El giro neoliberal del gobierno del PT no tardó en mostrar la peor recesión en los últimos 25 años

De cumplirse todas las promesas del gabinete económico macrista, es esperable que los resultados sean más negativos que en el país vecino

Brasil: ¿Un espejo en el que no queremos mirarnos?

Texto:


Escribe. Eva Sacco
Ilustra: Sol Re

Cuando los economistas con un criterio distinto al mainstream neoliberal alertan acerca de los riesgos que estas políticas implican para la economía y la población,son frecuentemente tildados de futurólogos y de amenazar con trágicas profecías. Sin embargo, muy a pesar de los modelos matemáticos que estos mismos economistas utilizan -frecuentemente forzando los supuestos hasta el extremo-la historia económica indica que los experimentos neoliberales no son exitosos, sino que más bien ocurre todo lo contrario. Un recomendable texto del economista de origen coreano H.J. Chang, consultor del Banco Mundial y de la ONU, investigó desde una perspectiva histórica los procesos de desarrollo de las economías centrales y “paradójicamente” demostró que todas lograron desarrollarse gracias a una férrea decisión del Estado y la protección a sus mercados e industrias.

No hace falta buscar demasiado para analizar los efectos devastadores de las políticas de libre mercado. A la mano se tiene los efectos que el giro en la dirección de la política económica tuvo sobre el vecino Brasil en el año 2015. Compararemos diferencias y similitudes entre ambas economías intentando comprender algunas de las consecuencias que puede tener plan sobre argentina.

La encrucijada de Brasil

Dilma Rousseff sucedió en el gobierno a Lula Da Silva (Lula) en el año 2010, llegando a ese puesto por el 56% de los votos en segunda vuelta electoral. De igual signo político que su antecesor (PT-Partido de los Trabajadores), Dilma ocupó durante la gestión de Lula los puestos de Jefa de Gabinete de Ministros y Ministra Nacional de Minas y Energía; donde tuvo un papel preponderante en la reversión de la crisis energética. Durante su gestión en el gabinete de Lula se impulsaron grandes obras de infraestructura pública y privada que supieron articularse con políticas de “compre nacional”, las cuales fortalecieron la estructura económica brasilera. Como jefa de Gabinete propició un conjunto de planes de inclusión social, especialmente en relación a la lucha contra la pobreza extrema.

Dilma accedió a la presidencia gracias a su buena imagen pública -la cual ganó al mantenerse al margen de una serie de hechos de corrupción que mancharon a otros altos funcionarios del gobierno de Lula- y la buena relación que mantenía con el presidente que la eligió como su sucesora.  Durante su primera presidencia, la economía se comenzó a complicar en virtud de la crisisfinanciera internacional del año 2008 y marcó la retracción de los flujos de capitales internacionales. Paralelamente la caída del precio internacional de las materias primas comprometióla balanza comercial brasileña. Para enfrentar la crisis, el gobierno puso en marcha un conjunto de medidas con la finalidad de sostener el consumo y proteger la industria local: acentuó la devaluación del Real para propiciar la competitividad de la industria y las exportaciones, conjugándose con una política de sostenimiento del salario real y la ampliación de la cobertura de los programas sociales.

En 2014Roussefffue reelegida para su segundo mandato en medio de un escándalo de corrupción fogoneadofuertemente en los medios de comunicación opositores (especialmente la red O Globo). El ”escándalo de las mensualidades” (mensalão) se desató en el año 2005 e involucró a gran parte del gabinete de Lula, incluido a él mismo, pero Dilma logro mantenerse al margen, y durante su mandato demostró su férrea voluntad en la lucha contra la corrupción destituyendo ministros y diputados propios. Sin embargo, durante el 2015 un nuevo escándalo en la empresa Estatal PetroBraspuso en jaque al gobierno y amenazó con llegar hasta la misma presidenta.

El cambio de Rumbo

Dilma llegó a la segunda presidencia en el medio de una caída en la popularidad y luego de una reñida elección, manifestaciones y marchas públicas en su contra, y trabas impuestas por los opositores para la aprobación de leyes en lascámaras de Diputados y Senadores. A principios de 2015 Dilma aceptó un giro en la política económica en un intento por generar consenso social con sectores opositores, disminuir el déficit fiscal y atraer inversiones. Es un punto a notar que Dilma llegó a su segunda presidencia por medio de un pacto con el partido conservador, que impuso a Michel Tenet como vicepresidente.

Para poner en marcha el plan económico,Dilma eligió como ministro de Hacienda a Joaquim Levy, un economista egresado de la Escuela de Chicago –una universidad de fuerte formación ortodoxa, que contó entre sus principales filas al economista Milton Fridman-, desplazando de su cargo a Guido Mantega, un economista y sociólogo que ocupó el cargo desde la presidencia de Lula. Levy, que ya se había desempeñado en cargos de menor jerarquía en los gobiernos de Lula y de Enrique Cardozo, tiene buenas relaciones con Washington, ya que ocupó cargos de responsabilidad en el FMI y el BID. El plan de Levy tiene como principales objetivos, atacar la alta inflación, atraer inversiones y dar señales amigables a la plaza financiera internacional.Es para destacar que las calificadoras de riesgo Estándar’s& Poor calificaron la deuda braileña como especulativa, mientras que Moody’s y Fitch amenazan con hacer lo mismo.

