Un análisis del triunfo neoliberal

Díganme si no se trata de una modalidad que es nueva, desmentir el presente y la responsabilidad de la elección de cada quien (todo da lo mismo), hacer que el lazo social se convierta en una añoranza si miramos para atrás o en una utopía si elegimos mirar hacia adelante.

¿Qué gano las elecciones 2015?

Texto:
Ilustración: Maite Larumbe


¿Qué fue lo que ganó y que fue lo que votó el 51% de los argentinos? Quizá no tuvimos en cuenta lo que éste nuevo modelo ofrece, donde apunta, que estrategias utiliza. Quizás aún no lo hacemos. Nos debemos un análisis muy profundo que en ésta oportunidad decidí comenzar intentando responder estás dos preguntas.
Las analogías: ¡Ni volver a los 90, ni a los 70, ni VOLVER!

Si bien la campaña de Cambiemos fue una vidriera de fallidos muy conocidos, twiteados y facebookeados por todos nosotros y más.
Cito dos:
MAURICIO MACRI: EN EL DISCURSO DE CIERRE DE CAMPAÑA EN LA PROVINCIA DE JUJUY AL CONFUNDIR “PROGRESO” CON “POBREZA”.
“A LA ARGENTINA LA HACEMOS DESARROLLANDO LA CAPACIDAD DE CADA UNO DE LOS ARGENTINOS. ESO NOS VA LLEVAR A ESA ARGENTINA INMENSA CON OPORTUNIDADES DE TRABAJO Y POBRE… PROGRESO PARA TODOS”.
MARÍA EUGENIA VIDAL: LUEGO DE ASUMIR COMO GOBERNADORA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.
“CAMBIAMOS FUTURO POR PASADO”

No sería conveniente olvidar la enseñanza de Freud, su descubrimiento, ya que fue Freud quien nos familiarizó e instruyó en los Actos fallidos pero atendiendo siempre a que, precisamente lo que caracteriza a un acto fallido, es que en verdad es un Acto logrado. Un Acto en el que el inconsciente logró hacerse oír y la ideología finalmente desbordó por los poros de ésta “nueva piel” que vendría a recubrir a nuestro estado. Pero el acento no lo pongan en piel sino en Nueva.
La ideología es inconsciente pero como todo lo reprimido que forma parte del mismo, retorna. Pero, ¿qué es un retorno? No confundamos retorno con volver o con repetir. Lo que hoy vivimos no es una repetición de ningún pasado ni análogo a ninguna otra cosa, aunque la ideología que retorna y se hace oír, suene parecida, la repetición es de lo diferente, o se trata de un retorno al neoliberalismo, pero a la luz de las nuevas enseñanzas, las de haber pasado por un gobierno popular, las de haber atravesado la difícil tarea de conquistar, mantener y legislar derechos humanos. La de habernos acercado lo más que hemos podido a la equidad y la distribución menos excluyentes que el tiempo, la lucha y el sistema capitalista permitieron. Y a la luz también de las nuevas ciencias, las nuevas tecnologías y conocimientos, sobre todo los conocimientos en psicología y marketing. Ellos, con su ideología, supieron servirse de Freud y renegar lo suficiente de él como para ahogar el deseo de una gran masa de personas en la meditación del arte de vivir y la globología que, lo único que propone y encierra, es vacío.
Un Retorno no es volver, es algo nuevo. A pesar de que la estrategia para que la masa no sienta el miedo y se sienta segura sea la de reproducir medidas casi en calco, reproducir tapas de diarios casi exactas. Todo eso es para hacer invisible el verdadero cambio, lo nuevo, pero sólo es estrategia. Esto es Nuevo!
La Desmentida

Infructuosos parecen ser los esfuerzos que hacemos por comprender qué es lo que sucede, sobre todo cuando nos preguntamos acerca de esos amigos piolas, esa gente que uno conoce y sabe que compartían la lucha por la conquista de derechos, gente que siempre estuvo al lado nuestro y que supo indignarse ante una discriminación o una intolerancia de parte de los sectores de poder hacia los más vulnerables.
A veces amigos, otras veces familiares, pero siempre alertas al momento en que se arrepientan de su voto al cambio y cuando pensamos que es ahora, que se llegó demasiado lejos, por alguna razón perseveran y hasta justifican o minimizan las consecuencias de ciertas medidas.

Escuché que se lo llamaba desmentida, quizás por orgullo, quizás por escapar a cierta responsabilidad… No lo sé, pero seguramente que cada caso será diferente. No obstante de la particularidad de cada caso, ¿cómo es que desde el poder hoy logran poner a operar en una gran parte del pueblo que nunca fue oligarca, tal proceso renegatorio, tal desmentida?.
Mucho se escribió acerca del triunfo del marketing, con lo cual estoy de acuerdo, pero me sigo preguntando cómo es que ese marketing logra alcanzar nuestros procesos más primitivos e inconscientes. Será cuestión de estudiar Marketing… Puede ser. Pero por el momento prefiero seguir en esta línea de pensamiento que me es propia e ir descubriéndolo desde mi perspectiva, la del lego en marketing, la del público expuesto a sus acciones.

