML, el mayor litigante contra la Argentina.
  • Tomas Griesa: Juez en la Corte del Distrito en Estados Unidos, por el Distrito Sur de Nueva York.
  • Daniel Pollack: Mediador en el juicio entre los fondos buitres y la República Argentina.
  • Plan Marshall: Plan de reconstrucción de Europa al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
  • Henry Kissinger: Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos entre 1969 y 1977.
  • Rupert Murdoch: Magnate propietario de medios de comunicación en los Estados Unidos.
  • Barack Obama: Presidente de los Estados Unidos por el partido demócrata.
  • Hillary Clinton: Precandidata a la presidencia de los Estados Unidos por el partido demócrata.
  • Donald Trump: Magnate inmobiliario, precandidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido republicano.
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