Las medidas más sobresalientes del nuevo plan económico incluyen:

  • Reducción del aparato Estatal, recorte del empleo público y congelamiento de salarios en el sector público.
  • Recorte en los programas sociales en salud y vivienda.
  • Creación de nuevos impuestos
  • Plan antiinflacionario ortodoxo, con un incremento en la tasa de interés de entre el 10 y el 15%.

El giro neoliberal del gobierno del PT no tardó en mostrar los clásicos resultados de los planes de ajuste: la peor recesión en los últimos 25 años, con una contracción estimada del 3% en el PBI y un incremento de 2,6 puntos porcentuales en la tasa de desempleo. Los defensores del plan aseguran que la mala performance de la economía se debe a la coyuntura internacional, que redunda en la caída en el precio de los commodities (principal exportación de Brasil). Levy afirma como un mantra que “primero hay que aguantar los costes del ajuste, para obtener después sus resultados”pero ni siquiera en términos monetarios la situación brasilera mejoró: fruto de las sucesivas devaluaciones del real, la tasa de inflación se aceleró en octubre del 2015, llegando a tocar el 10%, un record para los últimos 15 años.

Argentina y la parábola brasileña

Frente al cambio de rumbo en la política cconómica argentina, ¿es Brasil el espejo en el cual no queremos mirarnos? Las economías de los dos países tienen similitudes y diferencias.Con un producto bruto casi cuatro veces superior al de Argentina -según datos del Banco Mundial-, Brasil ocupa el sexto lugar entre las economías más grandes del mundo, mientras que su principal socio en la región se ubica en el puesto 24. Brasil también le saca varios cuerpos a la Argentina en cantidad de población: suma con cinco veces máshabitantes.

En otras cuestiones, Argentina y Brasil se parecen: ambos son países de ingresos medios, con un PBI per cápita de 11208 dólares Brasil y 14715 dólares argentina -ambos medidos en paridad de poder adquisitivo-. Tanto Argentina como Brasil son países exportadores de materias primas: mineral de hierro, soja y petróleo crudo son las principales exportaciones de Brasil, mientras que pallets, aceite de soja y derivados del petróleoson los productos que el mundo más le compra a Argentina. También ambos países realizaron un esfuerzo por diversificar su estructura productiva durante los últimos 20 años, lo cual se profundizo en la última década mientras aplicaron políticas de inclusión social que redujeron la pobreza ampliamente.

Argentina y Brasil son los dos principales miembros del Mercosur y llevan a cabo esfuerzos por un desarrollo productivo conjunto, especialmente en lo relativo a la industria automotriz. La unión de ambos mercados por la eliminación de aranceles y el establecimiento de unatarifa común extrabloque constituye la mayor fortaleza. Además, la automotriz es considerada una industria estratégica por la gran posibilidad de desarrollo de proveedores locales y su potencialidad para generar entramados productivos. Actualmente, la exportaciones de automóviles y autopartes a Brasil constituye la tercer exportación Argentina aunque el sectorcontinúa siendo deficitario a nivel agregado.

Para economistas como Levy Yeyati, la performance económica de Argentina y Brasil fueron similares hasta el año 2013. Sin embargo, por razones más políticas que económicas, Brasil fue destino de numerosas inversiones que veían en ella la niña bonita de las economías emergente. Argentina, por el contrario, a pesar de sus buenos indicadores macroeconómicos no logró levantar la mala calificación crediticia luego del estigma de la crisis del 2001. También tuvo serias dificultades para fondearse en los mercados internacionales durante 14 años y se vio forzada a profundizar el “crecimiento hacia adentro”.

Como dicen las abuelas“la suerte de la fea la linda la desea” Argentina se encuentra desendeudada y con una economía mucho más robusta al momento en que los flujos de capitales se revirtieron. Por el contrario, Brasil se enfrenta a la disyuntiva de mantener un importante saldo comercial en medio de la reversión del ciclo económico o poner en riesgo el cumplimiento de sus compromisos financieros con el exterior, lo cual sería el desencadénate de una crisis de deuda semejante a la de Argentina en el 2001.En 2015, aún en el contexto de caída en la demanda generada por el propio Brasil,la profundización de la caída del precio de las materias primas, la devaluación del yen y las dificultades acontecidas por el enfrentamiento con los “fondos buitres” -que trabaron la vuelta a los mercados internacionales-, se proyecta un crecimiento para Argentina bajo, pero positivo (entre un 0,4% según PMI y un 1,6% para la CEPAL). La tasa de desempleo también disminuyó ubicándose en torno al 6,6% para el tercer trimestre del año 2015. En relación a la inflación, el indicador más preocupante de la economía, a pesar de la poca confiabilidad de los datos oficiales, la mayoría de consultoras privadas concuerdan que hasta noviembre se consolidó la tendencia a la desaceleración, solo revertida a partir de diciembre luego del anuncio devaluatorio de las autoridades electas.

Frente al giro neoliberal que experimenta nuestro país, es posiblemente Brasil un espejo en el cual tendremos que vernos. De cumplirse todas las promesas del gabinete económico macrista, es esperable que los resultados sean más negativos que en el país vecino. En primero lugar, las medidas en Brasil fueron mucho más mesuradas que las propuestas por el nuevo gobierno. En segundo orden, es esperable que Brasil, principal socio comercial de Argentina, continúe arrastrándonos. Además, la economía brasilera, solo por su magnitud, es mucho menos dependiente del comercio internacional y la coyuntura externa.

Brasil y Argentina ya fueron invitados al club del libre mercado. Esperemos al menos que estas experiencias sirvan a otros países latinoamericanos como adelanto del museo del futuro al que no tienen que entrar.

 

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