Si nos dejamos llevar por la idea de cambiar futuro por pasado, la que dejó traslucir María Eugenia Vidal proveniente de su ideología, estamos aceptando la idea de una dicotomía inquebrantable entre pasado y futuro como dos polos opuestos que de tan opuestos terminan adheridos, pegoteados, como si realmente se pudiera viajar en el tiempo del pasado al futuro y viceversa. De esa manera ¿Qué se desmiente? Lo que se desmiente es el presente, el ahora se excluye y desintegra en un sinfín de idas y vueltas. Pero ¿cuál es el resultado de la desmentida del presente?, ese tiempo efímero e incomprensible que es el ahora, ese tiempo que ni bien es tocado desaparece, pero que es necesario para establecer una distancia entre un antes y un después, un tiempo sin el cual no es posible la acción, sin el cual cualquier elección lejos de parecer un acto de libertad que conlleva una responsabilidad, parece siempre forzada. Y sin el presente, sin el ahora, ni la elección responsable, contra lo que se atenta también es contra el lazo social.
Díganme si no se trata de una modalidad que es nueva, desmentir el presente y la responsabilidad de la elección de cada quien (todo da lo mismo), hacer que el lazo social se convierta en una añoranza si miramos para atrás o en una utopía si elegimos mirar hacia adelante. Y ahí tenemos la Grieta, la grieta del que no resigna la vida, el lazo, el presente, la libertad de elección aunque conlleve una gran responsabilidad, y aquél que sin más desmiente como si no hubiera tiempo de elecciones, como si toda elección fuera forzada, ganándose así el premio gordo, la ilusión de no haber elegido, cuando no elegir también se elige. Claro que aquí eso fue lo que el marketing nos ofreció como beneficio del producto que vendían.

“Con éste producto ya no habrá presente tan incómodo que te obligue a hacer tu elección, dejando todo en nuestras manos ya no tendrás que hacer el esfuerzo de pensar con responsabilidad. Te llevaremos en un viaje por el tiempo sin que tengas que incomodarte en elegir, si después de todo… Todo es igual, nunca se sabe. La elección es siempre forzada así que no te preocupes, dejá que se encarguen los que saben. La política…Jajaja. La política no hace bien, te incomoda, nosotros lo resolvemos para que nunca más tengas que ocuparte de semejante incomodidad. Podes confiar porque te diremos siempre la verdad, somos honestos, te vamos a ajustar, te vamos a devaluar, y va a ser muy duro. Imaginate, si llego a decirte tal cosa que es lo peor, podes saber que iré siempre de frente.”

Lazo social, añoranza de un pasado y utopía de un futuro. Y los que vivimos en el presente desmentido por los otros, así estamos, algo dispersos, algo desorientados, pero alertas, y haciendo lazo entre nosotros.
Pensemos en nuestras viejas estrategias, viejas ante éste modelo aunque hayan sucedido ayer nomás. Silenciaron una gran parte de nuestras voces, voces con las que no cesábamos de gritar señalando el contenido, las contradicciones más allá de las formas, acciones necesarias, sí, pero no suficientes. No nos dimos cuenta cuál era la verdadera oferta de este modelo. Porque la estrategia de este modelo basado en las formas y colores es novedosa, hace uso de herramientas que no tuvimos en cuenta.

¿Entonces qué hay que hacer? ¿Advertimos a toda la gente que podamos para que se despierten? ¿los mandamos a todos al diván? Jaja ridículo, pero además imposible. No tenemos el poder real, ni el de los medios de comunicación que nos permita llegar a tanta gente. Tenemos que jugar otras cartas. Pensar un poco como ellos y atentar directamente contra el beneficio que propusieron, que como todo beneficio secundario del síntoma, no funciona para siempre. Los síntomas comenzarán a ser egodistónicos y allí tendremos que estar para alojar todo ese dolor, y todo lo que esta gente pueda desplegar de aquello que la aquejará. Y apuntar allí donde lo que les vendieron hace agua. No son ellos, es el beneficio que les ofrecieron, ese beneficio es solo una ilusión, no dura, y cuando cesa de funcionar, duele peor.
Este nuevo proyecto que se nos impuso a los que no los votamos, ésta nueva piel, requiere también de nuestra parte, novedad, creatividad.
Para muestra falta un botón o un escalón de 8

