Volveremos, volveremos

Por un estrecho margen, Mauricio Macri es el nuevo Presidente de la Nación. Lo ganaron todo. La presidencia, la ciudad y la Provincia de Buenos Aires (además de muchos municipios).

Editorial 20: Cambiemos…

Texto:


macri editorialPor un estrecho margen, Mauricio Macri es el nuevo Presidente de la Nación. Lo ganaron todo. La presidencia, la ciudad y la Provincia de Buenos Aires (además de muchos municipios). La cobertura mediática será su aliado principal de gobierno. Ya no pueden echarle la culpa al gobierno kirchnerista: su condición de ganadores les otorga el protagonismo de demostrar que sus propuestas de campaña son la “solución”. No desde lo enunciativo, dado que ya dijeron que iban a realizar medidas antipopulares (ajuste, megadevaluación, paritarias atadas a la productividad, etc.), sino desde los resultados concretos de esas políticas. Resulta que el grueso de sus votantes piensa ingenuamente que esas políticas van a hacerle bien al país.

Las medidas que el PRO desea implementar son de corte neoliberal y están dirigidas a desmembrar el andamiaje que permitía incluir para crecer. Su objetivo es simple: la austeridad. El esfuerzo individual puesto en acciones privadas y no en políticas públicas será su leitmotiv para arrasar con la lógica que distribuía en un sentido popular e industrial. No hizo falta esperar mucho para confirmar estas sospechas:las primeras medidas tomadas fueron en beneficio directo de las grandes corporaciones mediáticas, la oligarquía terrateniente, los bancos extranjeros y los grandes empresarios. Los dueños de la Argentina.

En estas condiciones la única opción sigue siendo polarizar cada vez más las posiciones. De hecho, fue lo que le permitió a Daniel Scioli diferenciarse de Macri. La confrontación de las últimas semanas expuso de manera gráfica las dos visiones contrapuestas de país que estaban en juego. No alcanzó con el debate y con cuatro spots de campaña. Un amplio sector del pueblo necesitó salir a las calles a ponerle el cuerpo a la campaña. Aparecía de esta manera ese sujeto que había sido interpelado durante 12 años por el kirchnerismo y que muchos subestimaban como parte del relato oficial. El proyecto ya no pertenecía sólo a un conjunto de dirigentes sino que se había encarnado en lo más profundo de la conciencia del pueblo. Y es precisamente esta gran movilización la que será necesaria para la etapa que se viene.

No hay que ceder la iniciativa política. Es el momento de debatir desde el Congreso. Algo que se decía de los gobiernos kirchneristas, a veces como crítica y otras como halago, es que se avanzaba en reivindicaciones que superaban incluso al campo popular. Ahora tendrá que ser al revés. Tendremos que llevar nuestras reivindicaciones a la plaza acompañadas de la movilización de los distintos sectores que componen el arco nacional y popular. Las principales causas de este pueblo tienen que convertirse en bandera y que, hechas leyes, sea el mismo Macri el que tenga que vetar cada una de esas nuevas legislaciones. Sería un error interpretar este momento como un periodo de no conflicto. El nuevo presidente ganó de la mano de muchos empresarios que, al igual que él, tienen intereses muy concretos en la vida cotidiana de los argentinos. Con la distribución de cargos se pudo ver cuál es la visión dirigencial que tiene Macri: las primeras y segundas líneas de grandes corporaciones ocupan los principales cargos del nuevo gobierno. Las compañías privadas no son simplemente beneficiarios privilegiados del Estado, sino que también son los propios dirigentes del Estado: ex CEOs, gerentes, representantes de pooles de siembra, de multinacionales y de financieras usureras. El PRO devolvió a cada uno de estos sectores los favores recibidos en campaña. Y para los medios corporativos, el favor se devuelve frenando la regulación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La concentración mediática ya no es un problema para el nuevo gobierno.

La austeridad es el objetivo para la macroeconomía.Con el país desendeudado, el margen de maniobra será amplio, pero tienen que tomar decisiones que afectarán inevitablemente al bolsillo de los ciudadanos. Si se cumple con un cuarto de los pronósticos que se esgrimieron desde el kirchnerismo para no votar a Macri estamos ante una situación inminente de conflictividad social y falta de empleo que va a expresarse necesariamente en las calles. Argentina es el laboratorio del neoliberalismo del siglo XXI.

Volveremos, volveremos

El kirchnerismo perdió, pero automáticamente se convirtió en un espacio opositor con el 49% de los votos. Diputados, senadores, gobernadores y un armado nacional que no son para nada despreciables. Aún es una incógnita cómo será la reconfiguración del espacio kirchnerista pero muchos afirman que el primer paso para poder entender cómo cada uno moverásus fichas es la elección del PJ del año próximo. ¿Quién será finalmente el que conducirá el PJ? ¿Hay un sector peronista pero no kirchnerista? ¿Hay posibilidad de que vuelvan De la Sota y Massa al PJ?¿Cristina cuenta con la fuerza suficiente como para imponer su candidato en la interna? ¿Será la oportunidad para construir un frente de fuerzas políticas para derrotar en dos años al macrismoen las elecciones legislativas? ¿Qué rol va a jugar Daniel Scioli?

El giro de 180 grados apenas asumió Mauricio Macri nos hacever, como si se tratara de un espejo, las diferencias concretas que hay entre uno y otro gobierno. Ese análisis es el que confirma que no estábamos tan errados al fin y al cabo. Acaban de producir una gigantesca transferencia de ingresos a un sector pequeño de la población.Hay muchas cosas que hay que replantearse para pensar cómo seguir y cuáles fueron nuestras incapacidades, y el análisis va mucho más allá de la interna del PJ. ¿Cuáles fueron los resortes de la estructura que fallaron? ¿Cuál es la estructura? ¿Falló la estrategia? ¿Cuál era la estrategia? Esas preguntas son difíciles de responder a pocas semanas de los resultados y sería comernos el hígado intentar contestarlas ahora. Pero lo que sí podemos afirmar es que en la lucha política hay momentos de avance y momentos de retroceso. Como decía Rodolfo Walsh, “las masas no se repliegan hacia el vacío, sino al terreno malo pero conocido, hacia relaciones que dominan, hacia prácticas comunes, en definitiva hacia su propia historia, su propia cultura y su propia psicología, o sea los componentes de su identidad social y política”. No empezamos de cero pero hay que analizar por dónde y de qué manera se organiza esta nueva etapa;cómo va a ser la conducción y desde qué estructuras orgánicas e inorgánicas se va a dirigir.

No hay que subestimar al macrismo, hay que derrotarlo. El impulso que se volcó a la calle los últimos días y que fue un ejemplo de compromiso y entusiasmo no se apagó ni se fue a dormir a ninguna casa:quedó flotando en el aire, está en las cabezas y los cuerpos de miles de hombres y mujeres. No alcanzó para retener el Ejecutivo pero sí para abonar un sentimiento de conjunto,de unidad. Desde Hamartia llamamos a redoblar los esfuerzos, a no bajar los brazos, a seguir soñando y seguir llevando a cabo esos sueños. Ganaron una elección pero no nos derrotaron. La patria sigue siendo el otro y ahora llegó el momento de defender nuestros derechos en la calle.

  • Facebook
  • Google Plus