Todo muy lindo… si. ¿Pero de qué se trata? Como si yo supiera mientras me siento aquí en la compu a escribir. Veamos un poco de lo que nos dan haciendo el esfuerzo de no hacer analogías y comprar inconscientemente la ilusión de que no hay presente en cual hacernos responsables de una elección.
Sin ninguna necesidad de desmentir o salir a defenderse y combatir todas las contradicciones y fallidos que nosotros señalamos o denunciamos, ellos hacen su movimiento. Disfrazan la ideología y la política de objetividad independiente, de apolítica, empezando lo que suponen un proceso de desideologización, pero que esconde una ideología muy fuerte. Son sutiles y poseen nuevas armas que apuntan directamente al inconsciente.
Programas como “8 Escalones” despertaron grandes polémicas, fueron calificados por muchos espectadores como el 678 del macrismo y esa tendencia a intentar comprender lo novedoso con viejos paradigmas utilizando analogías no nos conviene.
“8 escalones” trató de otra cosa, apuntó hacia otro lugar, se valió de una estrategia que se me ocurre nombrar como de invisibilidad. ¿habrá que jugar en ese plano?
El requisito para ganar 100.000 pesos constaba en pensar cómo un funcionario de Cambiemos, y en el afán de ganar, tanto invitados, como participantes y espectadores ponían automáticamente en funcionamiento a mecanismos identificatorios, mecanismos que por ser de los más primitivos, siempre tenemos a la mano. El juego nos pone a todos a trabajar para Cambiemos, para el macrismo. Pensemos todos como Télerman, y para hallar la respuesta más acertada, es necesario encontrar argumentos que justifiquen esas elecciones, lo que sucede es que en la búsqueda de esos argumentos, no sólo pensamos como si fuéramos Cambiemos, sino que recurrimos a nuestras propios modelos, nuestras propias contradicciones ideológicas y nos adaptamos para para justificar las medidas del macrismo. Ya no es necesario señalar nada ni bajar línea, mucho menos militar y hablar de ideologías, porque como sabemos, de eso no se habla.
Estrategia de invisibilizar la bajada de línea ideológica, camuflar la política con un juego, haciendo que todos pensemos como una sola voz, el triunfo de la univocidad en detrimento de la pluralidad de voces que mientras tanto atacan silenciando a nuestros referentes y con un blindaje mediático.

El componente Pulsional

Qué hay de la pulsión, la voz de un ministro de economía que resuena desde la paz de un buda que acaba de hacer su sesión de meditación. Una voz que te puede decir las peores cosas, porque nunca dejan de dar la honestidad que prometen pero con un tono que nos remite al sonido del océano encerrado en un caracol. Decimos todo el tiempo que nos mienten, pero dónde está la mentira, más bien se trata de una discordancia. Lo más vil, excluyente y discriminatorio, proviene de una voz amiga, dulce, amena que promete que todo va a estar bien sin necesidad de articularlo en palabras. En contrapunto a la voz de Cristina, pasional y vehemente, que lograba la antipatía, de muchos hombres, la rebeldía de muchos jóvenes y la envidia de muchas muchas mujeres, mientras sí te hablaba de inclusión, participación y derechos. Dicen que molestaba la cadena nacional, pero lo que molestaba no era el tiempo que hablaba, sino la voz, esa voz que te hacía levantar del asiento y te llamaba al trabajo intelectual de comprometerte con el presente, esa voz que te incomodaba porque no podías hacerte el tonto al escucharla. Muchos por el tono de su voz la llamaron soberbia mientras lo que predicaba no era más que amor y colaboración con el que más lo necesitaba.
Triunfa la Esperanza, uno de los afectos más inútiles.

cajita pro

“Todo será por un futuro mejor, va a ser duro, no la vamos a pasar bien pero después de que todo termine vamos a estar mejor, Argentina se va a desarrollar y crecer”

La esperanza… Estamos atravesados por numerosos discursos, algunos más pesados que otros, algunos más inconscientes, más desconocidos, pero operando siempre. ¿De dónde viene la Esperanza? ¿Por qué la palabra esperanza tiene tan buena aceptación, siendo el nombre de unos de los afectos más inútiles? Nuevamente María Eugenia Vidal se promocionaba hablando de una esperanza imparable, irrefrenable, y Mauricio Macri hablaba de Fe.
Volviendo a lo que planteaba al comienzo de éstas reflexiones, La esperanza es la frutilla del postre, una palabra y un afecto bien recibidos por todos los argentinos que atravesados por los ideales cristianos no nos detenemos a analizar. Esperar se trata de no elegir, esperar se trata de desmentir o reprimir el tiempo presente para huir a la responsabilidad de realizar nuestras propias elecciones. Esperanza es poner todas las fichas en un futuro ideal y, por lo tanto, imposible. Es delegar nuestra propia responsabilidad en otros, lo que nos beneficia con la ilusión de no haber corrido riesgos, ilusión de seguridad ya que la culpa en todo caso no será nuestra si la cosa no sale como esperábamos y, en tal caso, se puede volver a esperar. Mientras esperamos las oportunidades pasan de largo, el tren se va y nos quedamos mirando como pasa, los derechos se pierden, la pobreza crece, la discriminación aumenta y hasta la justicia se vende.
Esperanza…
Esperanza es estar no estando en ninguna parte, esperanza es no actuar, no hacer nada. Esperanza es no pensar, no decir, no luchar, no equivocarse. Esperanza es el afecto más inútil que nos han vendido para nuestra comodidad. La esperanza es tibia, es el alimento de los indecisos incapaces de salvarse o de hundirse por sí mismos, por sus propias elecciones.

  • Facebook
  • Google Plus